Xi desdeña al Papa durante su visita a Italia

Carlos Esteban / InfoVaticana

 

El primer ministro chino, Xi Jinping, finalizó su visita de tres días a Italia sin siquiera hacerle al Papa una llamada telefónica, una ‘novedad’ entre los líderes internacionales que visitan Roma.

Para el Vaticano, la foto del Papa con el ‘emperador celeste’ Xi Jinping era un esperado triunfo. Después de los humillantes pactos firmados por la Santa Sede con el Gobierno chino, que dejan en manos de un partido oficial y agresivamente ateo el nombramiento de obispos católicos -tras ratificación de Roma, naturalmente-, lo menos que podía esperarse era que, en su visita de tres días a Italia para promocionar la Nueva Ruta de la Seda, Xi Jinping se pasase por el Vaticano para una visita de cortesía. Total, son unos metros, y lo hacen prácticamente todos los líderes mundiales que visitan Roma más de unas horas.

Pero no fue, y no pudiendo achacar la negativa a la dificultad u otra inconveniencia, solo puede hablarse de bofetada diplomática deliberada.

Es un gesto que desconcierta incluso a los expertos, porque la foto con el Papa hubiera sido una excelente arma de propaganda para el líder chino, acusado universalmente de reprimir implacablemente la práctica religiosa, señala el conocido sinólogo Willy Lam en AsiaNews.

Por su parte, la Santa Sede tampoco puede pretender que no ha pasado nada. A través de su secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, ya dejó claro con motivo del anuncio de la visita que el Papa estaría encantado de mantener un encuentro con Xi.

El Vaticano carece de lazos diplomáticos oficiales con China desde el triunfo de la Revolución maoísta en 1951, y desde entonces las relaciones han sido más que tirantes debido a la presencia de una jerarquía católica china nombrada por la Santa Sede, lo que para Pekín suponía una intolerable injerencia. De hecho, los comunistas quisieron contrarrestar creando su propia Iglesia católica, llamada ‘patriótica’, servil a los intereses del Estado y con una jerarquía nombrada directamente por el partido. Para Roma, naturalmente, todo el clero ‘patriótico’ era inválido y cismático.

Francisco quiso acabar con esta situación anómala e inició intensas negociaciones con Pekín -en las que empleó, entre otros, al defenestrado McCarrick- para normalizar relaciones. Este proceso culminó el pasado septiembre con la firma de un ‘acuerdo provisional’ por el que el Vaticano levanta la excomunión a los ‘patrióticos’, reconoce la validez de sus órdenes, permite que el Partido siga ‘proponiendo’ a los obispos y obliga a los ‘fieles’ a renunciar en su favor, a cambio de… Bueno, no sabemos muy bien a cambio de qué, porque la represión oficial contra los católicos, lejos de reducirse, parece haber aumentado, según fuentes internas.

Según el padre Bernardo Cervellera, de AsiaNews, Xi ha evitado ‘la foto’ para que no la use en su contra un sector del Partido que ve con malos ojos el acercamiento al Vaticano y se opone al pacto.

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