Wuerl no presidirá la Marcha por la Vida en Washington

Carlos Esteban / Infovaticana

 

 

Por primera vez desde que fuera nombrado arzobispo de Washington, el cardenal Donald Wuerl, envuelto en la polémica, no presidirá la tradicional Marcha por la Vida que por estas fechas abarrota las calles de la capital de Estados Unidos.

 

Primero se dijo que sí, se especuló con el no, volvió a replicarse que por supuesto, y ahora finalmente se confirma que no, el cardenal Donald Wuerl, administrador apostólico y arzobispo emérito de Washington no encabezará la Marcha por la Vida anual que convoca cada año a cientos de miles en la capital norteamericana para protestar contra el aborto legal.

 

A una semana después de saberse que Wuerl, sucesor de McCarrick en Washington, conocía la conducta escandalosa del ex cardenal al menos desde 2004 a pesar de que había negado públicamente en varias ocasiones que le habían llegado ni siquiera rumores, la Archidiócesis ha emitido una nota confirmando la ausencia del cardenal en la Marcha por la Vida.

 

La nota da razones para justificar la ausencia de Wuerl, pero no es muy difícil deducir que el cardenal teme ‘la foto’, verse rodeado de un coro de protestas con el que sin duda alguna tendría que enfrentarse incluso en la Misa por la Vida. La decisión se tomó este miércoles pasado.

 

No sería ya la primera vez. Incluso sin la última confirmación de su engaño público en el gran escándalo que sacudió la Iglesia norteamericana este verano pasado, en septiembre, dos semanas después de que el gran jurado de Pensilvania revelara que Wuerl había protegido sacerdotes abusadores siendo obispo de Pittsburgh, un airado feligrés interrumpió la homilía de una misa presidida por el cardenal al grito de “¡Vergüenza!”, antes de abandonar la iglesia.

 

De hecho, han circulado varias iniciativas en las que se pedía protestar contra la presencia de Wuerl en la Marcha por la Vida, e incluso se han impreso camisetas con los mensajes ‘Wuerl tiene que irse’ y ‘Wuerl mintió’.

 

Aunque, desde el estallido del escándalo en torno al defenestrado cardenal Theodore McCarrick, el arzobispo emérito de Washington, su sucesor y aún administrador apostólico de la Archidiócesis de Washington, Donald Wuerl, ha insistido en que los cargos contra su predecesor fueron una absoluta sorpresa, la semana pasada se supo que había recibido denuncias contra el prelado pederasta al menos desde 2004.

 

La diócesis de Pittsburgh ha confirmado que su entonces obispo Wuerl reenvió al nuncio apostólico en Washington una denuncia que implicaba a McCarrick por el sacerdote secularizado Robert Ciolek, extremo que ha confirmado la archidiócesis de la capital estadounidense.

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