{"id":706,"date":"2025-05-13T14:29:00","date_gmt":"2025-05-13T14:29:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.acaprensa.com\/wp\/?p=706"},"modified":"2025-05-13T14:29:00","modified_gmt":"2025-05-13T14:29:00","slug":"dulce-padre-en-nuestra-orfandad-leon-xiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.acaprensa.com\/wp\/2025\/05\/13\/dulce-padre-en-nuestra-orfandad-leon-xiv\/","title":{"rendered":"DULCE PADRE EN NUESTRA ORFANDAD: LE\u00d3N XIV"},"content":{"rendered":"<p><strong>Los vaticanistas arribistas hicieron todo tipo de c\u00e1balas los d\u00edas anteriores. Pero esta elecci\u00f3n descubr\u00eda que no hab\u00eda bander\u00edas extra\u00f1as, ni pulsos de ideolog\u00edas desencontradas, ni cabildeos politiqueros.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por unos momentos, aquel balc\u00f3n fue la ventana del mundo. No s\u00f3lo por la plaza abarrotada de gente que quer\u00eda ver en directo ese momento, sino porque en todas partes se pudo seguir con inusitado inter\u00e9s la aparici\u00f3n del nuevo Papa en la logia central de la Bas\u00edlica vaticana. La fumata blanca nos advirti\u00f3 que ya hab\u00eda sido elegido el nuevo Sucesor de Pedro. Faltaba saber qui\u00e9n era, c\u00f3mo se llamar\u00eda y qui\u00e9n aparecer\u00eda bajo el cortin\u00f3n. As\u00ed est\u00e1bamos asomados al balc\u00f3n de otro tiempo para la Iglesia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue una grata sorpresa. La celeridad en su elecci\u00f3n mostraba la comuni\u00f3n eclesial a la hora de sintonizar con lo que el Esp\u00edritu Santo indicaba. Los vaticanistas arribistas hicieron todo tipo de c\u00e1balas los d\u00edas anteriores. Pero esta elecci\u00f3n descubr\u00eda que no hab\u00eda bander\u00edas extra\u00f1as, ni pulsos de ideolog\u00edas desencontradas, ni cabildeos politiqueros. En tan s\u00f3lo unas horas los cardenales sab\u00edan el nombre y el perfil de quien Dios les indicaba para pilotar la nave de la Iglesia en medio de las aguas bravas de las actuales turbulencias de la historia de nuestros d\u00edas: Le\u00f3n XIV, el pont\u00edfice, hacedor de puentes, padre que dulcemente viene al encuentro de nuestra orfandad cotidiana en las intemperies varias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vestido con la indumentaria papal, no s\u00f3lo quiso bendecir \u00aburbi et orbi\u00bb desde aquel balc\u00f3n de las solemnidades a la cristiandad y a todo el mundo, sino dejarnos un primer men-saje. Dentro de la sencillez de su discurso cuidado, nos desliz\u00f3 una belleza esencial bien trabada y una claridad teol\u00f3gica de identidad cristiana que supuso la caricia de aut\u00e9ntico padre que abraza a la humanidad. Nuestras heridas pesarosas, nuestras preguntas acuciantes, los miedos que amedrentan, la confusi\u00f3n que difumina la verdad, el cansancio que astilla la esperanza, los suced\u00e1neos que falsean el amor, la secularizaci\u00f3n que censura y persigue la fe, la est\u00e9ril connivencia con los postulados mundanos y sus agendas\u2026 \u00a1Cu\u00e1ntos rictus de orfandad nos ten\u00edan acorralados y lastimados dej\u00e1ndonos vulnerados y d\u00e9biles! Pero, el nuevo Papa con su simple aparici\u00f3n nos acerc\u00f3 el b\u00e1lsamo pascual como Jes\u00fas hizo con los disc\u00edpulos asustados: \u00abLa paz sea con todos vosotros. Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado, el buen pastor que dio su vida por el reba\u00f1o de Dios\u2026 Una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Viene de Dios que nos ama a todos incondicionalmente\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con su mirada emocionada, entrecortando su voz como un Pedro novicio y primerizo que se dirige por primera vez a ese pueblo que debe confirmar en su fe, as\u00ed se present\u00f3 Le\u00f3n XIV con esa guisa de buen pastor, de verdadero padre que cree en la vida que Dios suscita, que la ve crecer si nos dejamos mover y conmover por la gracia divina que nos levanta, nos acompa\u00f1a y nos env\u00eda. Nos dir\u00e1 con la belleza agustiniana de la amistad cristiana: \u00abDios nos ama a todos y el mal no prevalecer\u00e1. Todos estamos en las manos de Dios. Por eso, sin miedo, unidos, de la mano con Dios y unos con otros, sigamos adelante. Somos disc\u00edpulos de Cristo. Cristo nos precede. El mundo necesita su luz. La humanidad necesita de \u00c9l como puente para ser alcanzado por Dios y su amor. Ayud\u00e9monos, pues, unos a otros a construir puentes con el di\u00e1logo, con el encuentro, uni\u00e9ndonos para ser un solo pueblo, siempre en paz\u00bb. No se puede decir m\u00e1s y tan bellamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo un itinerario a recorrer con Le\u00f3n XIV en una historia que con \u00e9l y la Iglesia Dios nos escribir\u00e1 cada d\u00eda encendiendo la esperanza en el coraz\u00f3n y poniendo la luz que no declina en nuestra sorprendida mirada. Termin\u00f3 con un gesto tan tierno como hermoso: rezar con todo su pueblo un sencillo avemar\u00eda, pidiendo la protecci\u00f3n de la Virgen Santa en medio de las bodas de la vida cuando nos faltan los vinos sabrosos de la fe y la esperanza. Y nos bendijo, s\u00ed, pidi\u00f3 que Dios dijera bien, nos bendijera como Padre y Hermano en nuestras andanzas. Es el Sucesor de Pedro, Le\u00f3n XIV. \u00a1Viva el Papa! Aleluya.<\/p>\n<p>AcaPrensa \/ Jes\u00fas Sanz Montes \/ El Debate<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los vaticanistas arribistas hicieron todo tipo de c\u00e1balas los d\u00edas anteriores. Pero esta elecci\u00f3n descubr\u00eda que no hab\u00eda bander\u00edas extra\u00f1as, ni pulsos de ideolog\u00edas desencontradas, ni cabildeos politiqueros. &nbsp; Por unos momentos, aquel balc\u00f3n fue la ventana del mundo. 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