Venezolanos, con apoyo de obispos, salen a la calle en una histórica marcha contra Maduro

Religión en Libertad 

 

 

Este miércoles 23 de enero es un día clave en la historia reciente de Venezuela. Se espera que millones de venezolanos, hartos de la miseria, corrupción y opresión del régimen chavista, salgan a las calles para manifestarse contra Maduro y contra su nuevo e ilegítimo mandato, condenado por las principales potencias internacionales.

 

Liderados por Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, los opositores esperan que el pueblo venezolano tome las calles y de manera pacífica Maduro dejé el poder para que se pueda producir una transición democrática. Se espera una multitud en las calles, pero también hay convocadas manifestaciones en el extranjero: Miami, Madrid, Berlín, Buenos Aires, Lima, Santiago de Chile, Bogotá, Ciudad de México, entre otras decenas de ciudades.

 

El apoyo de la Iglesia a la marcha opositora

 

Sin embargo, viendo la actuación de Maduro la jornada puede ser muy violenta, pues la represión contra los que se están alzando contra el régimen está siendo brutal durante las últimas semanas.

 

Pese a ello, la Iglesia Católica en el país, perseguida y atacada por el propio Maduro, apoya también la marcha de la oposición y lo explica en un extenso comunicado la Conferencia Episcopal del país.

 

“Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!”, afirman los obispos.

 

Además, el texto episcopal agrega que “las marchas organizadas para este 23 de enero, en todo el territorio nacional, constituyen un signo de esperanza, algo nuevo que está comenzando a generarse en nuestro país: cambios necesarios para el desarrollo humano integral de cada persona y de todas las personas, pero siempre en democracia y de acuerdo a la Constitución Nacional”.

 

Además, ante las posibles órdenes de Maduro para atacar a los manifestantes, los obispos piden: “Exhortamos como ciudadanos a la Fuerza Armada Nacional y a los diversos órganos de seguridad del Estado para que protejan a la población, la acompañen y respeten con un sentido cívico ante las demandas de sus derechos y de nuevas realidades en el contexto de lo político. Proteger a los ciudadanos, es decir, al pueblo al que pertenecen sus propias familias y que sufren las mismas calamidades, debe ser lo que inspire el salir a las calles uniformados”.

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