Una ventana a la Tierra Media – Héroes de lo ordinario

En efecto, en los grandes acontecimientos suele haber héroes que son aquellos que se entregan a la tarea encomendada y la llevan a cabo de forma perfecta, según lo que estaba establecido para ello yendo más allá, seguramente, de lo que a lo mejor debían hacer. Y por eso son admirados y recordados por las generaciones posteriores a los acontecimientos que los llevaron a comportarse como tales y, pues, a serlo. 

Sin embargo, según tenía por bueno y mejor J.R.R. Tolkien, en lo ordinario de cada día había no poca heroicidad y, claro, no pocos héroes… 

El caso es que esto lo traemos aquí a colación de lo que dice, en un momento determinado, Eduardo Segura en su libro “J.R.R. Tolkien – El mago de las palabras” que, si bien pudiera considerarse un libro sencillo (ni en el número de páginas ni en el lenguaje utilizado es grandilocuente porque su autor, claro, no quiere serlo pues no es el caso ni el momento ni toca serlo, por así decirlo) viene la mar de bien para conocer al escritor que todos tenemos presente en nuestra vida. 

Pues bien, como decimos, en un momento determinado, al hablar de cómo era en el fondo el autor de “El Hobbit” (etc.) nos dice que Tolkien padre “meditaba sobre la heroicidad que se esconde en las cosas de cada día”. Y eso nos ha llevado a pensar que sí, que también hay héroes que hemos dado en llamar “de lo ordinario”. 

¿Qué es, por tanto, lo ordinario y cómo se puede ser un héroe así? 

Para empezar, está más que bien que J.R.R. Tolkien meditara, pensara en profundidad, sobre esto que, en principio, pudiera parecer tema de poca importancia cuando, al contrario, es más que importante porque abarca el mayor tiempo de la vida y forma de ser de las personas. Y es que lo ordinario es lo común, por así decirlo. 

Digamos, por tanto, sobre esto, que lo ordinario y su cumplimiento a la perfección (y de ahí la heroicidad) pues ¿puede haber mayor proeza o hazaña que cumplir con lo que se debe cumplir en cada momento? Y, repetimos lo de “en cada momento” pues ahí reside la cosa: en no envalentonarse con lo grande sino en perseverar en lo pequeño, ordinario, de cada día. Y eso aplicado a los personajes que caminan por la Tierra Media. 

Así, por ejemplo, podemos considerar un héroe a quien: 

 

– Sabe levantarse cada mañana y no se desmorona ante lo que debe hacer (ya sea arreglar un jardín, caso de Sam, forjar espadas o hacer arcos…),

 

– No quiere poner mala cara cuando se le echa sobre su espalda un trabajo que considera exagerado pero lo cumple,

 

– Sabe soportar las impertinencias de algunas razas que les son esquivas pero no quiere que la cosa vaya a más,

 

– Sabe mantenerse fiel a la misión que tiene encomendada y lo hace en cada acción que lleva a cabo, en cada omisión…,

 

– Tiene en cuenta los pequeños detalles y procura que ninguno de ellos se pase por alto,

 

– Es capaz de hacer el bien en las dosis necesarias sin que se sepa quién es quién lo hace,

 

– No se deja amedrentar por el Mal ni en las pequeñas cosas… sobre todo en las pequeñas cosas, 

 

¿Ven ustedes? Hay héroes en lo ordinario, héroes de lo ordinario en la Tierra Media porque en las cosas de cada día está la semilla del todo.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

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