Un obispo ve “evidentes” los intentos de cambiar la doctrina sobre la homosexualidad

Marian Eleganti, obispo auxiliar de la diócesis suiza de Chur, ha entrado en la polémica Viganò calificando la reacción del Papa como “un clásico no desmentido”.

“Los intentos de reescribir la doctrina tradicional con respecto a los actos homosexuales como objetivamente desordenados, que como tal los condenan, son más que evidentes”, ha asegurado el obispo auxiliar de Chur y antiguo ‘obispo de la Juventud’ en la conferencia episcopal helvética, Marian Eleganti, en declaraciones a Kath.net.  “El Papa Francisco está rodeado de cardenales y asesores que apuntan en esa dirección”.

Interrogado por la reacción de silencio del Santo Padre a las acusaciones vertidas por el arzobispo Viganò contra él y su Curia, Eleganti entiende que el hecho de que Francisco se negara a decir una sola palabra “es un clásico no desmentido. Mentir, por supuesto, está descartado”.

Eleganti no es precisamente nuevo en estas lides. Ya pidió en Dublin, en una entrevista concedida a la cadena americana católica EWTN una investigación en profundidad tanto sobre las causas de los abusos sexuales y de su encubrimiento por los prelados como sobre la “subcultura homosexual” que asola la Iglesia.

“James Martin, hablando en el Encuentro Mundial de las Familias, pidió que la Iglesia igualara por completo la homosexualidad y la heterosexualidad en todos los ministerios y oficios eclesiales sin demora, aunque el Papa Francisco aconseja que no se acepten en los seminarios candidatos con inclinaciones homosexuales”, señala Eleganti.

“Los escándalos y sus dificultades ocultas muestran que existe no solo clérigos homosexuales, sino que cuentan con redes y aliados representados en las estructuras de la Iglesia incluso al más alto nivel”.

Naturalmente, su postura le ha valido numerosos enemigos e incontables ataques, algo que no le sorprende en absoluto. De hecho, Eleganti opina que reducir todo este asunto a una cuestión de abuso de autoridad o clericalismo -que es la postura que desarrolla el Santo Padre en su carta al pueblo de Dios- es un encubrimiento más.

Para Eleganti, hay algo de cesión a la tiranía de la corrección política en esta negativa a asociar homosexualidad y abusos sexuales, igual que la hay sobre el ‘dogma’ de que la persona con estas tendencias no pueda en ningún caso tratar de cambiarlas. “Sostener que el clericalismo es la raíz única del abuso sexual y no tener en cuenta necesidades afectivas y sexuales e incluso vicios, es en mi opinión un argumento reduccionista y caso clásico de negación de la realidad; en definitiva, un argumento meramente ideológico e interesado”.

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