Un día como hoy desperté de un sueño / Cátedra de San Pedro 2019

Maricruz Tasies

 

“Dios todopoderoso,
no permitas que seamos sacudidos por ninguna
perturbación quienes hemos sido afianzados
sobre la roca de la confesión apostólica.
Por Jesucristo nuestro Señor”.

Desperté de un sueño en que -un día como hoy- en la celebración de la Cátedra de San Pedro, uno tras otro, todos obispos y presbíteros homosexuales del mundo se presentaban ante Pedro.

Unos pedían retirarse del sacerdocio y, otros, ser reducidos a estado laical a la vez que entregados a la justicia civil.

Se les veía arrepentidos y reconociendo amar tanto a Cristo y a la Iglesia que confesaban no ser capaces de llevar una doble vida ni cargar con el dolor de sus pecados ni el provocado a sus víctimas.

Admitían también amarnos tanto que preferían la ruina de sus existencias que ofender más a Dios.

En el hecho, el mundo contempló la gloria y el poder de Dios para cambiar el corazón humano.

Vino a ser como una de esas conversiones multitudinarias narradas en el Nuevo Testamento.

Todos los católicos nos gloriábamos en el Señor.

El mundo entero quedó estupefacto ante las maravillas de Dios.

El desconcierto llegó cuando Pedro les dijo ya que no era necesario el procedimiento solicitado debido a las recientes reformas sobre la Misericordia Divina.

De inmediato supe que el sueño del que otro día despertaré será en el que Pedro se presentará ante su Superior, arrepentido.

Alabado sea Dios por darnos a Pedro y a sus sucesores sin ninguno de los que estaríamos comprendiendo de qué va la Cátedra de San Pedro (o la santidad)

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