Un balcón y una butaca

Jorge Gonzalez Guadalix – InfoCatólica

 

Lo de la persiana verde, enrollable con cuerda, y el botijo, queda ad libitum, pero el balcón y la butaca hoy me resultan imprescindibles.

Esto es un lío. Para empezar, la política. La cosa no pinta bien, seamos claros. Demasiadas cosas se avecinan y ninguna buena. Tenemos eutanasia, nueva ley de educación. Socialistas, comunistas, filoetarras y separatistas decidiendo el futuro de España. Unimos pandemia y crisis económica e institucional y ya lo tenemos todo.

No está mejor la cosa eclesial. Otro lío. En Roma no es que estén las cosas especialmente claras. De Madrid no hablo, aunque me entero.

¿Qué podemos hacer?

He decidido comprarme una butaca cómoda, buscar un buen balcón con vistas, agenciarme botijo y maceta de geranios, me ha dado por ahí, y sentarme para ver acontecimientos. Porque cosas van a pasar. Tienen que pasar necesariamente.

Entiendo que los jóvenes y medio jóvenes tengan necesidad de involucrarse, y ahora hablo de la Santa Madre Iglesia. Los sacerdotes en inicio de promoción o en edad de merecer entiendo que muevan sus teclas para ir acoplándose en el futuro. Servidor anda en otra onda. Básicamente tengo hecho lo que tenía que hacer y no tengo ninguna prisa por ver acontecimientos. Que se verán.

Está todo el pescado vendido en Roma y en Madrid. El papa Francisco acaba de cumplir ochenta y cuatro años, lo que supone que la naturaleza agota sus plazos. ¿Qué pasará después? Ya veremos. Lo más segur es que quién sabe. El arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, va camino de los setenta y seis, con la renuncia presentada. ¿Y luego? Pues seguiremos viendo.

Desde mi balcón, cómodamente sentado y con Socio asomando su nariz entre los barrotes contemplo muchas cosas. Observo el trasiego de sotanas, bonetes, solideos y capisayos que se agitan en un largo recorrer de la curia a la catedral, de la catedral al seminario, del seminario a un café y no digas nada. Veo laicos con gruesas carpetas abriéndose paso para llegar a altos despachos. Pasan unos niños de catecismo cantando “vamos niños al sagrario” que se cruzan con un reivindicativo grupo de alguna cosa. Unos whatsapp dicen, comentan, murmuran, anuncian. ¿Has visto qué trasiego? ¿Y a ti, Jorge, qué te parece?

Se está cumpliendo el tiempo. El calendario avanza. Los años pasan, se cumplen, nos llevan. Los gravísimos y urgentísimos problemas de hoy afectan directamente a los que afectan y a los que no, poco será. Y si es, que sea.

Un café ardiendo con unas gotas de brandy, qué narices. Releo a santa Teresa:

Nada te turbe,

Nada te espante,

Todo se pasa,

Dios no se muda,

La paciencia

Todo lo alcanza;

Quien a Dios tiene

Nada le falta:

Sólo Dios basta.

Miramos, Socio y yo desde el balcón. Las carreras hay veces que se aceleran. Dicen que ha pasado, o está pasando, o va a pasar no se qué cosas. La agitación sube de grado.

Un balcón y una butaca. Lo que sea, sonará. Nada te turbe. Solo Dios basta.

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