Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro”- Saberse bajo una protección Superior

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Resultado de imagen de El sillón de ruedas

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

“El sillón de ruedas” – Saberse bajo una protección Superior

 

“Lo acuso y guardo para mí el escalofrío, pero ya he aprendido a cerrar los ojos con serenidad y confiarme a unas manos que hacen y deshacen con inteligencia, con dulzura, con destino, con amor, con infinito amor” (“El sillón de ruedas, pg 63)

 

Las palabras que preceden a las que hemos traído lo son de dolor, de sufrimiento. Y es que el Beato Manuel Lozano Garrido, en éste, su primer libro, pone sobre la mesa una situación dolorosa y sufriente, Sin embargo, eso no lo desespera y no lo hace pensar que Dios le ha tomado manía o algo por estilo. Es más, es, justamente, lo contrario.

Es cierto. Sí. Lolo sufrió mucho a lo largo de la vida que vivió desde que comenzó a manifestarse los primeros síntomas de su enfermedad degenerativa. Y no son pocas las veces que lo escribe en sus libros. Por eso sabe, como nos dice antes de lo aquí traído, que llegará un momento en el que, simplemente, tendrá que morir (no lo dice así, exactamente, pero se le entiende todo…) como consecuencia de tantos padecimientos que anda sufriendo por la vida. Pero hay algo, como decimos, que lo saca de un tal marasmo.

No nos extraña nada que tal porvenir le produce escalofrío y es que ¿a quién no se lo produce pensar en eso aunque sepamos que luego vendrá lo mejor?  Y es que somos seres humanos…

Dice que ha aprendido. Y ¿a qué ha aprendido Lolo?

Cualquiera diría que ha aprendido a resignarse o, lo que es lo mismo, a pensar que lo suyo no tiene remedio y que qué se le va a hacer…

Pues no. Tal no es el pensamiento del Beato Manuel Lozano Garrido. Y es que, así son los santos, siempre va más allá de lo que nosotros podamos pensar.

Lolo tiene mucha experiencia en eso que, tantas veces, es más que difícil. Y es que confía, el buen hombre, en Dios. Así de simple pero, como decimos, así de difícil si nos comportamos como simples seres humanos y mundanos.

Sí, Lolo sabe que puede confiar. Y no se anda con chiquitas ni confía en poco. No. Al contrario: confía en Dios.

Es bien cierto que aquí no mienta, siquiera, al Todopoderoso pero, como decimos arriba, se le entiende todo a nuestro Beato de Linares (Jaén, España)

Es cierto que sólo el Creador hace lo que dice Lolo que hace a su respecto y, claro, al respecto de todos nosotros.

Se confía Lolo a las manos de Dios. Y se confía porque sabe que obran con inteligencia sin igual (y con la mayor sabiduría) Y, a su respecto, que bien sabrá su Creador lo que hace en su persona. Puede hacer y deshacer porque para eso lo ha creado y mantenido hasta ahora (y bastante después de escribir esto)

Las manos de Dios se mueven con dulzura… de Quien sabe lo que le conviene a Lolo.

Las manos de Dios saben lo que a Lolo le tiene reservada la vida y su propia existencia y, aunque, es bien cierto que eso es un misterio más que grande, no por eso va a dejar de confiar en una tan maravillosa realidad.

Las manos de Dios obran de una forma tal que sólo es posible puedan obrar las de Quien ama a sus hijos con largueza y con amor anhelado por sus hijos como, por ejemplo, Manuel Lozano Garrido, a la sazón hijo de Dios, católico de corazón y de alma y, sobre todo, corazón confiado en su Padre del Cielo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *