Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro”- Lo que Lolo nos pide

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Durante unas semanas, si Dios quiere, vamos a dedicar el comentario de los textos de Lolo a un apartado particular del libro citado arriba de título “Recuento de beneficios” donde hace indicación de los beneficios de la relación del Beato con el Todopoderoso.

Lo que Lolo nos pide

 

“Os exijo, hermanos, para el corazón, una médula de volcán y la rítmica agitación de las ramas verdes. Mas pensad todos que, a cambio de este paraíso de sensaciones, el amor ha ido silueteando la entraña con los dardos de la ternura, la profundización, el conocimiento, la gracia y todo ese otro mundo de sensaciones intangibles que Dios milagrea en la aceptación y la renuncia.” (p. 64)

Nunca debemos olvidar que somos cuerpo y somos alma. Es decir, que podemos pasar por momentos los cuales no sean nada buenos, en lo físico, pero que también podemos sufrir a un nivel superior o, lo que es lo mismo, en nuestro espíritu y alma.

El Beato Manuel Lozano Garridoque tanta experiencia de lo primero citado arriba tuvo en su vida, no por ello dejó de manifestar un ser que, digámoslo con cierto egoísmo, nos viene muy bien a los demás. Es decir, podemos aprovechar su experiencia para ganar en la nuestra y estar preparados para cuando puedan acaecernos ciertas cosas.

Nos pide, decimos en el título arriba puesto. Sin embargo, lo que hace Lolo es “exigirnos”. Y lo hacer porque nos conoce muy bien y sabe que, de hacerlo de una forma suave, poco caso vamos a hacer. Y lo hacer porque sabe que es muy importante tener en cuenta sus palabras. Son dichas tras la experiencia y con la experiencia.

Lolo quiere, para nosotros, que la esperanza no sea algo que tenemos por lejana sino que, al contrario, sea el eje sobre el que se mueve nuestra existencia diaria y ordinaria.  Así, frente a los infortunios, ha de ser que lo que nos salga del corazón no sea negrura sino, al contrario, el blanco amanecer de un día aún por vivir. Es decir, que siempre así y no sólo en el momento en el que aún no sabemos qué va a ser de nosotros. Y sería como un estado de esperanza continuo y perpetuo.

De todas formas, eso no es mérito nuestro porque hay Alguien que hace que eso se posible.

El Beato de Linares (Jaén,España) sabe muy bien que el autor de la vida, de la nuestra y de todo lo vive y ha muerto en el mundo o, lo que es mismo, Dios Creador, hace que, en nuestra vida, muchas cosas sean producto de lo que hacemos.

Cuando aceptamos algo o renunciamos a algo y en tal aceptación o renuncia se encuentra un bien superior o se busca un bien superior… entonces Dios nos procura un bienestar espiritual que se enfrenta a lo que de malo podamos estar pasando. Y es ahí, en lo tierno, en aquello que nos llega a lo más profundo del alma, en lo que sabemos de eso mismo y, en fin, en lo que Dios nos dona con Amor y Misericordia, donde lo que parece imposible puede llegar a suceder.

Dios, que sólo quiere para sus hijos lo mejor, nos procura, claro, lo mejor. Y lo mejor puede ser algo que no entendemos porque no siempre estamos preparados para eso. Y entonces nos basta la fe para darnos cuenta de que Quien tanto nos quiere no puede abandonarnos y que, en cada momento en el que sabemos que está ahí… de verdad está ahí.

Y es que Dios, a nuestro proceder esperanzado, aporta lo mejor que tiene que es Él mismo y su existencia misma.

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