Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro” – La siembra de Satanás

Eleuterio Fernández Guzmán

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

La siembra de Satanás

“Un Dios ‘duro’ abona el rencor y el imperio del hombre bestia. Y de lo que se trata en realidad es de que haya siempre quien perpetúe en el tiempo la soberbia de un ángel destronado.” (El sillón de ruedas, p. 93)

Hay siempre excusas. Es decir, el ser humano, y hablamos del creyente católica, puede poner sobre la mesa cualquier cosa, cualquier expresión de su pensamiento para llevar el agua a su molino, como se dice popularmente. El caso es que por “h” o por “b” las cosas, al parecer, han de ser como nosotros queremos que sean.

Haciendo uso de tal posibilidad (que, además, se apoya en la libertad donada por Dios a sus hijos) podemos valernos de nuestra falta de fe para justificar lo injustificable.

El Beato Manuel Lozano Garrido nos habla, en este corto de texto de su “Sillón de ruedas”, de algo muy importante y que, de no tomarlo por poca cosa, nos librará de según qué pensamientos que poco tienen que ver con la verdad.

Decimos que sí, que es posible creer lo que queremos creer. Pero no es posible hacer como si Dios fuera inflexible o, por decirlo pronto, un poco rencoroso con nosotros. Y no lo puede ser porque, en primer lugar, nos ha creado y no va a hacer algo así con quien no quiera y es que, en segundo lugar, sí nos quiere y nos ama. Por eso no puede ser como algunos hermanos creen que es.

El caso es que demasiadas veces nos amparamos en que Dios es, como dice Lolo, “duro” para hacer de nuestra capa un sayo o, simplemente, para demostrar que, en el fondo, no creemos mucho o, mejor, nada.

Sí, cuando no impera el Amor de Dios en nuestra vida lo que se impone es lo otro, el odio, el rencor o, como dice el Beato de Linares (Jaén, España) el “hombre bestia” que no suele tener el amor como origen de su proceder sino, al contrario, que es más dado a lo irracional, carnal, sanguíneo y mundano. Y todo justificado, así se cree, en el hecho de que Dios nos mira no con amor sino de una forma totalmente contraria a eso…

Todo eso, aunque quien así actúe crea que se trata de algo propio, personal e intransferible, no es, sino, expresión de quien puede actuar sobre el corazón del hijo de Dios para torcerlo y equivocarlo.

Manuel Lozano Garrido nos habla de un “ángel destronado”. Y, en realidad, bien sabemos que se está refiriendo a Satanás que, así, habiendo podido ser un ángel al servicio del Todopoderoso y de su criatura humana prefirió ser uno que, pudiendo, no quiso y quiso el lado oscuro de la realidad espiritual. Vamos, que cayó en el abismo y allí sigue.

El Mal, Satanás como expresión del mismo, no puede querer nada bueno para la descendencia de Dios que sí ama a su Creador. Es decir, Belcebú sólo puede querer que quien crea en el Todopoderoso sucumba en la fosa en la que habita aquel que pudo ser pero no quiso ser.

Abona, por tanto, su malicia y lo hace en el corazón de aquel que, bien se ha separado voluntariamente de su Creador o bien se ha dejado apartar, con excesiva facilidad y sin lucha interior alguna o escasa, por quien ya engañó a nuestros Primeros Padres en aquel Paraíso donde tan bien vivían.

El Mal quiere y, a veces, consigue, que prevalezca en el corazón del hombre la creencia según la cual Dios no es bueno sin malo, no generoso sino rácano y, por fin, no misericordioso sino todo lo contrario. Y lo malo es que a veces consigue que nos creamos tales mentiras.

Y, por cierto, a lo mejor no es que todo sea primerizo en nuestro corazón. Y lo decimos porque Lolo habla de que la idea de un Dios duro “abona”… Y eso ha de querer decir que es posible que ya esté puesta ahí la semilla de maldad y de rencor hacia Dios en nuestro corazón y, en todo caso, Satanás lo que hace, con sus adulaciones y demás trampas, es que nos acabemos creyendo que todo esto puede ser verdad cuando no, no lo es.

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