Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro” – Dios-pan

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Dios-pan

  

“Pan de justicia diaria, de amistad diaria, de caridad diaria, de concordancia diaria y, con el pan, esa hogaza tuya, amasada en un Cielo caliente de verdades, esponjada de ternuras, olorosa de gracia, que es tu vida entre nosotros: Padre de Hostia que Yo soy, la harina que me hago cada mañana en la carne de ellos, antes incluso de que nazca el sol, para que se nutran de caridad, para que se fortalezcan en la esperanza. Pan de vocación en el trabajo, de ilusiones en el amor, de ensueños de santidad, de aliento para el futuro. Pan del Pan que eres en todo lo hermoso, en todo lo noble, en todo lo eterno. “ (Mesa redonda con Dios, p. 219)

 

 

Con este extenso texto terminamos este apartado de título “De qué se amasa el pan” que lleva el subtítulo “Dánosle hoy” y que, en sí mismo, no es que ocupe muchas páginas (sólo una) pero que, en su conjunto muestra más que bien la intención que tiene Lolo de mostrarnos Quién es Dios. 

Entre Lolo está Dios. Y queremos decir con esto que en este texto de su libro Mesa redonda con Dios vemos como se expresa su autor en dos momentos determinados (al principio y al final) para dejar que intervenga el Creador entre tales momentos que es algo así como decir que Dios está en nuestro propio corazón. 

Lo vemos con toda claridad: 

Nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) o, mejor, dice de Dios una serie de realidades con las que estamos totalmente de acuerdo y debe estarlo quien sepa las cosas cómo son. Y es dice que, como pan o, lo que es lo mismo, como alimento, Dios es

Justicia diaria,

amistad diaria,

caridad diaria y, en fin,

concordancia diaria. 

Por tanto, como es la verdad, Dios es justo siempre, nos tiene como hijos pero, también como amigos y con nosotros muestra su amor siempre y, por fin, acuerda con nuestro corazón siempre que queramos que eso sea así. Y todo eso siempre y sin alejarse para nada de su descendencia. Dios, por tanto, pan que nos alimenta, también, el alma. 

No deja, de todas formas, de recordarnos Manuel Lozano Garrido que Dios es la Verdad, que es tierno sobremanera y que su Gracia está con nosotros.  

Pero es que, como si respondiera, Dios confirma lo que nos dice Lolo dirigiéndose a su Creador. Así, por ejemplo, dice Dios que: 

Se hace harina, cada día, para que, como tal, el hombre pueda amasar su caridad y hacer uso de la misma a espuertas, sin límite y sin medida. Y eso lo que Dios quiere que se haga,

Se añade a nosotros para que sepamos lo que hacemos, para tengamos ilusión en el amor que amamos, para que, al menos, soñemos con la santidad y, en fin, para que sepamos que lo que de venir está sometido a su Voluntad pero que a nosotros nos toca dar con el mazo además de rogar que así sea…

Y ya, para finalizar, Lolo añade algo que debemos tener por verdad porque lo es. Y es que Dios, como pan, como alimento que nutre nuestra alma y nuestro corazón, es en todo hermoso, en todo noble y, como no puede ser de otra forma es, en todo eterno pues es la eternidad misma. 

Dios, por tanto, es alimento nuestro pues nuestra corazón es su templo. Así de sencillo y así de verdad.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

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