Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro”- Así es la santidad

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

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Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Durante unas semanas, si Dios quiere, vamos a dedicar el comentario de los textos de Lolo a un apartado particular del libro citado arriba de título “Recuento de beneficios” donde hace indicación de los beneficios de la relación del Beato con el Todopoderoso.

Así es la santidad

 

“Uno apunta a una santidad que se desarraiga, etérea e inmaterial, y Dios nos pasa por la cara el sudor y el afán de trabajo que hay en el mosto que se hará Sangre; el fuego que derriten los cielos sobre la mies que aspira a ser Hostia; el hielo que taladra las manos que redondean la linfa suave del Óleo; la gota que se decanta en las fuentes y las riberas hasta hacerse borbotón bautismal que regenera; la mano que acaricia, trabaja, pega o araña y un día se alza sobre las frentes para liberarlas porque Alguien le otorgó una fuerza poderosa.” (El sillón de ruedas, p. 71)

Como suele pasar tantas veces con aquellos hermanos nuestros que han alcanzado la meta de los altares, es fácil que nos sorprendan con realidades espirituales que la gran mayoría de nosotros no somos capaces de apreciar. Y por eso, precisamente, son ejemplo a seguir.

Pues bien, el Beato Manuel Lozano Garrido lo vuelve a hacer (es que muchas otras veces lo ha hecho) cuando habla de santidad pero, sobre todo, de cómo es, en realidad, ser santo.

Ciertamente, tiene razón el Beato de Linares (Jaén, España) cuando no insinúa sino que, directamente, pone el dedo donde más duele: son demasiadas las veces que confundimos la santidad y creemos que es algo, cómo decirlo…, sí, etéreo. Vamos, que es algo como que no se puede tocar y, a lo mejor por eso, no somos capaces, siquiera, de intentar alcanzarla.

Pero, en materia espiritual, las cosas no suelen ser como nosotros creemos que son. Y, es más, la mayoría de las veces, son, justamente, lo contrario o, mejor, están muy alejada su verdad de la que tenemos por fetén y cierta.

Manuel Lozano Garrido nos dice que, es verdad, a veces nos equivocamos… Y, entonces, Dios pone las cosas en su sitio (que es el Suyo)

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