Tras incendio de 1997 reabren en Turín la Capilla de Guarini. Albergó la Sábana Santa

Ambiente de fiesta y de mucha alegría es el que se vivió en la mañana de este jueves 27 de septiembre con la reapertura en la Catedral de Turín de la Capilla de Guarino Guarini, que albergó la Sábana Santa. La capilla, una de las grandes obras de la arquitectura barroca, se destruyó por completo tras un terrible incendio ocurrido en 1997.

“Estoy feliz y honrado de estar aquí, de ver restituida para la ciudad y el mundo la Capilla restaurada casi en su totalidad después de 21 años de arduo trabajo, de desafíos a la inteligencia y a la tecnología”, así manifestó el Arzobispo de Turín y Custodio de la Síndone, Mons. Cesare Nosiglia, su alegría durante la ceremonia de reapertura de la capilla, no sin antes expresar que desde que asumió el encargo pastoral de la Diócesis de Turín en el 2010 -tomando como suyo el deseo de su predecesor- quiso hacer todo lo que estuviese a su alcance “para custodiar y dar seguridad a este patrimonio único del mundo”.

En este sentido, el prelado agradeció a todos los que han permitido la reapertura de la Capilla de la Sábana Santa: “Agradezco, por lo tanto, a todos aquellos que han permitido llegar con su intenso y competente compromiso a la actual reapertura al público de esta joya de la arquitectura barroca y de la religiosidad turinesa, reconocida por la Unesco patrimonio de la humanidad”.

“La Capilla es una obra compleja, fascinante por la genialidad ascética que el arquitecto Guarino Guarino supo infundir. Una genialidad que se trasfigura en Belleza absoluta para el sitio destinado a acoger uno de los más importantes tesoros de la cristiandad: el Santo Sudario”, añadió Mons. Nosiglia.

La Capilla fue un encargo que hizo el duque Carlos Manuel I de Saboya (1580-1630) a Carlos de Castellamonte para que fuera allí conservada la Sábana Santa, objeto muy preciado, por entonces el más grande tesoro de la Casa de Saboya, que fue por muchos años propietaria de la Síndone.

El proyecto de la Capilla fue luego heredado por Amedeo de Castellamonte, hijo de Carlos, y posteriormente al suizo Bernardino Quadri.

Finalmente, en 1667, la construcción fue confiada al hermano y arquitecto Guarino Guarini, quien había abandonado París y se había detenido en la entonces capital de Saboya.

Guarini retomó el proyecto de forma redonda que había elaborado Bernardino Quadri para el primer nivel, realizando modificaciones entonces innovadoras, especialmente en la cúpula. Ya en el año 1694, la capilla comenzó a custodiar la Sábana Santa de Turín.

Pese al catastrófico acontecimiento del incendio de 1997 que destruyó la Capilla de Guarini en la noche del 11 y 12 de abril, la Sábana Santa se salvó de milagro, ya que en 1993 había sido trasladada del altar a un ambiente seguro mientras se realizaban obras de restauración de la Capilla.

Muchos no dudan en afirmar que si el Sudario hubiese permanecido en el altar de la Capilla en el momento de la conflagración, la importante reliquia cristiana se habría destruido por completo.

Sin embargo, fue necesario rescatar la Sagrada Síndone, pues la Cúpula amenazaba por venirse al suelo. Aquí ocurrió el milagro: el bombero Mario Trematore, sin pensarlo, arriesgó su vida para conservar la Sábana Santa.

 

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