Sobre la Madre que se suicidó con su hijo de 10 años en brazos

Gabriel Cifermann

 

Una joven y bella colombiana, madre soltera, de 32 años, llamada Jessy Paola Moreno, se suicidó con su hijo de diez años, que sostenía en brazos, el día 6 de febrero en un puente de la localidad de Ibagué, a una altura de unos 100 metros. Suceso que conmocionó al país y a algunos medios extranjeros, y que a varios de nosotros nos hizo llorar.

Paola Moreno, dejó una carta muy realista y clara a sus familiares, que a continuación transcribo:

“No tengo esperanza, he sido vencida y humillada, El hombre que dijo amarme me dejo sola, sola… Me dejaron sin nada, todo lo que trabaje, todo lo que viví, todo lo que ame, todo lo que di, se me arrebató en un instante, mi error fue confiar en las personas equivocadas. ¡Que equivocada estaba cuando pensé que esa era mi solución! ¡Qué equivocada estaba en ese momento que recibí “¡Ayuda” pensé que las cosas mejorarían, que equivocada estaba cuando decidí darle una oportunidad más al amor! Que error más grande cubrir un error con otro y eso me llevo a perderlo todo, fallé en todo aspecto posible, y le fallé al ser que más amo en la vida, no tengo como sostener su estudio, no tengo como darle un plato caliente de comida, lo puse en peligro, cuánto lamento fallarte hijo, no tolero la idea que alguien pueda lastimarte por mi culpa, prefiero irnos lejos y olvidarnos de este mundo, respirar se hace cada vez más difícil, amenazas, deudas, desamor, no puedo más. Me dirán cobarde, pero solo Dios sabe la angustia y el terror que me da pensar que alguien te pueda hacer daño por mi culpa, ¡Si tan solo alguien me ayudara! ¿Quién me puede prestar dinero? ¿Un hogar tal vez? No hay nadie… El mundo es peligroso y yo no puedo protegerte. No tengo esperanza, vencida, humillada y destruida. Sin fuerzas. Todos mis días son grises. Mi corazón palpita angustiado. Lloro de frustración e impotencia. Soy una fracasada. Esta vez no te fallaré hijo mío, nadie podrá hacernos daño nunca más…”

La gente no se suicida porque no quiera vivir, sino porque algo en sus vidas no la deja vivir, y ya no pueden con eso. Para los cristianos o los que seguimos a Cristo nos está prohibido juzgar y condenar, aunque sea indirectamente. Pero hemos dejado de Estar, hemos llenado de bulla nuestras misas con el espectáculo de la liberación y la sanación. Hemos sólo hecho una predicación en el Cristo Jesús de los devotos, y no de la fe DE Jesús ni del Dios DE Jesús. Hemos pretendido ignorar la crisis de la Iglesia y el mal ejemplo que damos cada día. Hemos preferido sostener una imagen de culto y tocar las campanas, y NO ir como Jesús de Nazaret a tocar las puertas de las casas y conocer los problemas reales de la gente y sus razones.

Hemos preferido hablar de castigos y mencionar que todo es por falta de la fe en Dios, sin ni siquiera formar sin manipulaciones la fe de la gente. Hemos echado la culpa al demonio, antes de asumir las consecuencias de vivir una vida cotidiana llena de religiosidades conectadas a una mera emocionalidad creyente. No damos magia a la realidad, sino que le hemos hecho creer a la gente que son realidad sus creencias mágicas para así favorecer nuestros bolsillos. Creemos saberlo todo simplemente porque practicamos creencias con un gran ego religioso.

Pero no nos preocupamos de saber las respuestas y las razones desde las propias personas que sufren sus realidades. En los videos que han circulado en la Red, se ven a unas 4 personas orando a unos metros de la suicida con su hijo, y finalmente una de ellas es llamada para decirle algo. Hay una psicóloga que se ve que lo que dice ni ella está convencida, hay un policía que habla duro y desde lo que él cree es autoridad. Pero no sirven en esas circunstancias los egos religiosos ni profesionales ni legales ni sociales. Ningún ego jamás salvará a nadie.

Todo texto, toda situación, jamás se puede tomar aisladamente, sino en su contexto. Siempre las personas tienen sus razones para tomar sus determinaciones. Y esta decisión tan dura, nos enrostra la suciedad que somos como sociedad y como personas. Claro que no olvidamos al Dios que pretendemos hacer a nuestra imagen y semejanza y terminamos predicando nuestra idea de Dios. Pero hemos olvidado el proceder de Dios, que primero es Altísimo, que se abaja, se encarna, se dona, y se despoja y por eso produce resurrección de la esperanza.

Tengo la certeza que en este caso es ese el método que había que aplicar. Por ejemplo decirle a Paola, mira yo en mi vida he logrado esto o esto otro, y como a ti nada de eso me ha servido, yo estoy pasando lo mismo que tú y también quiero suicidarme, y no tengo un hijo, no tengo ningún fruto de un amor que perdí, me gustaría que cambies la decisión que yo sé que ya tienes, y que por favor me ayudes, que después des conferencias de cómo cambiar decisiones radicales para poder servir a los otros. Yo sé que tu decisión no es contra la vida sino en favor del amor, incluso de tu hijo. Pero yo te necesito, y necesito que no lo hagas, necesito que me ayudes a mi (religioso, psicóloga y policía) a salir de mí mismo, a comprender con realismo mi vida, ven y rescátame, si te lanzas, yo también un día lo voy a hacer, rescátame por favor.

Las personas pierden el sentido, porque no tienen una misión que cumplir. Las personas pierden el sentido de su vida, porque no hay quienes COMPARTAN su sin-sentido ni se encarnen en su realidad. Sino que sólo ponemos sermones y palabras al viento para parchar heridas. Las personas no rescatamos porque nosotros mismos no estamos convencidos de lo que creemos. Las personas basan su fe y cristianismo en la rutina de vivir sólo cumpliendo ritos, leyes, verdades creyentes, o cumpliéndoles a grupos o iglesias que creen tener la verdad, pero no teniendo una Relación con Dios. Sólo esa experiencia nos salva de nosotros mismos, porque nos hace salir de nosotros para servir para algo a otros.

Dios ya abrazó a Paola y su hijo May, y los llevo a la clínica de la misericordia. A nosotros nos toca ahora formar a la gente en lo real no en creencias mágicas. Nos toca construir una sociedad más justa y menos corrupta. Nos toca más Estar que ser predicadores. Nos toca enseñar desde pequeños a nuestros niños a que asuman las consecuencias de sus actos, pero sin aplicarles castigos. Para muchos el castigo es vivir cada día con lo que tienen que vivir.

Nos toca hablar menos de Dios y forjar cada día nuestra relación con el Dios de Jesús, no con el de las predicaciones-show. Nos toca darnos el tiempo para escuchar a los otros. Nos toca preguntar no suponer. Nos toca ir a golpear las puertas de las casas no las campanas de los templos. Nos toca hacer que nuestro catolicismo nos haga mejores personas, y no personas que pongan cargas pesadas sobre los hombros ajenos. Nos toca llegar muy alto para abajarnos, encarnarnos, donarnos y despojarnos. Nos toca tener menos los ojos blancos mirando al cielo y tenerlos más abiertos para mirar la realidad cotidiana de nuestros próximos.

Nos toca llenarnos de Dios bajo la ducha, sentados en el baño, en el wsp, en la buseta, en el metro, en los oficios, en la cocina, haciendo el amor, llorando por las deudas, viéndonos desnudos, pensando en las cosas de nuestra vida secreta, etc., etc….que creyendo que sólo Dios está en lo cultual, ritual, moral y eclesial.

Que Dios nos ayude a saber ESTAR con nosotros mismos, con la naturaleza, con los otros y con Dios. Líbranos del suicidio de cada día y danos el pan de cada día de tu Misericordia.
Es urgente que nos liberemos de tanta cucaracha, es urgente vivir, es urgente aprovechar cada instante, es urgente amarnos, es urgente fraternizar, es urgente creerle a Dios, es urgente no permitir que nadie nos robe la esperanza en el Abba, en el Dios de Jesús, es urgente dejar que Jesús nos transforme en hijitos e hijitas del Papito Nuestro.

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