Sin familia, caos social

Los narcos enrolan a jóvenes que ni estudian ni trabajan, que no tienen oportunidades, que se escaparon de casa, pues en ella no había un ambiente agradable y pacífico, sino sólo violencia. Salieron en busca de aventura, huyendo de su familia, que no lo era, sino sólo una casa donde dormían y comían. Algunos se acostumbraron a recibir todo, no aprendieron el valor del trabajo sencillo y honrado, y ahora quieren tener mucho dinero. No les importa matar, secuestrar, vender droga, con tal de tenerlo, rápido y fácil. La raíz de esta juventud está en la carencia de una verdadera familia.

Tener hijos por aquí y por allá; iniciar y terminar convivencias maritales sin estabilidad; cambiar de pareja con relativa facilidad e irresponsabilidad; estar pocas horas en casa por los horarios del trabajo de papá y mamá… Todo esto hace que los niños crezcan sin cariño, inseguros, descontrolados, aprendiendo que la única forma de sobrevivir es la violencia, sin consideración a los derechos de los demás. Sin familia, no hay un futuro esperanzador.

Y ahora que quieren minar en su misma base la familia, diciendo que cualquier relación puede ser un “matrimonio igualitario”, ¡a dónde vamos a parar! Eso no es familia; eso no es matrimonio; eso es propiciar un caos social, que se nos viene encima. Hay quienes dicen que la derrota tan notable que sufrió el partido en el poder federal, en las elecciones del domingo pasado, son una reacción por la iniciativa presidencial.

PENSAR

El Papa Francisco, en su Exhortación La alegría del amor, dice: “La sociedad y la política no terminan de percatarse de que una familia en riesgo pierde la capacidad de reacción para ayudar a sus miembros. Notamos las graves consecuencias de esta ruptura en familias destrozadas, hijos desarraigados, ancianos abandonados, niños huérfanos de padres vivos, adolescentes y jóvenes desorientados y sin reglas. Como indicaron los Obispos de México, hay tristes situaciones de violencia familiar que son caldo de cultivo para nuevas formas de agresividad social, porque las relaciones familiares también explican la predisposición a una personalidad violenta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *