Seminarista defiende el celibato: “¡célibes sí, pero no frustrados!”

En estos últimos días en República Dominicana, un país profundamente católico, ha salido el tráiler de la película “El Closet”.

Esta película se estrenara el próximo 2 de agosto 2018. Algunos periódicos nacionales han publicado algunos artículos sobre esta película, en uno de los artículos publicado por el “Listín Diario”, el Sr. Vázquez define su película como: “Un proyecto revolucionario”.

Según lo que se lee en el periódico “Diario Libre”, del 22-07-2018  “La Nueva película cuenta la historia de un sacerdote católico que se ve atrapado dentro un clóset del cual trata de salir acudiendo a la ayuda de diferentes sectores de la sociedad.”

Pero lo que me ha movido a dirigirles una carta abierta a los realizadores de esta película, ha sido la declaración del Sr. Miguel Vázquez, recogidas en algunos periódicos nacionales como el periódico “Hoy”, del 21 julio, 2018 y algunos blogs, esto en respuesta a las declaraciones de un religioso dominicano, Fray Máximo Rodríguez, párroco de la Iglesia las Ntra. Sra. De las Mercedes. Vázquez, en sus declaraciones dice que a través esta película,” trato de llevar un mensaje a la iglesia, y con eso ayudar a reflexionar en cuanto a la eliminación del celibato, lo que es a mi entender es la causa de tantas aberraciones entre sacerdotes”.

Calificando las declaraciones del sacerdote como contrarias al “sentir de la comunidad católica dominicana, y además “no concuerda con el pensamiento del papa Francisco”. Esta, es la motivación principal que me ha llevado a escribir, en defensa del sacerdocio y del celibato católico.

En estos últimos días se toman muy a menudo las palabras del Santo Padre, para confundir a los fieles. Que la Bienaventurada Virgen María, a quien invocamos bajo el título de Ntra. Sra. De la Altagracia, nos libre y proteja de toda esta peste de errores, que hay en nuestra sociedad actual.

A continuación, la carta remitida por un seminarista para defender el celibato.

Estimados Señores:

Quisiera brevemente presentarme y explicarles el motivo que me mueve a escribirles estas líneas. Mi nombre es Juan Alfredo Pineda De los Santos, tengo 24 años de edad, soy seminarista del Seminario misionero diocesano Redemptoris Mater, de la diócesis de Frejus-Toulon, (Francia).

Nací y crecí, en la ciudad de La Romana, Rep. Dom. El motivo de esta letra es con relación al estreno de la película “El closet”, el próximo 2 de agosto. Yo nací en una familia arraigada profundamente en la fe católica, no solo fui bautizado en esta fe, sino que también fue educado y formado en ella.

A temprana edad sentí la llamada al sacerdocio y quise responder generosamente al Señor, tuve grandes luchas y combates internos para definitivamente decirle al Señor: “Aquí estoy para hacer tu voluntad”. En el 2012 entre al Seminario misionero diocesano Redemptoris Mater de Santo Domingo y después fui enviado en Francia, para seguir este camino de discernimiento y formación, en vista del sacerdocio ministerial.

He leído los artículos que han salido en los periódicos sobre su película, y algunas aclaraciones hechas por Sr. Miguel Vázquez, con relación a las declaraciones de Fray Máximo Martínez. Usted, dice que busca, contribuir a partir de esta película “llevar un mensaje a la iglesia en cuanto a la eliminación del celibato”, que usted considera: “es la causa de tantas aberraciones entre sacerdotes”.

Nosotros no hemos elegido el celibato por frustración, sino por el Reino de los cielos (Mt: 19, 19). Hemos elegido este estado de vida, por amor a Cristo y a su Iglesia. ¡Célibes sí, pero no frustrados! Enamorados de la misión evangelizadora que Cristo ha confiado a su Iglesia, que nos pide ser hombres libres, dispuestos a renunciar a todo por el Reino de los Cielos.

Sobre celibato de los sacerdotes y la escases de vocaciones, el Papa Francisco ha afirmado: “el celibato opcional no es la solución” al problema de la falta de vocaciones sacerdotales”.

El celibato es un desafío con el cual nosotros estamos llamados a vivir y contantemente renovar nuestro “Fiat” nuestro “Si” al Señor. Mi experiencia personal, no obstante las dificultades y los sufrimientos, causados por haber vivido en mi adolescencia una sexualidad desordenada, tengo que decir que, gracias a las enseñanzas constantes de la Iglesia, he descubierto la belleza de la castidad soy feliz combatiendo y siendo casto por el Reino de los cielos. ¡No he visto en la tierra, una libertad más grande que esta!

No puedo negar que muchos hombres de Iglesia, sacerdotes, religiosos y obispos, hayan cometido faltas graves y hayan traicionado como bien declara Benedicto XVI, en su carta a los católicos de Irlanda, dirigiéndose a los autores de estos crímenes dice: Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. La Iglesia en estos casos siempre se ha sentido adolorida.

El Papa Francisco, en la rueda de prensa de su viaje a Tierra Santa decía: Un sacerdote que lleva a cabo un abuso traiciona el cuerpo del Señor. El sacerdote debe llevar al niño o a la niña a la santidad. Y este confía en él. En cambio de llevarlo a la santidad, él abusa de él o de ella. Es gravísimo.

¡Es como hacer una misa negra! Nosotros también en Rep. Dom. Hemos sido víctimas de estos graves hechos, es cierto también que al tratarse de un sacerdote católico, la prensa hace mucho más propaganda y siempre se culpa al celibato, como la causa de los escándalos sexuales.

Les invito en este sentido a leer un artículo escrito por el P. Alfertson Cedano, publicado el año pasado, por la Lic. Alicia Estevez, en el periódico Listín Diario, sobre el asesinato y violación del adolescente Fernely Carrión Saviñón, que habría confesado el sacerdote Elvin Taveras Durán, el artículo se titula “Cuando nos llamen desde las tinieblas”.

Nosotros sabemos también como muchos sacerdotes dominicanos y extranjeros de las primeras horas del descubrimiento de nuestra isla hasta hoy se han comprometido en la obra evangelizadora de Cristo, siendo auténticos ministros del evangelio, cooperadores de la verdad, para la gloria de Dios y la salvación de las almas. El papa Francisco, dirigiéndose a los obispos dominicanos decía:

“El clero dominicano se distingue por su fidelidad y coherencia de vida cristiana. Que su compromiso en favor de los más débiles y necesitados les ayude a superar la mundana tendencia hacia la mediocridad.”  (Discurso del S.S. Francisco a los obispos dominicanos, en visita “Ad limina apostulorum”, 27/05/ 2015). Hoy la Iglesia se afana por lograr y mantener la honestidad de vida y una sólida espiritualidad de sus miembros, clérigos y laicos.

Quisiera para finalizar esta larga letra, exhortarles a contribuir de una manera eficaz y saludable con la Iglesia peregrina en República Dominicana, con las armas que hoy necesitamos. Necesitamos sacerdotes, si, muchos y santos sacerdotes, formados a la manera de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Sacerdotes que se ofrezcan día tras día con Cristo Sacerdote y Victima, que continua a ofrecerse constantemente sobre nuestros altares, por medio de su Sacrificio perenne, la Santa Misa.

Las vocaciones sacerdotales son frutos de la oración y de la semilla del evangelio sembrada en los corazones de los jóvenes, sobre todo  en el seno de las familias. Si hoy hacen faltas vocaciones, es porque tenemos pocas familias cristianas que tengan hijos. Este año la arquidiócesis de Santo Domingo, ha tenido la alegría de ordenar 10 jóvenes como nuevos sacerdotes, esto es el fruto de muchos sacrificios y renuncias de estos jóvenes y de nuestros fieles, unidos a sus pastores.

Un sacerdote se forma fruto de la generosidad de nuestra gente, que se sacrifica y da económicamente, de lo poco que tiene para la formación de sus futuros sacerdotes, en resumen contribuir con la Iglesia pasa por tres canales, la oración, el sacrificio y las limosnas,  estas son contribuciones, eficaces y concretas para nuestra Iglesia en República Dominicana.

Concluyo con algunas palabras de san Juan María Vianney, (El Santo Cura de Ars). Refiriéndose al sacerdocio decía: “Oh, qué grande es el sacerdote, el sacerdote se comprenderá sobre todo en el cielo. Si lo comprendiéramos sobre la tierra moriríamos, no de miedo, sino de amor… Después de Dios el Sacerdote es todo, dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y allí adoraran las bestias”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *