¿Se debería excomulgar a los senadores que apoyaron la ley abortista de Nueva York?

Julio Llorente / Infovaticana

 

 

La pasada semana el Senado del Estado de Nueva York aprobó, con 38 votos a favor y 24 en contra, una nueva ley del aborto que permitirá la eliminación del feto hasta el mismo momento del parto. Bajo el nombre de Ley de Salud Reproductiva, la nueva norma no contempla la objeción de conciencia y consiente el aborto tardío en caso de ‘inviolabilidad fetal’ o ‘cuando sea necesario para proteger la vida o la salud del paciente’.

La aprobación de esta siniestra propuesta de ley fue celebrada aspaventeramente por las autoridades locales. Así, algunos edificios se engalanaron con refulgente iluminación y el gobernador de Nueva York, Andrew M. Cuomo, motejó el hecho como ‘victoria histórica para los neoyorquinos’.

Al sórdido alborozo de los políticos y de los sectores progresistas de la sociedad se opone la pesadumbre de la América cristiana. Así, los obispos estadounidenses en su conjunto han clamado contra la ley, presentándola como lo que es: una barbaridad que, de ahora en adelante, permitirá la eliminación del feto en los últimos meses de embarazo, cuando está ya casi plenamente desarrollado.

Citemos, por su interés, las palabras del arzobispo de Nueva York, Mons. Timothy Dolan: ‘El aborto será legal hasta el momento de nacimiento, los profesionales de la salud que consideran repugnante el asesinato de los bebés no nacidos no tendrán derecho a la objeción de conciencia, ya no harán falta médicos preparados para el desmembramiento y cualquier bebé que sobreviva a un escalpelo o a la succión podrá ser dejado a su suerte hasta morir’.

División entre los católicos

A pesar de que el proyecto de ley ha sido condenado unánimemente por los purpurados estadounidenses, éstos están divididos en lo que concierne a un tema subsidiario: ¿debería excomulgarse a los senadores que apoyaron el proyecto de ley? De acuerdo con el obispo de Knoxville (Tennessee), Mons. Richard Stika, y el de Tyler (Tejas), Mons. Joseph Strickland sí. De hecho, lo han propuesto.

Las palabras del prelado de Knoxville en este sentido no pueden ser más contundentes: ‘Alguien me ha preguntado si excomulgaría a un gobernador bajo mi jurisdicción que hiciese lo mismo que el de Nueva York. Pienso que debería hacerlo cuando cualquier legislador – no sólo el gobernador – bajo mi jurisdicción votase un proyecto abortista. Suficiente es suficiente. La excomunión no es un castigo, sino una forma de devolver a la persona a la Iglesia. Es una medicina para ellos’, ha señalado Mons. Stika. A esta posición se ha unido el purpurado de Tyler, quien no ha dudado en motejar el proyecto de ley de ‘infanticida’.

No obstante, el arzobispo de Nueva York, que es a quien correspondería determinar la excomunión del gobernador Cuomo y los demás legisladores, ha descartado este supuesto a través de su portavoz: ‘No discutiré ningún caso individual, pero la excomunión no debe ser utilizada como arma. De forma demasiado frecuente, lamento, aquéllos que llaman a la excomunión sólo lo hacen para liberar ira o frustración’.

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