Sarah abre el sínodo reivindicando el celibato eclesiástico

Diario de un padre sinodal: Primer día

Concluye hoy la primera jornada del Sínodo que se está viviendo en Roma. Ha sido un día intenso, de grandes alegrías en los saludos, y de algunas miradas cruzadas que expresan que van a ser dos semanas de mucha enjundia.

Está claro, por lo que hemos vivido hoy, que el ambientalismo y la ecología van a ser los platos habituales de esta particular Asamblea General del Sínodo.

La intervención del cardenal Sarah no ha sorprendido a nadie. Quien le conoce sabe que no tiene ningún pelo en la lengua y ha refutado, con su inteligencia y buen tono, todo lo expuesto por el cardenal Hummes.

En concreto, sobre el tema estrella del Sínodo, ha hecho suya la cita de Pablo VI utilizada por Francisco el pasado mes de enero:

“Preferisco dare la vita prima di cambiare la legge del celibato”

Es una lástima que sólo tuviera 4 minutos y no haya logrado concluir su discurso. Estamos seguros que en los próximos días se filtrará el texto completo.

El Papa, por su parte, ha intervenido en el Sínodo. A continuación su discurso íntegro:

¡Hermanos y hermanas, buenos días!

Bienvenidos a todos y gracias por vuestro trabajo preparatorio: todos han trabajado duro, desde aquel momento en Puerto Maldonado hasta hoy.

El Sínodo para la Amazonia podemos decir que tiene cuatro dimensiones: la dimensión pastoral, la dimensión cultural, la dimensión social y la dimensión ecológica. La primera, la dimensión pastoral es la esencial, la que abarca todo. Nos acercamos con corazón cristiano y vemos la realidad de Amazonia con ojos de discípulo para comprenderla e interpretarla con ojos de discípulo, porque no existen hermenéuticas neutras, hermenéuticas asépticas, siempre están condicionadas por una opción previa, nuestra opción previa es la de discípulos.

Y también conozco la de misioneros, porque el amor que el Espíritu Santo puso en nosotros nos impulsa al anuncio de Jesucristo; un anuncio —todos sabemos— que no se tiene que confundir con proselitismo, pero nos acercamos a considerar la realidad amazónica, con este corazón pastoral, con ojos de discípulos y misioneros porque nos apura el anuncio del Señor.

Y también nos acercamos a los pueblos amazónicos en punta de pie, respetando su historia, sus culturas, su estilo del buen vivir, en el sentido etimológico de la palabra, no en el sentido social que tantas veces les damos, porque los pueblos poseen entidad propia, todos los pueblos, poseen una sabiduría propia, conciencia de sí, los pueblos tienen un sentir, una manera de ver la realidad, una historia, una hermeneútica y tienden a ser protagonistas de su propia historia con estas cosas, con estas cualidades.

Y nos acercamos ajenos a colonizaciones ideológicas que destruyen o reducen la idiosincrasia de los pueblos. Hoy es tan común esto de las colonizaciones ideológicas. Y nos acercamos sin el afán empresarial de hacerles programas pre confeccionados de “disciplinar” a los pueblos amazónicos, disciplinar su historia, su cultura; eso no, ese afán de domesticar los pueblos originarios.

 

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