¿San Hélder Câmara?

Carlos Esteban / InfoVaticana

 

 

Podría estar cerca de ser beatificado el obispo brasileño Helder Cámara, precursor de la Teología de la Liberación e inspirador de la interpretación más ‘progresista’ del Concilio Vaticano II.

 

El padre capuchino Jociel Gomes, postulador de la causa de Hélder Cámara, sugirió en declaraciones al Avvenire, publicación italiana controlada por los obispos, que el emblemático arzobispo brasileño, inspirador de la Teología de la Liberación, podría acelerarse en breve tras la canonización de Óscar Romero. “Ambos fueron pioneros en lo que hoy el Papa Francisco predica con tanta vehemencia: una iglesia en salida, capaz de llegar a las periferias geográficas y existenciales”.

 

Lo evidente es que Cámara fue uno de los máximos exponentes de un movimiento, la citada Teología de la Liberación, que aplicaba al Evangelio el esquema marxista -o a la inversa- y que, como tal, sufrió las correspondientes condenas y censuras vaticanas. El núcleo consistía en postular que el Reino de Dios no era algo que fuera a imponerse en su totalidad en la otra vida, sino que debía imponerse por la violencia en la tierra siguiendo un modelo socialista.

 

“Tengo un gran respeto por los sacerdotes con rifles al hombro”, declaró en su día Cámara. “Nunca dije que usar las armas contra un opresor sea inmoral o anticristiano. Pero no es esa mi opción, no es mi camino para aplicar el Evangelio”. Tampoco, naturalmente, disimuló nunca su entusiasmo por el socialismo: “Mi socialismo es especial, es un socialismo que respeta a la persona humana y se retrotrae a los Evangelios. Mi socialismo es justicia”. Aunque, como muestra la cita previa, hubiera que implantarse a tiros.

 

Cámara fue uno de los firmantes del llamado Pacto de las Catacumbas, durante la celebración del concilio. En él, varios prelados se comprometían a politizar la Iglesia dándole un giro en sentido ‘progresista’. “Haremos lo posible para que los responsables del gobierno y los servicios públicos creen y apliquen las leyes, estructuras e instituciones sociales exigidas por la justicia y la caridad, la igualdad y el desarrollo armónico y holístico de todos los hombres y mujeres, y con esto nos referimos a la creación de un nuevo orden social, digno de los hijos y las hijas de la humanidad y de Dios”.

 

Del famoso pacto no se volvió a hablar demasiado durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero con Francisco han sido varios los teólogos y prelados que pretenden reivindicarlo, empezando por el cardenal alemán, tan elogiado por Francisco, Walter Kasper. El pacto, dice Kasper, se relegó al olvido, pero ahora el Papa lo devuelve a la vida con un programa de pontificado que es “en un alto grado lo que fue el Pacto de las Catacumbas”.

 

La publicación jesuita estadounidense América incidía recientemente en la proximidad de Francisco con el personaje. “El Papa Francisco recuerda a él”, se lee en la publicación. “Tienen mucho en común. “Al dirigirse a los obispos brasileños en julio de 2013 en Río de Janeiro, Francisco recordó “todos aquellos nombres y rostros que han marcado indeleblemente el itinerario de la Iglesia en Brasil”, y citó entre ellos a Dom Hélder”. Crux titula abiertamente: ‘Icono brasileño de la teología de la liberación avanza hacia la santidad”.

 

Si cámara está o no en el Cielo, gozando de la Visión Beatífica, es algo que ignoro por completo y sobre lo que nunca me permitiría opinar. Tampoco tengo certeza de no pueda ser un personaje apto para ser propuesto como modelo de virtudes a la Iglesia universal, aunque en este aspecto admito tener más dudas. Pero de lo que apenas tengo ninguna duda es que acelerar la causa de Cámara supondría un claro intento de ‘canonizar’ la deriva izquierdista de la Iglesia.

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