Qué amamos cuando decimos amar a alguien parte I

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

Amor: Es una palabra muy desvirtuada, muy manoseada. Actualmente es como algo poco moderno, demasiado romántico, nostálgico. Pero no como proceso, consciente. Todo da lo mismo y eso asusta. No se ve como renuncia personal y nobleza, pero la sensación social es de estupidez, porque el amor está más ligado a la conveniencia. Si uno le pregunta a él o a ella por qué la ama dará una lista de conveniencias propias: me hace feliz, me admira, me hace sentir bien, me complementa, etc.

Estamos enfermos de economicismo, estamos intoxicados de consumismo, de lo desechable. Existen entonces relaciones desechables donde tú disfrutas de mí y yo disfruto de ti. Amigovios, amigos con ventaja, amigos con cover…Pero el amor es la donación permanente de uno mismo y trascenderse a sí mismo. Actualmente nadie quiere amar pagando un costo. Pero vivir es elegir y elegir es tener que renunciar, es decir más “noes” que síes. Por otro lado, uno se elige ser.

El amor en occidente enfatiza la libertad, la estrategia, el miedo, concepto de propiedad (el decir “es mío”, mi carro, mi casa, mi computador, mi pareja, más que como sentido de pertenencia, como sentido de propiedad); y en oriente se enfatiza más la trascendencia, la transparencia, la responsabilidad, la cooperación, el rito. Hay que amar entonces con libertad-responsabilidad. No necesito a otra persona pero quiero otra persona. Por lo tanto, supone que lo elija y que me haga cargo de mi elección. Requiere que uno se trabaje a sí mismo. El considerarse a sí mismo como un ser completo tampoco es real; porque uno crece bajo la mirada de los demás, los demás existen!! pero se trata de que uno elige darse a alguien. La verdad de uno es desvivirse por un algo, una causa o un alguien.

Hacemos la búsqueda de la media naranja, del alma gemela, del amor a primera vista. Pero eso es un mito tonto. Cada uno es un entero!! Buscamos que la otra persona llene mis vacíos, pero la otra persona también los tiene. La solución es entonces ampliar las fronteras del yo, ser íntegros. No necesitar con desesperación a alguien sino querer necesitarlo. Cuando decidimos con desesperación no logramos ver lo que era para nosotros. Y Dios no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos!!

Amor es ausencia de miedo. El temor aleja al amor. Aunque nuestra estructura es limitada, es llena de miedos. Hay pensamientos primitivos que nos mueven y es el amor-temor. Tenemos temor a ser amados, porque cuando decimos “te amo” no sabemos si nos dirán lo mismo y no sabemos hasta cuándo durará, porque la realidad que vemos nos dice: disfruta mientras dure… Uno llegó a este mundo a confiar, pero vivimos una estructura social que fomenta el abuso, el miedo. El amor es una amenaza permanente de ser perdido. La pregunta es qué haría yo si no tuviera miedo.

El amor no es un sentimiento, es una decisión.

Felicidad: La conclusión de la Universidad de Harvard, es que la fórmula de la felicidad es F= Significado+Placer. Si sólo buscamos el sacrificio y el significado generamos soledad para nosotros y si sólo buscamos el placer, generamos vacíos en nuestro ser. Tiene que ser significado y placer, en ese orden, amar y pensar.

La felicidad es un ejercicio consciente que hago desde el hoy, el ahora…pero pensamos más en qué nos falta para ser feliz. Cada persona anhela ser parte de… o formar una familia, un hogar. La felicidad es cuestión de actitud. Es estar menos deprimido que el día anterior, trabajar en lo que te gusta, realizar un sueño de la infancia.

LA FELICIDAD NO DEPENDE DE ALGO QUE SE DEBA BUSCAR, SINO DE LA CONSTRUCCIÓN QUE YO HAGO DESDE MI VOLUNTAD, PERO SIN DESCONOCER QUE EXISTE LA CONTINGENCIA. EL TEMA DE LA FELICIDAD SE TRATA DE NECESITAR CADA VEZ MENOS (EN CUANTO A COSAS DEL ALMA Y DEL TENER). LA FELICIDAD ES EL ESTABLECIMIENTO DE LA CONFIANZA.

Para mantener la felicidad también hay que evitar las preguntas suicidas y de doble discurso, sobretodo las mujeres: ¿cómo me veo?… Te amo… y se quedan esperando la respuesta: yo también… Es mejor dejar de preguntarlo para que el otro tenga el espacio de decirlo y demostrarlo… Y los hombres también decirlo más seguido…

Los hombres se fijan en los objetivos, metas, en la conquista y las mujeres en el proceso. El error de las mujeres es que piden mucha atención, amor y cariño directa o indirectamente, y la clave está en dejar de pedir para que lo tengan. Y el error del hombre es no cuidar los detalles, el proceso…el retener afectos. Si el hombre no lo logra está condenado a quedarse solo (ojo que la mayoría de los indigentes son hombres…) Un hombre puede trabajar toda la vida por cumplir objetivos y por la razón que sea no los cumplió y no cuidó los detalles en sus relaciones, el riesgo de ese hombre de quedar pobre, solo y enfermo es altísimo. Por eso un hombre tenderá a no abandonar a su familia ni sustituirla por una amante, aunque la llegue a tener. Por ello, también la separación duele mucho más al hombre al principio. Las mujeres pueden ser mucho más complicadas que los hombres, pero tienen más probabilidad de vivir su vejez más acompañada. La tarea de la mujer en la vida es aprender a soltar y la del hombre es aprender a retener.

A la mujer le gusta del hombre el sentido del humor y la inteligencia. Y al hombre le gusta de la mujer su alegría, que esté contenta. No que amanezca con esa cara de nada, de reprimida o enojona. La mujer tiene una gran memoria emocional, ante lo cual, los hombres se complican. Las mujeres no olvidan lo que los hombres les hacen. Y el perdón en las mujeres no tiene que ver con el olvido. Una mujer perdona cuando es capaz de acordarse de lo que le hicieron sin que le produzca dolor. Y si le sigue doliendo la mujer lo va a seguir cobrando. No necesitan recordar las peleas, porque las reviven…y si los hombres no se acuerdan aún más rabia les produce.

El matrimonio se complica porque los hombres lo vemos como objetivos y una vez cumplido nos relajamos, lo descuidamos. La canción “Me dediqué a perderte” es un buen test para saber si lo estamos haciendo bien o mal. La pasión no se acaba con los años, sino que acabamos con la decisión y la voluntad de permanecer en la tarea y hacer actos conscientes: preparar la cena romántica, los poemas, las cartas, las llamadas, los juegos, etc. Y todos nos doblegamos a la ternura que nos ofrece eso…hay que reavivar entonces esa voluntad.

Con los años nos quedamos con un buen conversador, alguien entretenido, con sentido del humor…pues con el tiempo todo se nos cae… a ella y a él. La pregunta entonces es: ¿por qué dejé de hacer esto que me hacía tan feliz y a la otra persona la hacía tan feliz? ¿Por qué dejo de hacer eso que reporta beneficios para ambos? La respuesta es: porque pierdes la voluntad de seguirlo manteniendo.

El matrimonio o estar en pareja no es para ser feliz, sino para los felices. Casarse implica tener mayores o más problemas que estando solo y soltero… (ejemplos: debo coordinar horarios, debo ser más ordenado y más refinado, hay más gastos, más decisiones que consultar y acordar, ceder en mis gustos, si me enojo me acuesto al lado de quien estoy enojado, etc.). No puedo pedirle a mi pareja que tiene que hacerme feliz, sino que la paz y la felicidad debo lograrla solo. Y eso es un trabajo, implica dejarme tiempo cronológico para ello. Supone quererme, cuidarme, cobijarme, hacer lo que más me gusta, crear, salir, hacer deporte, leer, etc. En la vida estamos solos en lo solo, pero debemos hacernos amigos de esa soledad, de esa intimidad propia que nos constituye como persona. Y al lograrlo, elegimos compartir nuestra paz y felicidad con la otra persona. LA MEJOR MANERA DE SER FELIZ CON ALGUIEN ES APRENDER A SER FELIZ SOLO. ASÍ LA COMPAÑÍA ES UNA CUESTIÓN DE ELECCIÓN NO DE NECESIDAD. No somos dos mitades que se buscan, sino dos enteros que deben preocuparse de sí mismos para estar siempre mejor para compartir la vida con quienes elegimos. Pero no debemos ser un ladrillo, un bulto, una responsabilidad más, una carga más para el otro que ya tiene bastante con su vida.

Libertad: El amor es el encuentro libre de dos libertades. La libertad no pide alas, necesita razones para echar raíces y no hay frutos si no se echa raíces. Importa saber de qué queremos ser libres, pero también para qué queremos serlo. De tanto ser libre uno se puede quedar muy solo. Ser libre no es solamente hacer lo que uno quiera, sino querer hacer lo que tengo que hacer, es decir, ser libre es también ser responsable, hacerme cargo de mí. Por ejemplo, un hombre que dependa de una mujer, es más bien un parásito…ser macho de verdad es no depender de una mujer y para ello debo saber planchar, cocinar, barrer, lavar la ropa, lavar la vajilla, prepararle una cena a ella, etc. No tengo que andar todo el día en una moto y levantando la rueda para sentirme macho y ser libre… Pero el problema es que la mujer se queja de todo y dice: esto se hace así, gasta menos agua, se lava la vajilla de esta manera, etc. y al final lo terminan haciendo ellas y luego dicen: presta para acá, mejor lo hago yo… soy la empleada de esta casa. En suma, la convivencia siempre resulta ser lograr el arte de vivir.

La libertad es creer en la libertad del otro. Creer que su libertad me pueda elegir a mí. Es tener fe en la libertad. Finalmente la plenitud máxima de la libertad es darla a alguien.

Para que las cosas vayan mejor en la pareja hay que: Reestablecer la comunicación; tener un Sentido del humor, una Capacidad de reírse de sí mismos como pareja; fortalecer un Sentido de trascendencia, de espiritualidad, que las cosas que nos pasan es para algo; y mantener La voluntad de permanecer en la tarea de cada uno ser mejor persona para el otro.

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