Por qué debemos proteger a nuestros hijos de la pornografía

José Miguel Arráiz

 

7.04.19
Recientemente leí un artículo de Jonathon Van Maren por en el portal de noticias católico Life Site News que comentaba sobre la común actitud despreocupada de algunos padres al saber que sus hijos consumen pornografía, y lo he querido compartir con ustedes porque comparto prácticamente todo lo que dice. Y digo prácticamente todo porque él afirma que la pornografía violenta debería ser prohibida e ilegalizada, y a diferencia de él yo opino que toda la pornografía es un acto de violencia y explotación y por tanto toda debería ser ilegalizada.

Sin más preámbulo, les comparto mi traducción:

Durante las últimas semanas en los Países Bajos, he dado varias conferencias sobre el aborto, la pornografía y otros aspectos de las guerras culturales. En un evento, expliqué cómo la pornografía ha transformado en gran medida la sexualidad entre los jóvenes, especialmente en relación con el comportamiento sexual violento que ahora se ha incrementado.

Un caballero de mediana edad objetó enérgicamente, señalando que tenía 2 hijos, que probablemente miraban pornografía y que estaba seguro de que nunca le harían nada horrible a una niña. Después de todo, señaló, todas las personas tienen los medios para discernir entre la fantasía y la realidad.

Respondí señalando una serie de problemas con su objeción. En primer lugar, si la pornografía ha provocado que enormes cantidades de jóvenes fantaseen con la violencia sexual, ¿acaso eso no es ya un problema en sí mismo? ¿Acaso no es también cierto que tenemos un solo cerebro y que no tenemos un cerebro separado para cortejar con la fantasía?

Y finalmente: ver pornografía violenta es participar en violencia sexual. En una película cuando alguien recibe una paliza o un disparo, en realidad no recibió una paliza o un disparo. Pero en una película porno cuando una chica es asfixiada, abofeteada y maltratada, esa es una chica de verdad que es asfixiada, abofeteada y abusada.

El último punto en el que hice énfasis fue el siguiente: la razón por la que la pornografía ha sido tan venenosa es que ha incorporado la violencia sexual. Ha introducido asfixia, bofetadas, sadismo y masoquismo en nuestra cultura sexual, no como una fantasía extraña, sino como algo normal en el que las personas pueden participar, independientemente de quién resulte herido.

Es por eso que Cien sombras de Grey vendió 100 millones de copias, a pesar de que diversos grupos de mujeres protestaron señalando que estas «fantasías» iban a causar que más mujeres resultaran gravemente heridas. Los depredadores sexuales ahora usan estas historias pornográficas como excusas para su comportamiento.

Para dar uno entre muchos ejemplos, vuelvo un momento a Australia, donde Plan Australia y Our Watch publicaron una encuesta encargada a Ipsos. Titulada «No me envíen esa foto», el informe de la encuesta fue el resultado de recopilar respuestas de niñas de 15 a 19 años en todos los estados y territorios de Australia.

La encuesta indicó sin rodeos que el abuso y el acoso sexual, especialmente en línea, ahora eran «endémicos», y según Melinda Tankard Reist, que escribió para ABC News Australia, «el acoso y la intimidación sexual son parte de la vida diaria de muchas niñas. Las jóvenes hablan cada vez más sobre cómo estas prácticas tienen vínculos con la pornografía».

Además, Reist señaló también que «la pornografía moldea y condiciona las conductas y actitudes sexuales de los niños y las niñas». «Mi propio compromiso con las mujeres jóvenes en los últimos años en las escuelas de Australia confirma que de hecho estamos realizando un experimento pornográfico con personas jóvenes, un asalto a su desarrollo sexual saludable».

Aquellos que dudan simplemente debería preguntar a las niñas que se ven obligadas a vivir en este mundo: «Las niñas y mujeres jóvenes describen que los niños que las presionan para que hagan actos inspirados en la pornografía que consumen habitualmente. Las chicas dicen que se espera que hagan y aguanten las cosas que no disfrutan».

Reist escribe que: «Al crecer en un paisaje pornificado las niñas piensan que son algo así como estaciones de servicio para la satisfacción y el placer de los hombres». Cuando se les preguntó cómo sabían las chicas si le gustaban a un muchacho, una adolescente respondió que un indicador clave era si el muchacho aún quería hablar con ella después de que le proporcionara sexo.

Se sabe que los chicos de secundaria prometen un beso a cambio de actos sexuales: «se espera que las chicas proporcionen servicios sexuales a cambio de muestras de afecto». Las chicas también informaron que las solicitudes de fotos de desnudos son prácticamente omnipresentes, y que a menudo simplemente no saben cómo manejarlo. Los chicos, por su parte, intercambian las imágenes y las utilizan para humillar a las niñas.

No es raro que las chicas jóvenes también estén preguntando sobre las llamadas prácticas BDSM.

BDSM es un término creado para abarcar un grupo de prácticas y fantasías eróticas libremente consensuadas, que en algunos casos son consideradas como un estilo de vida. Se trata de una sigla que combina las letras iniciales de las palabras Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo. Abarca, por tanto, un conjunto de seis modalidades eróticas relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidades alternativas.

«Muchos jóvenes de ambos sexos habían visto 50 sombras de Grey», escribe Reist, agregando:

Preguntan: si él quiere pegarme, atarme y acosarme, ¿significa eso que me quiere? Las niñas están sufriendo comportamientos degradantes e irrespetuosos y en ocasiones asumen los mensajes de la pornografía sobre su papel despreciable. Muchas chicas me dicen que los muchachos actúan como si tuvieran derecho a los cuerpos de las niñas.

Las niñas saben que las están comparando con las estrellas porno, y como resultado, las solicitudes de cirugía estética para genitales femeninos se han triplicado en los últimos 10 años en las mujeres menores de 24 años.

Reist cita al director de un centro para víctimas de violencia doméstica que opera en la Costa de Oro, y señaló que las «lesiones relacionadas con la pornografía» incluso en niñas muy jóvenes se estaban disparando dramáticamente:

En los últimos años, hemos tenido un gran aumento en las violaciones por parte de una pareja íntima de mujeres de 14 a 80 años o más. El mayor denominador común es el consumo de pornografía por parte del infractor. Ya que los delincuentes a veces no lograr distinguir entre la fantasía y la realidad, creen que las mujeres están «preparadas» las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y les atribuyen el mito de que «no significa sí», e independientemente de las lesiones causadas y nunca han tenido en cuenta el consentimiento. Hemos visto un gran aumento en las coacciones, lesiones físicas, tortura, drogadicción, filmaciones y compartir las imágenes sin consentimiento.

La evidencia de que la pornografía está devastando las mentes de los jóvenes en todo el mundo es imposible de negar. En Australia, una investigación del Senado está reuniendo evidencia sobre impacto de la pornografía en los jóvenes, y recientemente se realizó un simposio sobre el tema.

La profesora emérita Freda Briggs señaló recientemente que la pornografía está convirtiendo a los niños en «depredadores sexuales imitadores» y que las tasas de niños que abusan de niñas han subido astronómicamente en los últimos años.

La Sociedad Psicológica de Australia ha estimado que los adolescentes varones cometen alrededor del 20% de las violaciones de mujeres adultas, y un total de 30% a 50% de las agresiones sexuales en los niños. El impacto que esto tiene en las vidas involucradas es devastador y de por vida.

El informe de la encuesta concluye con un consejo directo y muy necesario de Josie, un joven de 18 años:

Necesitamos algún tipo de represión contra la pornografía violenta que actualmente es accesible para niños y hombres. Esta pornografía violenta debe ser ilegal de hacer o ver en Australia, ya que claramente tenemos un problema con la violencia y los niños están viendo mucha pornografía que puede ser muy violenta. Esto está influenciando las actitudes de los hombres hacia las mujeres y lo que creen que es aceptable. La pornografía violenta se está infiltrando en las relaciones australianas.

Y eso es lo que quiero decir cuando digo que la pornografía ha incorporado la violencia sexual: lo ha hecho normal. Se espera que las niñas acepten el abuso sexual, se espera que los hombres lo cometan, y la pornografía está impulsando la demanda.

Otro joven padre se acercó a mí al final de la conferencia para obtener más información. Tenía varios hijos y quería saber cuán preocupado debería estar por la pornografía. Le pregunté si tenía una hija y él dijo que sí. Le pregunté si se sentiría cómodo permitiéndole salir a una cita, sola, con un joven que regularmente mira la pornografía que ahora es común entre los hombres jóvenes. Él se estremeció físicamente.

La pornografía está destruyendo las relaciones y la sexualidad saludable, y le debemos a las generaciones venideras buscar una solución adecuada lo que probablemente signifique prohibir por completo el acceso a la pornografía violenta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *