Osoro lamenta entrada en vigor de ley de eutanasia y pide ser “testigos de la vida”

Blanca Ruiz / ACI Prensa

El 25 de junio entra en vigor la ley de la eutanasia. Ante esta situación, el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid (España) manifestó a través de su cuenta de twitter que esta ley le produce “pena”, animó a ser “ahora más que nunca” testigos “de la Vida, con amor y pasión” y pidió ofertar “vida y cuidados en vez de muerte”.

En diciembre de 2020 el Cardenal Osoro envió una carta cuando se inició la tramitación de la ley de eutanasia. Indicó que “la misión del hombre es defender la vida siempre y poner todos los medios que estén a su alcance para hacerlo. La muerte provocada no es más que el atajo fácil ante la debilidad y el dolor”.

“Debemos apostar por los cuidados paliativos y el acompañamiento integral en la etapa final de la vida. No se puede instaurar esa terrible ruptura moral por quienes estamos al servicio de la vida”, aseguró.

El Cardenal Osoro también recordó en esta carta que “un pueblo, si de verdad sirve a los suyos, ha de servir a la vida” y que “cuando se cuestiona la vida en uno de los momentos más sublimes del ser humano, que es despedirse de este mundo, hemos de ayudar a todo ser humano a que se encuentre a sí mismo”.

“Los cristianos, amemos con el amor y la pasión con la que Cristo nos ha amado y regalemos este amor a todos. A través de nosotros, Jesucristo sale al encuentro de cada persona para regalarle vida y no muerte. Porque lo nuevo ha comenzado”; destacó.

Y “ante la tentación que vive la humanidad, y muy particularmente España, de legislar para morir y no para vivir” animó a reflexionar “si el progreso al que hemos llegado hace que la vida del hombre en todos sus aspectos sea más humana”, porque “una cultura que cuestiona la vida misma, desde el inicio hasta la muerte, olvida lo esencial del ser humano”.

Además, cuestionó si “las conquistas que hemos logrado en distintos aspectos de la vida fomentan el progreso moral y espiritual del hombre”, y destacó que “la Iglesia, animada por la fe, debe dar un lugar central al hombre en sus iniciativas”.

El Arzobispo de Madrid también recordó que “se nos ha hecho partícipes de la misión de Cristo”. “Hoy, ante la realidad de la eutanasia, es necesario que ese amor, verdad y vida de Cristo alcancen la vida humana. Provocar la muerte de una persona con una enfermedad avanzada, crónica o terminal es no servir a la misión que nos dio Jesucristo”.

“El amor nos lleva a estar junto al enfermo mostrándole con hechos su dignidad; con los cuidados paliativos que necesite; aliviando el dolor, la angustia, la soledad. Nadie es una carga. Es más, el enfermo en concreto debe ser visto, y así lo ha de percibir él, como una persona a la que hay que atender y curar, que nunca será un problema ni un objeto inútil o una carga que solo produce gastos a la sociedad e incomodidades a la familia”, destacó.

E insistió: “Tengamos, vivamos, mostremos e instauremos esta verdad: hemos sido creados para dar vida”.

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