Ojiplático

Jorge González Guadalix

 

Pues así me he quedado.

El santo padre puede venir a España o no venir, que eso es cosa suya y de sus asesores, que tendrán más entendederas y conocimientos que un servidor. No necesitan dar explicaciones ni yo ni los católicos de España tenemos por qué exigirlas. Son decisiones que toma quien puede tomarlas y aquí paz y después gloria.

Creo que ha sido una sorprendente, sorpresiva, asombrosa, epatante sorpresa la razón que ha dado el santo padre en el avión que lo trasladaba a Marruecos al preguntarle periodistas por la posibilidad de un viaje a España. Según todos los medios la respuesta ha sido que “vendrá cuando haya paz”. Me temo que los primeros ojipláticos han sido los mismos periodistas que han pedido les explicara las razones de tal afirmación, obteniendo por respuesta esta vez que “él habla de manera críptica”.

Me tengo que preguntar qué cosa entenderá el santo padre por paz, porque algunos países que ha visitado como Israel, Palestina, Turquía, Bosnia, México, Chile o el mismo Marruecos no creo sean países con más paz que España, menor conflictividad social, o mayor respeto por los derechos humanos, por ejemplo. Si hablamos de problemas eclesiales, Chile nos gana por goleada, y si fuera cosa de episcopados complejos, nos ganan los norteamericanos. Por eso uno no entiende eso de la paz ni, por lo que estoy leyendo esta noche, mucha gente.

Los periodistas han hecho lo que toda la vida nos han enseñado desde la escuelita del pueblo: tú pregunta lo que no entiendas. Y eso han hecho. La respuesta la verdad es que aclara más bien poco, al revés, te lo complica más: “el papa habla de manera críptica”.

Mal negocio. Humildemente pienso que justo lo que debe hacer el papa es hablar clarito para que todos nos enteremos y pongamos arreglo. Por ejemplo, que nos diga si lo de la paz es cosa del “prusés”, de Pedro Sánchez, de que le gusta Abascal o de que no le gusta, si el problema son las concertinas de Ceuta y Melilla o los obispos que no están dónde y cómo deben. Tal vez es porque no desea interferir en elecciones que siempre nos tocan en algún lugar, pero yo creo que no cuesta tanto decirlo o si no, simplemente callarse.

¿Lo más fácil, lo menos complicado? Simplemente decir que lo de venir a España es algo que se verá o se estudiará o que de momento no está previsto en su agenda. Punto. Pero decir que vendrá a España “cuando haya paz” es decirnos que no estamos en paz, pero sin aclarar qué cosa sea lo que entienda su santidad por paz, lo que da pie a algo que el papa Francisco por otra parte nos pide: no caer en comentarios ni chismorreos, pero claro, quien más y quien menos se pregunta y pregunta qué habrá querido decir Francisco. Ojo la que se puede liar en cuanto unos comiencen a echar la culpa a los otros de ser ellos los que no quieren la paz.

Más aún, si no hay paz, si el santo padre entiende que en España no hay paz, entonces el viaje a España, precisamente por eso, debería tener carácter de urgencia.

Las redes sociales echan humo. Los comentarios en la prensa a esta noticia se multiplican y no para bien. Servidor, ojiplático.

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