Obispo de Ratisbona advierte: “la comunión eucarística es el fin, no un medio”

Mons. Rudolf Voderholzer es uno de los siete obispos que se opone al documento publicado por la Conferencia Episcopal alemana, que permite dar la Comunión a los protestantes casados con católicos.

Hace unos meses, los obispos alemanes publicaron unas “directrices” que permiten dar la Comunión, en determinadas circunstancias, a protestantes casados con católicos.

Más de dos tercios de la conferencia episcopal alemana votó a favor del documento en febrero (llamado entonces un subsidio pastoral), que fue abiertamente criticado por siete obispos alemanes. Uno de los aspectos que más preocupación levantó es el hecho de abordar esta cuestión como si fuera una cuestión pastoral, en lugar de tratarla como “una cuestión de fe y unidad de la Iglesia” que, según ellos, “no está sujeta a voto”.

El Vaticano bloqueó la propuesta en mayo, diciendo que no estaba lista para ser publicada, resaltando también su naturaleza universal. Pero tras las presiones llevadas a cabo por los líderes del episcopado alemán, el Vaticano y los obispos alemanes decidieron que, como el documento se refiere a la Iglesia universal, no será emitido por la conferencia episcopal sino, sencillamente, publicado como un “documento orientativo” que sirva de ayuda a cada obispo individualmente. El texto sigue siendo el mismo.

Desde su publicación, dos obispos alemanes han seguido abiertamente las directrices en él indicadas: Mons. Hans-Josef Becker, arzobispo de Paderborn, ha permitido que se dé la Comunión a “algunos casos individuales” de protestantes casados con católicos, aunque insiste en que esto no constituye un “permiso general” a recibir el sacramento; Mons. Franz Jung, obispo de Wurzburgo, ha publicado una “invitación abierta” en su diócesis, el 5 y 6 de julio, a todos los cónyuges protestantes de católicos que lleven casados por lo menos 25 años.

Uno de los críticos más relevantes del “subsidio pastoral” es Mons. Rudolf Voderholzer, obispo de Ratisbona, uno de los siete obispos que escribieron en marzo al Vaticano para oponerse a la iniciativa.

En su entrevista del 6 de julio vía email con el Register, Mons.  Voderholzer argumenta que siguen vigentes las normas bien establecidas en relación con la acción ecuménica, que las cuestiones sobre lo que constituye un “grave sufrimiento espiritual” —el requisito legal clave para que un protestante casado con un católico reciba la Comunión— serán aclaradas “con autoridad y de manera vinculante” por el Vaticano, y que un obispo puede decidir el acceso a la comunión para los protestantes casados con católicos sólo “en unidad con la Iglesia universal”.

Está convencido de que “nada cambia” y que cualquier paso ulterior en esta cuestión “depende de las directrices de Roma”.

La publicación del documento orientativo, a pesar de no haber sido publicado propiamente por la conferencia episcopal alemana, ¿es una derrota para los siete obispos que se oponen a él, o está usted satisfecho con el resultado?

Durante las discusiones de los obispos que tuvieran lugar durante el consejo permanente del 25 y 26 de junio de este año, dos cosas quedaron especialmente claras: el borrador del documento no aparecerá como un texto de la conferencia episcopal y la carta del 25 de mayo de 2018 del cardenal Luis Ladaria SJ, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, establece el marco de interpretación de dicho documento.

El cardenal Ladaria lo dice claramente en su carta: la cuestión de si los cristianos que no están en unión plena con la Iglesia pueden recibir la Eucaristía es una cuestión que sólo puede ser decidida en unidad con la Iglesia universal y, por consiguiente, por el Magisterio. El obispo local deberá remitirse a la práctica eclesial universal.

Los obispos que apoyan el documento, ¿han pasado realmente por encima de la conferencia episcopal para permitir su publicación,  y lo han hecho con la autorización del Papa?

El borrador puede servir como orientación o como testo de estudio para los obispos. En este sentido, puede ser publicado para uso de los obispos. Ni más ni menos. Por ahora, las normas de la directiva ecuménica son y seguirán siendo las que rijan la acción ecuménica.

¿Cómo puede un obispo aprobar estas directrices si la mayoría de los casos de intercomunión no son considerados, en el caso de los cónyuges protestantes, como una “necesidad grave”, o pueden justificarse en línea con el párrafo 45 de Ecclesia in Eucharistia, tal como se cita en el documento y, por lo tanto, considerar en algunos casos el “grave sufrimiento espiritual”?

El cardenal Ladaria ha prometido a los obispos alemanes que las cuestiones concernientes al canon 844 serán aclaradas con autoridad y da manera vinculante por los principales dicasterios vaticanos en nombre del Papa Francisco. Se refiere, claro está, al concepto de grave sufrimiento espiritual: qué significa y qué no significa.

Dado que parece ser que la Iglesia alemana ha dado la Comunión a cónyuges protestantes durante muchos años, ¿puede este documento ofrecer, de manera positiva, directrices más claras sobre quién puede y quién no puede recibir la Eucaristía?

La norma se aplica a disputas que, en lo que atañe a la Comunión, aún no están resueltas. Y esto tiene sentido para proteger la dignidad de la Eucaristía. Querer que de esto derive cualquier requisito para la intercomunión es un  malentendido peligroso.

¿Qué pasos tomará usted?

Le pediré oficialmente a la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la que soy miembro, que aclare algunas cuestiones como: en relación a la Eucaristía, ¿qué pertenece exclusivamente a la fe católica y que se debe suponer siempre?

Se enviarán a los sacerdotes de la diócesis de Ratisbona los pasajes correspondientes al Codex Iuris Canonici (CDC — Código de Derecho Canónico), las normas de la directiva ecuménica y la entrevista que el Tagepost me hizo el 30 de junio. Además, es necesario decir, en primer lugar, que nada cambia. Los futuros pasos dependen de las directrices que vengan de Roma.

¿Qué acciones piensa usted llevar a cabo en la Asamblea plenaria de septiembre?

Lo importante es ahondar en el debate. Debemos alejarnos de la fijación de considerar la Comunión eucarística como un “paso hacia la unidad”. La Comunión eucarística es el fin, no la vía. Antes, necesitamos un debate honesto sobre las diferencias que aún permanecen, algunas de las cuales son importantes: por ejemplo, la existente entre la Última Cena y la celebración de la Eucaristía. Nosotros, los obispos de la conferencia episcopal, debemos conseguir la unanimidad en estos objetivos.

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