Nuevas sanciones contra el fundador de los franciscanos de la Inmaculada

Los Franciscanos de la Inmaculada no levantan cabeza. La orden está en suspenso, a la espera de que decida su destino una comisión formada en 2013, y ahora su fundador, el Padre Manelli, estaría a la espera de nuevas sanciones elaboradas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, pendiente solamente de la firma de Su Santidad.

Es uno de esos casos misteriosos en este pontificado, similar al de la Hermandad de los Santos Apóstoles belga, en los que se ha defenestrado una congregación religiosa que daba abundante fruto en vocaciones sin que parezca haber otra razón que la de su amor por la Tradición. La orden, que no se estableció hasta los primeros años 90, destacaba por el gran número de vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio, incluso en Europa, donde la sequía vocacional es alarmante.

Fue fundada como orden mariana y tradicional por dos franciscanos descontentos con la relajación postconciliar de la orden, el padre Stefano Maria Manelli y el padre Gabriele Pellettieri. Los Franciscanos de la Inmaculada se convirtieron en la primera y, por ahora, única orden religiosa que ha vuelto al rito tradicional, pero siendo pastoral y bi-ritual

Tras la queja de cinco hermanos por la reintrodución del rito romano, permitido por el motu proprio de Benedicto XVI Summorum Pontificum, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada esperó a la llegada de Francisco para, con la excusa de esta queja, tomar medidas enérgicas y drásticas.

Manelli fue destituido como Superior general y puesto en arresto domiciliario. Quienes guiaban la orden fueron obligados a dejar sus cargos y a los sacerdotes se les prohibió celebrar en la forma extraordinaria. Se nombró un comisario apostólico, se cerraron los monasterios y el seminario de la orden y se llevaron a cabo deshaucios.

Se prohibió su transformación en una comunidad Ecclesia Dei, como también la fundación de una nueva orden. Se amenazó a los obispos, prohibiéndoles que aceptaran a Franciscanos de la Inmaculada que habían abandonado la orden.

¿Razón alegada? Ninguna, aunque Tosatti sugiere la misma que para las sanciones que ahora se preparan contra su fundador: “demasiado católicos”, para la actual sensibilidad curial.

Tras las sanciones, el Vaticano propiciará un Capítulo General que cambien las constituciones de la orden y derogue el voto de consagración a la Inmaculada y el voto de pobreza. Este último ha hecho que el Vaticano haya perdido juicio tras juicio tratando de posesionarse de los bienes materiales de la orden, ya que estos pertenecen a laicos.

 

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