Nuevas normas chinas sobre nombramientos de obispos ignoran al Vaticano

Fuente: CNA / InfoVaticana

Según las nuevas normas que, al parecer, entrarán en vigor el próximo 1 de mayo, la Iglesia católica oficial china (Asociación Patriótica Católica China) y la conferencia episcopal seleccionarán, aprobarán y ordenarán a los candidatos al episcopado, sin que se mencione participación alguna del Vaticano en el proceso.

Las nuevas “Medidas Administrativas para el Clero Religioso” de China entrarán en vigor el 1 de mayo de 2021. Estas nuevas normas han sido traducidas por la revista Bitter Winter, que informa sobre la situación de la libertad religiosa en China.

Según las nuevas normas, la Asociación Patriótica Católica China (CCPA), controlada por el Estado, será responsable de seleccionar a los candidatos al episcopado. Los candidatos serán entonces “aprobados y consagrados por la Conferencia Episcopal China”.

Las nuevas normas no mencionan ningún papel del Vaticano en la aprobación de obispos, a pesar de que el acuerdo secreto entre el Vaticano y China de 2018 implica supuestamente tanto a las autoridades chinas como a la Santa Sede en el proceso de nombramiento de obispos.

En 2018, el Vaticano llegó a un acuerdo con el gobierno chino sobre el nombramiento de obispos; los términos del acuerdo, que se renovó en octubre de 2020 para un periodo adicional de dos años más, nunca se han hecho públicos por completo.

Sin embargo, según las informaciones disponibles, el acuerdo permitiría que la Asociación Patriótica Católica China seleccionara a los candidatos al episcopado, que luego serían aprobados o vetados por la Santa Sede. Cuando se renovó el acuerdo entre el Vaticano y China en octubre de 2020, desde el Vaticano se informó de que dos obispos chinos habían sido nombrados bajo el “marco regulador establecido por el acuerdo”. El Vaticano confirmó en noviembre que un tercer obispo había sido nombrado bajo el marco del acuerdo.

El cardenal Joseph Zen, antiguo obispo de Hong Kong y crítico con el acuerdo, afirmó que éste podría poner al Vaticano en la posición de tener que vetar repetidamente a los candidatos al episcopado propuestos por China.

El acuerdo se llevó a cabo para ayudar a unir a la Iglesia estatal y a la Iglesia católica clandestina. Se calcula que 6 millones de católicos están registrados en la Asociación Patriótica Católica China, mientras que varios millones pertenecen a comunidades católicas no registradas que han permanecido fieles a la Santa Sede.

Según las nuevas normas, una vez consagrado un nuevo obispo, la Asociación Patriótica Católica China y la conferencia episcopal sancionada por el Estado enviarán sus datos a la Administración Estatal de Asuntos Religiosos.

El registro del clero en una base de datos es una parte clave de las nuevas medidas administrativas, según las cuales el clero en China también deberá promover los valores del Partido Comunista Chino.

Por ejemplo, el artículo III de las medidas administrativas establece que el clero “debe amar a la patria, apoyar el liderazgo del Partido Comunista Chino, apoyar el sistema socialista” y “adherirse al empeño en pro de la chinización de la religión en China”.

La práctica de la chinización ha sido anunciada e implementada por el presidente Xi Jinping durante los últimos años; los críticos han calificado ese plan como un intento de forzar que la práctica religiosa se desarrolle bajo el estricto control del gobierno chino y en línea con los valores del PCCh.

Además, según las nuevas normas, se espera que el clero “actúe para mantener la unidad nacional, la armonía religiosa y la estabilidad social”.

La sección D de las medidas establece que el clero debe “guiar” a los ciudadanos “para que sean patrióticos y respetuosos de la ley”. Se les prohíbe también trabajar para “socavar la unidad nacional” o apoyar “actividades terroristas”.

No está claro cómo queda definido el término “terrorista” en estas nuevas medidas administrativas. En la ley de seguridad nacional de Hong Kong, impuesta en 2020, el “terrorismo” incluía actos como los incendios provocados y el vandalismo en el transporte público.

Los miembros registrados del clero en China no podrán “organizar, acoger o participar en actividades religiosas no autorizadas que se celebren fuera de los lugares autorizados para las actividades religiosas”, y no podrán predicar en escuelas que no sean religiosas.

La entrada a los lugares de culto “debe regularse mediante un estricto control de acceso, verificación de la identidad y registro”, dice el documento.

Las normas también exigen un “programa de formación del clero” para “la educación política del mismo”, así como su “educación cultural”. El clero también deberá ser juzgado según su comportamiento, con un sistema de “premios y castigos”.

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