Ni el uno por ciento. Mejor el sínodo de Rafaela

Aquí el que no se consuela es porque no quiere. Los hay emocionados por el proceso sinodal en España. Hacen bien. Las emociones son libres. Los ridículos, también.

Datos oficiales. Doscientos mil participantes. Datos oficiales: en España hay unos veintiséis millones de católicos. Algo más de dieciocho millones de católicos practicantes. El 1 % a todo tirar son los que han participado en el proceso sinodal.

Un proceso de pasado, que no de futuro. Entusiasmo en los hijos de los años setenta. Pasotismo abosoluto entre los más jóvenes. Dicen que los sacerdotes de menos de 45 años no han querido saber nada. Dicen que entusiasmados los mayores. Algo falla si queremos pensar para el futuro y solo acude el pasado.

Cosas extrañas en las conclusiones. La prensa nos ha dicho repetidamente que en las diócesis eran un clamor, por ejemplo, el sacerdocio femenino y el celibato opcional. En las conclusiones generales que “bueno, que algunos lo sugerían, pero que eran pocos…”

Parece, porque todo parece, que tres personas se encargaron de leer, sintetizar, discernir y elaborar el documento final del proceso sinodal en España. Vale. Huele a lo que huele: esto sí, esto no, esto no lo pongáis, lo del sacerdocio de la mujer menudo lío…

Siento decir, amigos lectores, que no nos han hecho ni puñetero caso. Era lo previsible. Ni una sola de las cosas que apuntamos desde aqui, ni una pequeñita para disimular. Nada.

Me he detenido en la parte de las conclusiones que recogen las propuestas a nivel parroquial. Ninguna se refiere a cosas como la liturgia, la vida sacramental, la catequesis, la formación. Lo entiendo. No se puede estar en todo.

Agradezco el detalle de hablar expresamente de la pastoral rural: «En la España rural hay que organizar una nueva forma de presencia de la Iglesia con sinergias en la vida parroquial y un mayor compromiso de los fieles laicos». Lo hablaré con Rafaela.

Las otras dos propuestas para las parroquias son crear y fortalecer los consejos parroquiales y la creación de pequeños grupos de fe.

Lo he hablado esta mañana con Rafaela. De eso de las sinergias me ha dicho que cuidadito con andarse con cosas raras, que ella es muy decente.

– Oye, cura, una cosa…

– A ver.

– ¿El sínodo me va a garantizar tener misa todos los días, que D. Jesús celebre con casulla y siguiendo el misal, que me pueda seguir confesando y que se enseñe la doctrina de siempre?

– Creo que de momento en las conclusiones de eso no se habla.

– Ya. Pero al menos recomendará rezar y confesarse.

– Me da que tampoco.

– Ya. Mejor lo de la presencia con la sinergia. Ganas de perder el tiempo. Y otra cosa. ¿Dices que apenas un uno por ciento y que lo que deciden va a misa?

– Eso parece.

– Seamos sinodales. Por ejemplo, cura, nos juntamos la Joaquina, la María y yo y si quieres llamamos un rato a Manolo que es el ateo del pueblo. Cuatro en un pueblo de doscientos habitantes. Mucho mayor porcentaje que en el sínodo. Hablamos de lo que queramos, decidimos lo que nos dé la gana y como es el sínodo del pueblo lo presentamos como la auténtica voz de Dios y lo hacemos porque para es somos sinodales.

– A lo mejor te estás pasando.

– Será cosa de la sinergia. Y cuídate… que vas teniendo tus añitos, cura!

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