Misa de pollito

Fuente: Jorge gonzalez Guadalix – InfoCatólica

 

Siendo un servidor párroco de Guadalix de la Sierra y Navalafuente, nochebuena suponía una evidente incompatibilidad en el horario de la misa. Imposible la bilocación para la misa del gallo, así que celebraba misa del gallo en Guadalix a las doce de la noche, muchos más habitantes y con importante tradición de celebrar y cantar la nochebuena, y en Navalafuente, a las 20 h., la que de forma simpática yo llamaba “misa de pollito”. No se podía hacer otra cosa.

La misa del gallo tiene una gran tradición en España. Tras la cena, las familias acuden al templo parroquial para celebrar con la misa y los villancicos el nacimiento del hijo de Dios. Es una forma tradicional de hacernos ver que estamos no en una fiesta más, sino en la noche de la nochebuena, en el inicio de nuestra fe, en el nacimiento de nuestro salvador. Las personas necesitamos gestos, signos. Más que necesitar, es que vivimos de ellos, y mantener la misa del gallo, aunque vaya poca gente, es señalar al mundo que la noche de la nochebuena no es una noche más.

La secularización de ritos y costumbres es algo evidente. Papá Noel se ha convertido en personaje principal. Los símbolos religiosos han desaparecido de calles y muchos comercios. Las mismas felicitaciones de Navidad, incluso muchas enviadas desde instituciones confesionalmente católicas, en demasiados casos optan por un signo solidario o una frase aséptica. En estos casos hay que optar por resistir o claudicar.

Este año ha venido a celebrar la nochebuena con nosotros un nuevo personaje llamado COVID-19. Mucho me temo que nos convirtamos en más papistas que el papa y de la misma forma que convertimos en la primera parte de la pandemia la recomendación de tener cuidado en los templos y celebraciones religiosas en cierre patronal, ahora tomemos tan al pie de la letra lo del toque de queda a la una o una y media de la madrugada, que, por si acaso el bicho fuera especialmente activo a partir de esa hora y, evidentemente activismo en templos católicos, decidamos cargarnos la misa del gallo transformándola en una misa de pollito a media tarde.

No pasa nada. O sí. Este año, por la cosa del coronavirus, misa por la tarde. Oiga, más cómodo. Claro. Y ya que hemos descubierto que además de más cómodo viene más gente, pues adiós a la misa del gallo. Otra tradición que nos cargamos, lo que significa ir perdiendo el sentido de lo extraordinario que trae la Navidad.

No pasa nada por suprimir la romería del Rocío. Ni las procesiones de Semana Santa. Ni la misa del gallo o la audiencia de los miércoles o el ángelus del santo padre. Tampoco pasa nada si nos dispensan la a misa el domingo, total la clave es la fe en el corazón. Lo curioso es que tuvimos cerrados los templos meses con dispensa de misa dominical. Bien. Ahora que ya no hay dispensa y se puede volver a misa ¿qué ha pasado? Que el número de asistentes ha bajado, que mucha gente no ha vuelto.

Creo que sería un error suprimir la misa del gallo para convertirla en una simple misa de pollito, empezando por Roma. Espero que la adoración al niño no se haga ante el astronauta de la plaza de san Pedro. Las tradiciones están por algo, arraigaron por algo y tiene su significado: en la noche en que nace el Hijo de Dios salimos de casa, de noche, para acercarnos al portal.

Oiga, que es que dicen que hay que estar en casa a la una o una y media. Sin problemas. Misa del gallo como siempre, con todas las medidas de seguridad y midiendo el tiempo. Y a la hora marcada, todos en casa.

Ya digo que servidor celebrará la misa del gallo en Braojos a las doce de la noche. Este año sin pastorela, porque entendemos que un coro grande cantando y los pastores ejecutando el baile si pudiera ser un riesgo. Ya cantaremos otras cosas, porque solo faltaba. Y la adoración al niño uno a uno, aunque sea sin besar y tocar.

Yo sé que este año, insisto que empezando por el Vaticano, van a proliferar las misas de pollito. Mucho me temo que el pollito no vuelva a crecer. Una cosa menos. Luego llegaremos a la conclusión de que mejor no celebrar misa el 24 y a nada que nos descuidemos, traslado de la fiesta religiosa de la Navidad al domingo.

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