Me van a a sacudir hasta en el DNI

Jorge González Guadalix

Sé que me va a caer la del pulpo y que me van a llover leches hasta en el carnet de identidad, pero uno tiene derecho a expresar lo que cree y piensa.

La violencia es siempre horrible. Y la violencia en el seno de la familia o la pareja nos conmueve de forma especial. Raro es el día en el que no aparece en los medios alguna noticia de violencia contra una mujer. Noticias de agresiones, violaciones y muerte a manos de sus parejas.

Me sorprende que en estos casos no se ofrezcan algunos datos. Se nos dice que un varón ha atacado a una mujer con resultado de lesiones o muerte y no hay más detalles. Posiblemente nos llevaríamos una sorpresa si se dieran a conocer, por ejemplo, la nacionalidad de los agresores, extranjeros en casi el 50 % de los casos según los datos oficiales. Dato interesante. Porque si en España el número de extranjeros alcanza el 10,1 % de la población, y cometen casi el 50 % de los actos de violencia cntr ala mujer, es un dato para nada despreciable (ya pueden llamarme xenófobo, pero es lo que hay).

Yo solo me pregunto por un dato, y es que me gustaría conocer la situación legal de la pareja. Es decir, cuántas agresiones se producen en parejas de hecho convivientes o no, cuántas en matrimonios civiles y cuántas en matrimonios canónicos. Imaginen, solo imaginen, que los casos que se producen sean mayoritariamente en parejas de hecho. Imaginen que los casos de violencia contra la mujer sean muy minoritarios en matrimonios por la Iglesia.

No hay que imaginar nada. Es la realidad. Lo que significaría que, curiosamente, donde la mujer está más valorada y respetada es en las parejas que contrajeron matrimonio canónico, lo que nos llevaría a la para muchos paradójica cuestión de que la mujer donde más segura está es dentro del seno del matrimonio canónico, y que, en consecuencia, fomentar el matrimonio por la Iglesia es contribuir al respeto a la mujer, garantizar su seguridad y valorar su dignidad.

Vivimos de mitos y axiomas más falsos que un billete de tres euros. Por ejemplo, el de la opresión contra la mujer que se ejerce de manera especial y se ha llevado a cabo en el matrimonio que llaman peyorativamente tradicional y de manera especial con la connivencia de la iglesia católica, siempre dispuesta a oprimir y vejar a la mujer. Se acepta pulpo como animal de compañía. Ahora vuelvo a preguntar: cuántos casos de violencia contra la mujer se dan en matrimonios por la Iglesia. Porque si es donde se dan menos, lo mismo habría que recomendarlo, aunque solo fuera por esa causa.

Me sé la respuesta: machista, misógino, maltratador y, por supuesto y sobre todo, fascista, para seguir diciendo que en los matrimonios canónicos la mujer está educada para sufrir y callar. Vale. Pero cuando es asesinada, es asesinada. Vuelvo: ¿cuántas casadas por la Iglesia a manos de su marido?

voy a por vendas, árnica y mucho antiinflamatorio.

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