Los objetos que encontraba el exorcista p. Gabriele amorth en los poseídos por el diablo

Abel Camasca / ACI Prensa

El P. Gabriele Amorth fue un famoso exorcista de la diócesis de Roma que falleció hace 6 años, un 16 de septiembre de 2016 y que expulsó demonios de muchas personas poseídas, quienes le arrojaban objetos extraños.

“La causa más frecuente por la cual una persona se ve atacada por el demonio es porque ha sido víctima de un maleficio”, señaló el P. Amorth durante unas declaraciones brindadas en vida a Goya Producciones.

Al respecto, el exorcista señaló que hay gente con odio, sed de venganza u otros motivos que solicitan este daño, por medio del diablo, a un satanista, mago o bruja.

“A veces las personas que lanzan maleficios usan objetos que, por vía maléfica, introducen dentro de la persona o dentro de la casa”, detalló.

El P. Amorth dio como ejemplo el de una persona que no logra dormir y cree haber “recibido algo malo”. Al revisar la almohada encuentra objetos extraños como mechones de pelo y cuerdas atadas.

En su experiencia, incluso se dio con el caso en el que se encontró un sapo vivo.

“¿Cómo consiguió entrar dentro? Por vía maléfica, por vía mágica, mediante un maleficio. O sea, a través de la acción del diablo”, precisó.

En este sentido, explicó que las víctimas para liberarse deben deshacerse de los objetos que les han metido en el estómago de “modo invisible” y vomitan objetos muy extraños.

Dentro de las cosas que el P. Amorth vio salir de los poseídos por el diablo había una cadena de metal gruesa y larga, un abre latas, pilas, figuras de plástico, clavos, llaves, entre otros.

“Yo me he dado cuenta que estos objetos se materializan en el instante en que salen de la boca. Si uno hubiese hecho una radiografía del estómago de aquella persona antes del exorcismo, no habría visto nada”, enfatizó el sacerdote.

¿Cómo defenderse de los maleficios?

En otro momento, el P. Gabriel Amorth señala que “la defensa principal es vivir en gracia de Dios”.

“Cuando uno se acerca con frecuencia a los sacramentos, aunque le hayan lanzado un maleficio, puede que rebote como el boomerang. O sea que el maleficio recaiga sobre la persona que lo lanza y no sobre la persona contra quien se dirige, que está acorazada por la gracia de Dios”.

Asimismo, el exorcista puntualiza que sería un error gravísimo tener miedo al demonio porque la Biblia nos enseña que “le resistamos con fuerte fe”. “Con la fe se vence al demonio”, concluyó el exorcista.

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