Lo que hay detrás de la comisión que redactará el documento final del Sínodo

Está compuesta por representantes de los cinco continentes incluidos el cardenal Carlos Aguiar Retes, de México, el cardenal Peter Turkson, de Ghana y el arzobispo italiano Bruno Forte.

El Vaticano ha publicado hoy los nombres de los responsables de redactar el documento final del Sínodo sobre los Jóvenes, y si bien todos los continentes están representados, algunos de los miembros y su visión sobre algunos aspectos de la enseñanza de la Iglesia causan preocupación.

La comisión que redactará el documento final del Sínodo que está teniendo lugar este mes de octubre, del 3 al 28, y cuyo tema es «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», está formada por doce miembros, cinco de los cuales han sido elegidos hoy por los miembros del sínodo y proceden de los cinco continentes.

Son: el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo de la Ciudad de México y uno de los 41 delegados elegidos personalmente por el Papa para participar en el sínodo; el arzobispo Peter Comensoli de Melbourne, Australia, también él delegado papal; el cardenal Peter Turkson, de Ghana prefecto del Dicasterio vaticano para el Desarrollo Humano Integral; el cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Mumbai, India, y miembro del Consejo de nueve cardenales que asesoran al Papa en la reforma de la Iglesia; y, por último, el arzobispo Bruno Forte de Chieti, Italia, miembro del consejo organizador del Sínodo.

El cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, y el cardenal Sérgio da Rocha de Brasilia, Brasil, relator general del sínodo, forman parte automáticamente de la comisión.

El Papa ha elegido personalmente a otros tres miembros para la redacción del documento final: el sacerdote brasileño padre Alexandre Awi Mello, secretario del Dicasterio vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida; el arzobispo Sviatoslav Shevchuk, Primado de la Iglesia greco-católica ucraniana; y el padre Eduardo Gonzalo Redondo, director de la pastoral vocacional en Cuba.

También han sido elegidos para formar parte de la comisión dos sacerdotes que han ayudado en la preparación del sínodo y que serán los secretarios especiales de la comisión: el jesuita brasileño padre Giacomo Costa, uno de los autores principales del Instrumentum laboris, director de la publicación Aggiornamenti Sociali y vicepresidente de la Fundación Carlo Maria Martini, y el padre Rossano Sala, profesor de pastoral de la juventud en la Universidad Pontificia Salesiana y director de la publicación italiana Note di Pastorale Giovanile.

El Papa conoce muy bien a los miembros que él ha elegido personalmente: el padre Mello fue una de las personas que colaboró con el entonces cardenal Jorge Bergoglio en la redacción del documento final de la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM) en Aparecida, Brasil, en 2007. El documento se consideró una hoja de ruta para toda la Iglesia. El Papa también conoce muy bien al arzobispo Shevchuk, ya que fue su mentor cuando el prelado ucraniano era obispo auxiliar en Buenos Aires en los primeros años del siglo XXI.

No está muy claro cómo conoció el Papa al padre Redondo, pero en una entrevista de 2014, el director de vocaciones de Cuba dijo que la gente joven «era la solución, no el problema». También dijo que la Iglesia es Jesús, cuyo plan para la humanidad es «revolucionario y transformador» y que «para implementar el reino, debemos empezar aquí y ahora». Esto significa que «lo primero que tenemos que hacer es eliminar las antiguas estructuras»; y añadió que «es la fe la que nos mueve para llevar a cabo» el plan que Jesús tiene para nosotros.

Entre los miembros elegidos por la Comisión, el arzobispo Comensoli ha hecho una intervención muy enérgica hoy en el sínodo, en la que ha preguntado si la Iglesia ha perdido «su fuego misionero» y se dedica a contemplar el «falso evangelio» del «mantenimiento religioso».

«¡Dejemos que un guijarro lleno de alteración espiritual caiga en nuestra agua estancada, para que así nos agite y nos lleve de nuevo a Pentecostés!”, ha implorado. «Ha llegado el momento de dejar atrás una Iglesia que se queda sentada esperando. Nuestra tarea es redescubrir a la Iglesia joven que sale, y no recrear una Iglesia para que, así, los jóvenes vuelvan a ella».

¿Un débil acercamiento a la homosexualidad?

Otros miembros de la comisión elegidos hoy despiertan preocupación, ya que su visión sobre la homosexualidad parece cuestionable. Esto es particularmente significativo dada la inclusión del capcioso acrónimo LGBT, utilizado por el lobby homosexual, en el Instrumentum laboris, el documento de trabajo del sínodo, y la fuerte crítica lanzada al sínodo por el arzobispo Charles Chaput de Filadelfia por haberlo incluido.

Unido a la presión externa ejercida por una coalición de grupos LGBT, la preocupación es que el documento final incluya alguna frase que equivalga a una aceptación del estilo de vida homosexual. Sin embargo, esta cuestión casi no ha surgido en las discusiones y aún no ha sido mencionada en los grupos; pero esto no evitó que fuera incluida en las discusiones del primer Sínodo para la Familia en 2014.

Es ampliamente sabido que el arzobispo Forte ha estado detrás del intento de introducir dicha cuestión utilizando el muy controvertido informe de mitad de sínodo. A pesar de no figurar en las discusiones, el documento abordaba el «valioso apoyo» que las parejas homosexuales se dan, y los «dones y cualidades» que ofrecen a la comunidad cristiana.

Entonces se impuso el documento a los padres sinodales al publicarlo en los medios de comunicación antes de que estos lo hubieran visto, causando con ello una oleada de protestas, sobre todo por parte de los delegados africanos. Sin embargo, a pesar de que los países en vías de desarrollo tienen una visión más tradicional sobre esta cuestión -que sigue siendo generalmente un tabú-, los cardenales Turkson y Gracias tienen una opinión que parece ser menos severa que la de sus pares en Ghana y la India.

En 2012, el cardenal Turkson dijo al Register que es importante comprender las razones detrás del estigma de la homosexualidad en África. «Así como hay la opinión de que se debe hacer un llamamiento en favor de los derechos, también hay que hacerlo en favor del respeto a la cultura, de todo tipo de gente», dijo. «Por lo tanto, si está siendo estigmatizada, en justicia lo que sería correcto es saber el por qué».

Pero tres años más tarde, el cardenal dijo al grupo cristiano de derechos homosexuales, New Ways Ministry, que los países occidentales «han madurado respecto a esta cuestión». Dijo también que cuando él estudiaba en los Estados Unidos en los años 70, la ciencia consideraba la homosexualidad «una enfermedad y un trastorno», pero que «a lo largo de los años esta valoración ha cambiado. Otros países tienen que madurar del mismo modo y esto puede tardar».

En 2013, el cardenal Gracias se opuso a una resolución del Tribunal Supremo de la India para anular una decisión tomada por el Tribunal Superior de Delhi en 2009, que había despenalizado los actos homosexuales. «Para mí es una cuestión de comprender que es una orientación», dijo.

El padre Costa ha apoyado la lucha de las parejas del mismo sexo «por sus derechos sociales y civiles». Y como vicepresidente de la Fundación Carlo Maria Martini, es muy probable que apoye el respaldo que el difunto cardenal dio a las uniones homosexuales, como también que se oponga, como hizo el cardenal, a la encíclica del Beato Pablo VI, Humanae Vitae.

Pero cuánta influencia pueden tener los miembros de esta comisión, es algo que no está claro. Preguntado hoy sobre el desafío que supone redactar el documento final, el cardenal Aguiar ha respondido que es «un trabajo arduo»; y que otro desafío «es el tiempo, ya que lo tenemos que tener listo antes de medianoche», lo que ha llevado a algunos a pensar que el grueso del documento seguramente ya está escrito.

El «mayor desafío», ha dicho, «es ser fieles a lo que se ha discutido, a lo que se ha acordado en los grupos de trabajo». Como la cuestión de la homosexualidad en práctica no ha sido abordada, y la Humanae Vitae ha sido totalmente obviada, muchos sienten curiosidad por ver en qué medida estos temas están incluidos en el documento. Un obispo belga ha sorprendido hoy a algunos en el aula sinodal al sugerir que se tome en consideración la cuestión del clero casado; cuestión que tampoco ha sido abordada.

El cardenal mexicano, al que el Papa Francisco elevó al Colegio de Cardenales en 2016, ha dicho que otro desafío es «que no sea simplemente un documento final, sino que refleje lo que han discutido los obispos de manera colegial», para después «entregarlo en manos del Santo Padre», que podrá utilizarlo para su «exhortación apostólica post-sinodal», o como documento de recapitulación al final del sínodo.

El documento tendrá que ser sometido al voto de todos los padres sinodales, bien en su totalidad, o sección por sección, y tiene que obtener dos tercios de la mayoría; sin embargo, la secretaría del Sínodo no ha precisado qué procedimiento se utilizará.

El cardenal Aguiar ha añadido: «Creo que lo que se reiterará es que la Iglesia tiene que cambiar mucho en su manera de abrir espacios, y que tiene que ir a los lugares en los que están los jóvenes». La Iglesia debe «salir e ir a misión», ha dicho, «tiene que estar presente allí donde estén los jóvenes; por ejemplo, en el mundo digital».

También ha dicho que el segundo aspecto es encontrar el modo de «acompañar a los jóvenes, respetando siempre su libertad, sus decisiones, mientras les miramos e intentamos ofrecerles ayuda espiritual, para que así sean conscientes de ellos mismos y puedan beneficiarse de esto a lo largo de sus vidas».

Publicado por Edward Pentin en The Register; traducido por Elena Faccia para InfoVaticana.

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