Las comparaciones las carga el diablo

Jorge González Guadalix

 

Siempre decía a mis compañeros curas de la parroquia que uno, ante cualquier cuestión que se pudiera plantear, debía pensar criterios y no salir del paso con ocurrencias puntuales. Por ejemplo, el típico caso de los hermanitos que se llevan apenas un año y los padres quieren que hagan la primera comunión juntos. ¿Qué hacemos en esos casos? ¿Lo prohibimos, lo permitimos en qué condiciones, con que criterios? Y a partir de ahí todos iguales. Eso se llama tener un criterio para un asunto, criterio que se explica y se aplica a todos los casos iguales. Lo que nos deja desarmados y a los pies de los caballos es dar una solución a cada persona, a cada familia, porque eso puede sonar a pura arbitrariedad y favoritismo. Y no es bueno.

La gente compara y se pregunta algo tan elemental y tan de peso como que por qué a ese sí y a mí no. Malo es si no tenemos respuesta, y peor si simplemente callamos y mucho peor si la respuesta es porque sí o porque para eso soy el párroco. La gente tiene su lógica y tiene todo el derecho a hacerse preguntas.

Acabamos de enterarnos de que el hasta ahora cardenal McCarrick ha sido reducido al estado laical, como lo fue hace unos meses el sacerdote Fernando Karadima. Me parece perfecto. Pero aquí comienzan las preguntas. Y es que la gente quisiera saber cómo es posible que, con la que está cayendo en este asunto de los abusos, solo hayan sido sancionados dos. ¿No hay otros abusadores? ¿Nadie sabía nada? Suena a gesto, pero no a criterio. No es bueno.

Esta mañana hemos sabido que le han sido levantadas las sanciones canónicas a Ernesto Cardenal. Parece bien que el santo padre realice estos gestos de misericordia y benevolencia. Lo que la gente se preguntará ahora es para cuándo algún gesto así por ejemplo para los franciscanos de la Inmaculada, de los que a estas horas aún no sabemos por qué fueron intervenidos ni cual sea su precisa situación canónica.

Hace poco estuvieron en Roma las alcaldesas de Madrid y Barcelona en un encuentro con el santo padre para alguna cosa de la inmigración. Normal que haya gente que se pregunte cuándo se encontrará el papa con los dos cardenales vivos de los cuatro que presentaron las dubia.

En estos momentos de redes sociales, informaciones inmediatas y donde un estornudo de míster Smith en Glasgow es conocido inmediatamente por su hija Mary residente en Tananarive, las cosas no pasan desapercibidas. Y la gente se pregunta cosas, cosas tan simples como por qué a este sí y a este no, y yo creo que tiene derecho a respuestas.

En un par de días comienza la cumbre anti pederastia, o anti abusos o como sea su nombre exacto. Me atrevo a pedir a todos los asistentes que no se conformen con gestos. Que nos ofrezcan criterios claros y un actuar en consecuencia caiga quien caiga. El mismo P. Lombardi, coordinador de esta cumbre, lleva días afirmando en medios diversos de comunicación que la Iglesia está herida en su credibilidad y que si no se llega al fondo en estas cosas no la recuperaremos.

Pues eso. Que no sean simples gestos. Criterios firmes, decisiones sólidas y aplicación sin dudarlo. Por favor…

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