La Pagolera

En el último post, un tolosarra, Haddock, escribía: “Lo que la filoxera es a la vid, la Pagolera lo es al catolicismo, y con esta última, mi villa fue severamente castigada”.

Hay gente con un escasísimo, o mejor nulo, sentido del humor. Incluso se puede constatar el sentido del humor y la progresía católica se desarrollan en sentido contrario. A más progresía, menos sentido del humor, y a la viceversa.

Ya en un mail se me han quejado del trato dado en el post a un sacerdote y teólogo de la talla de Pagola, y que si la falta de respeto, que si ya quisiéramos nosotros, y que lo de no juzgar y más misericordia. Bien. Ante esto, se puede argumentar diciendo lo obvio: que la diócesis de San Sebastián es un erial con un floreciente otrora seminario que acabó convertido en campo de sal. Si Pagola fue durante años casi el todo en la diócesis, es decir, vicario general, rector del seminario y profesor de teología… Pues eso. Un humorista es capaz de resumir todo en algo tan genial como que “Lo que la filoxera es a la vid, la Pagolera lo es al catolicismo”, que es lo mismo, pero con inteligencia, gracia y mucho –quizá negro en este caso- humor.

Estamos perdiendo el sentido del humor. No sé qué nos ha pasado que aquí el personal anda como de puntillas y de un picajoso que asusta. Basta la más mínima concesión al humor para conseguir unos rebotes de padre y muy señor mío y madre no hay más que una.

No es igual humorismo que contar chistes. El humor es una cosa muy seria, inteligente, sensible, capaz de definir con una frase brillante una situación increíble. El humor es esa cualidad que permite dibujar perfectamente una situación o describir un acontecimiento con toda exactitud desde la aparente simpleza.

Me vienen a la cabeza los chistes de Mingote. El estar de Groucho Marx. La revista “La Codorniz”, que hoy no vendería un ejemplar. Ya saben: la revista más audaz para el lector más inteligente. Magnífico Chesterton. Insuperable Guareschi. La capacidad del absurdo dramatizado de Muñoz Seca. Nada que ver con el chiste fácil, obsceno, agresivo.

Al progre teólogo no hay nada que le ponga más nervioso que una respuesta de humor. Si frente, por ejemplo, a su cansina repetición de la iglesia de base, le respondes con Trento, simplemente sonríe desde su autosuficiencia. Si le dices que mucho mejor la Iglesia de cotangente, más profunda, directamente se cabrea. Si al mantra de estar con los cristianos evangélicos contraatacas con el catecismo de San Pio X, te llama fascista. Mucho mejor decir que para protestante ya tienes a la señora Rafaela, que en cuanto le cambias la liturgia se te pone en jarras. Tratar de explicar a un progre que son necesarios los sufragios por los difuntos es perder el tiempo, porque todos están en el cielo. Más eficaz decirle que no va a recibir ni un estipendio más por las intenciones de misas, ya que son inncesarias. Eso es humor, y sin embargo hay que ver cómo cabrea.

Sobran chistes y falta sentido del humor. La Pagolera en San Sebastián. Y está todo dicho. Los progres, evidentemente, de los nervios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *