La liturgia contribuye al abuso sexual, asegura un teólogo alemán

Infovaticana

 

La liturgia católica refuerza una distinción de funciones que alimenta el clericalismo lo que, como ya sabemos, está en la raíz de los abusos sexuales de clérigos. Ese es el retorcido razonamiento de un teólogo alemán que recoge katolisch.de. ¿Solución? La protestantización de la Iglesia, naturalmente.

Da en el clavo Gabriel Ariza cuando dice que la iglesia alemana parece empeñada en convertirse en la Iglesia de Alemania, lo que tiene especialmente poco sentido cuando ya existe una allí mismo, la luterana.

Lo último -lo penúltimo, probablemente- es el argumento que recoge katolish.de de un teólogo de Erfurt, Benedikt Kranemann, que se vale del escándalo de los abusos sexuales por parte de clérigos para asestar un golpe de muerte a la liturgia católica, igual que otros los usan de pretexto para acabar con el celibato sacerdotal o avanzar la agenda LGTB.

Postula Kranemann que si, como ha dicho el Papa, la raíz última de los abusos sexuales reside en el ‘clericalismo’, y la liturgia contribuye a ese ‘clericalismo’ al diferenciar claros papeles para el sacerdote y los fieles, entonces la liturgia contribuye a los abusos. La misa, dice Kranemann, configura una comprensión oficial y de roles, especialmente de los sacerdotes, que posiblemente contribuye “al hecho de que las personas desarrollen y vivan fantasías de poder sobre otros, con el consiguiente perjuicio de la integridad física y mental”.

El profesor de Liturgia de la Universidad de Erfurt demanda que se revise a fondo la relación entre liturgia y poder, que en el caso católico no solo representa la jerarquía de la Iglesia sino que también la fortalece, explicó Kranemann.

La conexión entre el rol social, el ministerio de la iglesia y la acción sacra puede llevar a malentendidos desastrosos, en opinión del teólogo. “La liturgia representa una imagen de la iglesia y las funciones prácticas que pueden llegar a ser problemáticas”, dijo Kranemann. “Puede producir y potenciar el clericalismo, que luego contribuye a la crisis de la iglesia”.

¿Solución? El ecumenismo, naturalmente, que a estas alturas ya solo significa imitar en todo a las iglesias protestantes.

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