La Comisión Ecclesia Dei, ¿Marcada para la liquidación?

Carlos Esteban / InfoVaticana

 

 

Cuenta el portal italiano Messa in Latino que, según fuentes fiables, la liquidación de la Comisión Eclesia Dei es solo cuestión de poco tiempo. ¿Primer paso antes de derogar Summorum Pontificum?

 

La Comisión Ecclesia Dei, el órgano vaticano encargado de cuestiones relativas a la Misa Tradicional en Latín y de las negociaciones con grupos católicos tradicionalistas tiene los días contados, si son ciertas las revelaciones aparecidas en el portal Messa in Latino, de las que se hace eco el vaticanista Marco Tosatti en su blog, Stilum Curiae, citando fuentes que reputa como fiables.

 

Las funciones de esta comisión, aclaran dichas fuentes, serían subsumidas por la Congregación para la Doctrina de la Fe, ahora bajo la dirección del español Luis Ladaria, aunque el organismo ha estado desde su origen muy vinculado a esta congregación, especialmente desde julio de 2008, cuando el prefecto se convirtió “ex officio” en director de Ecclesia Dei.

 

Estos vínculos, sin embargo, no han impedido hasta ahora cierta autonomía estructural a la comisión que ha resultado muy beneficiosa para el creciente número de fieles que asiste a la Misa Tradicional, sobre todo desde que Benedicto XVI promulgara el motu proprio Summorum Pontificum el  7 de julio de 2007, eliminando la necesidad de permiso episcopal para celebrar la misa de San Pío V.

 

No pocos observadores ven en esta iniciativa un ‘segundo tiempo’ en una maniobra premeditada para limitar esta práctica. El pasado 16 de noviembre ya informamos de que en la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Italiana, la más cercana al Papa en más de un sentido, Monseñor Carlo Maria Roberto Redaelli, arzobispo de Gorizia, había sostenido en el curso de las discusiones que el Misal Antiguo de Juan XXIII había sido derogado por Pablo VI y que, por tanto, el motu proprio de Benedicto XVI Summorum pontificum parte de premisas jurídicas erróneas y no puede, por tanto, considerarse válido.

 

De aceptarse esa opinión, no podría considerarse ‘liberalizada’ la celebración de la misa tradicional y las consecuencias de semejante conclusión serían de largo alcance, ya que desde la aprobación de Summorum Pontificum se han multiplicado las parroquias que celebran misa según el multisecular Rito Tridentino en latín, común durante medio milenio a toda la Iglesia Universal hasta la reforma encargada por Pablo VI al cardenal Annibale Bugnini y aprobada en 1968, que introducía el rito de la misa en lengua vernácula que es el familiar para casi todos los católicos practicantes de hoy.

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