Ciencia, redención y relación

“Los científicos australianos primero lograron atrapar un sólo átomo de helio en un estado de condensación Bose-Einstein. Luego se dejó pasar este átomo a través de un par de rayos láser, lo cual creó un patrón de rejilla que actuó como una encrucijada para dispersar la trayectoria del átomo, de la misma forma que una rejilla sólida dispersa la luz. Enseguida, se añadió otra rejilla de luz de forma aleatoria para recombinar los caminos, creando una interferencia, como si el átomo hubiera optado por ambos caminos. Sin esta segunda rejilla, el átomo se comportaba como si sólo hubiera elegido un solo camino. Sin embargo, el número aleatorio que determinaba si se añadía la rejilla, era generado después de que el átomo pasaba por la encrucijada. Esto sugiere que la medición futura estaba afectando la decisión en el pasado del átomo. Según el Dr. Andrew Truscott: ‘Los átomos no viajaron de A a B. Fue solo cuando se midieron al final del viaje que existió el comportamiento ondulatorio o de partícula”. La materia es relacional, de modo semejante al nuestro. Nuestra relación íntima con la naturaleza obra milagros, porque nos ponemos en sintonía con el Dios que actúa por todo (cfr.Ef. 4,6) para relacionarse con todo y con todos; y que sostiene la Creación (Col. 1, 15-20) y que cuando sanaba decía históricamente: ‘Tu fe te ha salvado’ (Mc.5,34; 10,52; Lc. 8,48; Mt. 9,22). Lo que Dios quiere es relacionarse, no ser tomado como un surtidor de favores al modo de un ídolo, por ello, en repetidas ocasiones se condena la idolatría en la Biblia.

Hace poco leímos en el evangelio del domingo, este versículo de Marcos 14, 24 : “Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos”. Pienso que “por muchos” se refiere a los que alcanzan una relación con Él y esos son muchos, pero no son todos, pues, Él dio la vida por sus “amigos” (cfr.Jn. 15,13), es decir, por quienes estableció una relación, conocimiento, emociones, sentimientos. Ciertamente su redención es universal, incluyendo a su Madre, pero la aceptación de dicho rescate es libremente personal con una previa verificación horizontal o comunitaria o con lo que hicimos a los más pequeños o indefensos y abandonados (cfr.Mt.25, 31-46). La salvación es un don y la condenación una elección. Dios ya hizo TODO para salvarnos a todos del todo, pero no todos lo conocen, sino que ello es sólo posible con una relación con Él, que implica saber que Él Está, pero no como un funcionario que está empecinado en rescatar algo, sino que se trata de que Dios quiere relacionarse personalmente con cada uno. Su rescate supone conocimiento y relación mutua. De lo contrario es sólo trámites, es sólo religión, es sólo ritualismo, es sólo ideas de Dios, es sólo cumplir requisitos, es sólo regatear sentidos toda la vida, para alcanzar un Cielo, un algo, pero no un Alguien. Pero Dios no promete un Cielo ni un paraíso, sino que se promete a Sí Mismo en cuanto Dios. ¿Acaso eso no te basta? Y ello lo comprenden y alcanzan muchos, pero no todos.

No creo en Dios, no necesito creer, porque SÉ que ESTÁ, no necesito andar regateando sentidos por ahí y llenar mi vida de tantos rituales para alcanzar un lugar, sea Cielo o Paraíso. Lo que necesito es estar más atento a mi relación con Aquel que se abajó para Estar y que está para relacionarse conmigo y con todos. El cielo es un regalo que ya inhabita en cada uno, ya está aquí y no tengo que llenar mi vida de tantas cosas o de tantas capas para alcanzar identidad y estar listo para el más allá, sino que debo descorrer el velo, descorrer las capas y revelarme, ser yo mismo sin miedo a la reputación, aceptar en paz no ser aceptado por todos y estar para mí y para otros, porque el Dios Lindo, está aquí!! Me basta con mantener atenta mi consciencia a que Él ha prometido Estar, porque no promete un Cielo, sino a Sí Mismo. Por tanto, no tengo que ver a la muerte como algo de lo que hay que huir, sino como un objetivo para alcanzar, una forma más perfecta de estar; y en la medida que profundicemos nuestro nivel de consciencia, más sabremos qué es la eternidad de Dios.Y si Él es Eterno porque es Presente Perpetuo, es justamente la manera de su estar presente. Dios no sólo ES por encima de todo ni solamente está en todo, sino que sobretodo ESTÁ ACTUANDO POR TODO. Así, ya se me torna superfluo ser o existir siempre referido a mi mismo, esperando algo, regateando sentidos… Ahora en cambio, crece mi manera de saber Estar, para precisamente estar disponible a los otros a través de la única verdad que puede existir : la humildad.

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