Gänswein, Brandmüller, Burke: “Francisco es el único Papa”

Carlos Esteban / InfoVaticana

 

Pocos días después de cumplirse el sexto aniversario de la intrigante renuncia de Benedicto, no son pocos los que han cuestionado la validez de esta insólita iniciativa. Pero el más íntimo compañero de Benedicto, el arzobispo Georg Gänswein, e incluso sus críticos los cardenales Brandmüller y Burke lo tienen claro: Francisco es el único Papa reinante.

“Solo hay un Papa legítimamente elegido y reinante [gewählten und amtierenden], y es Francisco”, ha reiterado el arzobispo Georg Ganswein, secretario personal del Papa Emérito, en respuesta a un cuestionario planteado por LifeSiteNews. “Amén”.

No es la primera vez que Gänswein, no sin cierta irritación, ha tenido que salir al paso de quienes ven un misterio o un acto inválido a la sorpresiva renuncia del anterior Papa, si bien es cierto que fueron palabras del propio Gänswein las que echaron en su día más leña a este inconsumible fuego. “Ha abandonado el trono papal y, sin embargo, con el paso que dio el 11 de febrero de 2013 no ha abandonado en absoluto este ministerio”, dijo el 20 de mayo de 2016 en un discurso con motivo de la presentación de un libro. “Más bien, ha complementado el oficio personal con una dimensión colegial y sinodal, un ministerio cuasi compartido (als einen quasi gemeinsamen Dienst)”.

Y siguió: “Desde la elección de su sucesor Francisco, el 13 de marzo de 2013, no hay, por tanto, dos papas, sino un ministerio ampliado de hecho, con un miembro activo y un miembro contemplativo. Esa es la razón de que Benedicto XVI no haya renunciado ni a su nombre ni a la sotana blanca. Esta es la razón de que el título con el que hay que dirigirse a él aun hoy es “Su Santidad”.

Como puede leerse, las palabras del arzobispo son lo bastante sorprendentes y extrañas como para mantener ocupados a muchos teólogos y expertos en eclesiología. Pero, no, ha insistido después en varias ocasiones, lo del “papado ampliado” fue quizá una infortunada imagen y no hay que buscarle tres pies al gato.

Más razones, en teoría, podrían tener para dudar de la validez de la renuncia de Benedicto los dos firmantes supervivientes de las famosas ‘Dudas’ sobre aspectos de la carta papal Amoris Laetitia, los cardenales Leo Burke y Walter Brandmüller. Pero ambos coinciden en lo mismo: la renuncia fue válida y Francisco es el Papa, el único hoy.

El segundo, ex presidente del Comité pontificio para las ciencias históricas, insistió: “La renuncia fue válida y la elección fue válida”. ”Suficiente”, agregó. Brandmüller cita en su argumentación el cardenal alemán, citó dos dictámenes jurídicos romanos que, según él, es imprescindible tener en cuenta: de internis non iudicat praetor (el juez no juzga las cosas internas) y quod non est in actis, non est in mundo (lo que no está en los actos [del proceso], no está en el mundo). Al juzgar la validez de cualquier acto jurídico, Brandmüller dijo que debemos considerar los “hechos y documentos” y “no en lo que las personas en cuestión podrían haber estado pensando”. “Siempre hay que tener en cuenta que la ley habla de hechos verificables, no de pensamientos”, dijo.

Y no es que Brandmüller se haya privado de criticar acerbamente la decisión de Benedicto, además de su empecinamiento en mantener la sotana blanca y su nombre como papa. En 2016, escribió un artículo en el que pedía una ley para definir el estatus del ex Papa y concluye que la renuncia del Papa “es posible, y se ha hecho, pero es de esperar que nunca vuelva a suceder”.

Por su parte, Burke, ex prefecto de la Signatura apostólica de la Santa Sede, es igualmente claro: “Creo que sería difícil decir que no fue válida”, asegura tras haber estudiado cuidadosamente las circunstancias de la renuncia. Con respecto a la declaración latina de Benedicto, el cardenal Burke dijo que “parece claro que usa indistintamente “munus” y “ministerium”. No parece que esté haciendo una distinción entre los dos.

Con respecto a la audiencia general del último miércoles de Benedicto, dijo que mientras lo encuentra “perturbador”, no cree que los comentarios de “siempre y para siempre” de Benedicto constituyan un error sustancial (según el can. 188 y el can. 126) con respecto a su abdicación “porque de la declaración se desprende claramente que estaba renunciando al munus.” “Podemos decir que estas son nociones erróneas”, dijo, “pero no creo que se pueda decir que redunden en una no abdicación de la oficina de Pedro”.

“Ahí es donde entra en juego el dictamen ‘de internis non iudicat praetor’”, explicó, haciéndose eco del cardenal Brandmüller. “La Iglesia se desestabilizaría completamente si no pudiéramos depender de ciertos actos jurídicos que tienen efectos”.“Lo que sea que haya pensado teóricamente sobre el papado, la realidad es lo que se expresa en la disciplina de la Iglesia. Retiró su voluntad de ser el Vicario de Cristo en la tierra y, por lo tanto, dejó de ser el Vicario de Cristo en la tierra “, explicó el ex jefe de la corte suprema del Vaticano.”Abdicó todas las responsabilidades que definen al papado (cf. Pastor Aeternus) y, por lo tanto, abdicó al papado”.

El cardenal Burke llamó a la idea de que el papado podría ser bifurcado o expandido como “fantasía”. “La oficina tiene que estar dentro de una persona física”, dijo. ”El munus y el ministerium son inseparables”, también explicó. “El munus es una gracia que se confiere, y solo en virtud de esa gracia uno puede llevar a cabo el ministerio”.

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