Papa Francisco llamó a checos y eslovacos a construir desde la aceptación y la solidaridad

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El papa Francisco recibió esta mañana a una delegación de parlamentarios de la República Checa y de la República Eslovaca con motivo del MCL aniversario de la muerte de San Cirilo. En su discurso, el Santo Padre los llamó a “construir una sociedad en la que haya una aceptación mutua y una solidaridad recíproca”.

En ocasión del MCL aniversario de la muerte de San Cirilo, el papa Francisco recibió esta mañana a una delegación de parlamentarios de la República Checa y de la República Eslovaca.

“Me complace recibirlos con motivo del mil ciento cincuenta aniversario de la muerte de San Cirilo, cuya misión, junto con la de San Metodio, ha marcado indeleblemente la historia, el arte y la cultura de sus países”, expresó el Santo Padre.

“Este importante aniversario es una ocasión propicia para profundizar las riquezas espirituales y culturales heredadas de los dos hermanos de Tesalónica que son un patrimonio moral para custodiar y valorizar cada vez más. Su historia enseña que el cristianismo siempre ha sido la fuente de esperanza y la fuerza de la recuperación, especialmente en los períodos más oscuros y difíciles”, señaló.

“La traducción de la Biblia al antiguo idioma eslavo fue un don tanto para la vida religiosa como para el desarrollo cultural de sus tierras. Los santos Cirilo y Metodio, además del acceso directo a las Sagradas Escrituras en el idioma local, también trajeron el llamado alfabeto eslavo. Por lo tanto, el mensaje bíblico-cristiano desempeñó un papel clave en el nacimiento del estado jurídico tanto en sus países como en los estados cercanos a ustedes. En el cristianismo, anunciado mediante la predicación y la celebración de la liturgia, tuvo lugar el momento crucial de su sociedad”, recordó.

Por otra parte, destacó “la vasta obra de evangelización, realizada con ardor apostólico por San Cirilo y su santo hermano en sus tierras”, que “constituye un modelo de inculturación que todavía es válido en sus elementos esenciales”.

“El Evangelio, en efecto, no debilita lo que es auténtico en las diferentes culturas locales, sino que ayuda a las personas y comunidades a reconocer y realizar el bien, la verdad y la belleza. Por lo tanto, como representantes del pueblo en las Instituciones, están llamados a redescubrir el vínculo intrínseco entre el Evangelio y su identidad cultural, reevaluando sus raíces cristianas para construir una sociedad en la que haya una aceptación mutua y una solidaridad recíproca”, animó, recordando que “San Cirilo supo tejer relaciones de conocimiento y cordialidad entre los pueblos, convirtiéndose en el eslabón entre diferentes culturas y tradiciones eclesiales”.

Finalmente, el Pontífice deseó “que una herencia espiritual y cultural tan significativa suscite en todos sus conciudadanos el deseo de encuentro y apertura hacia los demás”, y sostuvo: “Se trata de saber convivir en la diversidad, a través del diálogo, compartir, construir puentes y derribar las barreras de la desconfianza y los prejuicios. Con estas actitudes nos convertimos en testigos de la solidaridad y artífices de la paz”.

“Les deseo que todos los días, a través de su importante función pública, sean protagonistas de la fraternidad, promotores claros e irreprochables del bien común, para ofrecer esperanza a quienes los han elegido para una tarea de tan alta responsabilidad. ¡Qué la Virgen María, tan venerada en su tierra, los ayude con su protección maternal!”, concluyó Francisco, pidiendo a los presentes que recen por él.

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