Fe y búsqueda de la felicidad: la lucha por la posibilidad

Al respecto, el gran teólogo brasileño Leonardo Boff observa que en la actualidad se ha creado toda una industria que viene bajo el nombre de auto-ayuda. Con pedazos de ciencia y de psicología se procura ofrecer una fórmula infalible para alcanzar «la vida que usted siempre soñó». Muchos basan su fe en el hecho de querer creer en lo que sea para conseguir ser felices; más que buscar una relación con Dios, buscan solamente la felicidad. Pero no se puede ir directamente a la felicidad. Quien lo hace así es infeliz casi siempre. Fuera de la relación no hay felicidad posible. Importa vivir un sentido profundo de justa medida en el cuadro de la condición humana concreta. Ésta está hecha de realizaciones y de frustraciones, de violencia y de cariño, de la monotonía de lo cotidiano y de acontecimientos sorprendentes, de salud, de enfermedad y, por último, de muerte. Ser feliz es encontrar la justa medida en relación a estas polarizaciones. De ahí nace un equilibrio creativo: sin ser demasiado pesimista porque ve las sombras, ni demasiado optimista porque percibe las luces. Ser concretamente realista, asumiendo creativamente lo incompleto de la vida humana, intentando, día a día, escribir derecho con renglones torcidos. La felicidad depende de esta actitud, especialmente cuando nos enfrentamos a los límites inevitables, como por ejemplo, las frustraciones y la muerte. De nada vale ser rebelde o resignado, pero todo cambia si somos creativos: eso hace de los límites fuentes de energía y de crecimiento. Es lo que se denomina como resiliencia: el arte de sacar ventaja de las dificultades y de los fracasos. Manejar sabiamente los límites, saber negociar con las contradicciones, sacar lo mejor de cada situación: eso hace a la persona ser feliz. Para ser feliz a lo largo del tiempo se necesita invención y sabiduría práctica. Invención es la capacidad de romper la rutina: visitar a un amigo, leer un buen libro, ir al teatro, regar las plantas, jugar con el perro en la plaza, componer una canción, bailar, danzar, escribir, inventar un programa, leer poemas, pensar formas más creativas de demostrar el amor a alguien y ponerlo por obra, etc. Sabiduría práctica es saber desproblematizar las cuestiones, aceptar los límites con levedad, saber rimar dolor con amor. Si no se hace eso, se es infeliz toda la vida.[1] La felicidad tiene más que ver con una actitud ante la realidad que vivimos, que con la realidad misma. Y tal actitud puede ser la Fe, que siempre nos abrirá paso a nuevas esperanzas. La fe en Dios nos posibilita para creer en las personas, en nosotros mismos y en el futuro que juntos podemos construir. “Esta es la fuente de nuestra confianza: el saber que Dios nos llama a dar forma a nuestro futuro incierto” (Barack Obama; Primer discurso como presidente n°44 de USA; 29 de enero de 2009).

Estamos conscientes de que vamos a morir y eso es un gran privilegio, pues, supone que estamos muy conscientes de que vivimos; y si estamos aquí, viviendo, es porque miles en lugar de nosotros no tuvieron esa posibilidad de vivir. No estamos por casualidad, millones de otros espermios pudieron haber fecundado. No debemos perder el tiempo en esta oportunidad de vivir. Lo más seguro es que todo es inseguro, excepto que vivimos, que siempre seremos insatisfechos y de que moriremos. ¿Cómo podemos estar absolutamente seguros de algo? …Nuestra intuición muchas veces es la más óptima asesora. Y muchas veces huele a Dios en las cosas que nos pasan, en las que tienen que ver con el amor y con el dolor asumido valientemente. La Fe es también esa intuición profunda y gratuita; la intuición de poder ser rescatados por una Persona que nos salve en todos los sentidos que uno puede ser salvado; por Alguien que se ha empeñado en ser completo para otro…la intuición de Fe, que es Él, quien me regala un futuro para que yo le de forma. Reinterpretando junto con Chestov a Kierkegaard podemos afirmar finalmente que, mantener la fe es también la experiencia de una constante lucha en la vida; es la loca lucha por la posibilidad. ..No se cree sino cuando no se descubre otra posibilidad. Dios significa que todo es posible, y que todo es posible significa Dios.

[1] Cfr. Leonardo Boff, sitio web www.leonardoboff.com , artículo “¿Cuál es la felicidad posible?” del 19 Julio de 2008; y artículo “¿Es posible ser feliz en un mundo infeliz?” del 25 de julio de 2008.

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