Estatuto de la Academia Pontificia para la Vida

§ 1 – La Pontificia Academia para la Vida, con sede en el Estado de la Ciudad del Vaticano, fue instituida por el Soberano Pontífice San Juan Pablo II con el Motu Proprio Vitae Mysterium del 11 de febrero de 1994.

El objetivo de la Academia Pontificia para la Vida es defender y promover el valor de la vida humana y la dignidad de la persona.

§ 2 – El deber específico de la Academia es:

(a) estudiar , desde un punto de vista interdisciplinario, los problemas relacionados con la promoción y defensa de la vida humana;

b) formar  una cultura de la vida, por la parte que le es propia, a través de iniciativas oportunas y siempre en pleno respeto del Magisterio de la Iglesia;

(c) informar a los  líderes de la Iglesia, las diversas instituciones de ciencias biomédicas y las organizaciones de salud, los medios y la comunidad civil de manera clara y oportuna, los resultados más importantes de sus propias actividades estudio e investigación (ver Vitae Mysterium , 4).

§ 3 – La Academia tiene un deber principalmente científico para la promoción y defensa de la vida humana (véase Vitae Mysterium , 4). En particular, estudia los diferentes aspectos que conciernen el cuidado de la dignidad de la persona humana durante las diferentes edades de existencia, el respeto mutuo entre los géneros y las generaciones, la defensa de la dignidad de cada ser humano, la promoción de una calidad de vida humana que integra valor material y espiritual, en la perspectiva de una auténtica “ecología humana”, que ayuda a restaurar el equilibrio original de la Creación entre la persona humana y todo el mundo. universo (ver Chirograph , 15 de agosto de 2016).

§ 4 – En la realización de la actividad prevista en este Estatuto, la Academia Pontificia para la Vida coopera con los Dicasterios de la Curia Romana, y en particular con la Secretaría de Estado y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el respeto de las respectivas competencias y en un espíritu de colaboración.

§ 5: para promover y difundir también la cultura de la vida, la Academia mantiene estrechas relaciones con instituciones académicas, sociedades científicas y centros de investigación que siguen los diversos temas relacionados con la vida.

 

TÍTULO II 
ORDEN

ART. 2 – ESTRUCTURA DE LA ACADEMIA

La Academia Pontificia para la Vida está compuesta por una Presidencia, una Oficina Central y miembros, también llamados Académicos.

ART. 3 – LA PRESIDENCIA

La Presidencia está compuesta por el Presidente, el Canciller y el Consejo Directivo. La administración y el gobierno de las actividades ordinarias y extraordinarias de la Academia pertenecen al Presidente, junto con el Canciller, asistido por el Consejo Directivo. El Consejero Eclesiástico también es parte de la Presidencia.

§ 1 – El presidente

a) El Presidente es nombrado por el Soberano Pontífice, permanece a cargo durante el período indicado en el boleto de nominación y puede ser reconfirmado en su oficina.

b) El Presidente representa oficialmente a la Academia Pontificia, la dirige en todas sus actividades e informa al Santo Padre; se reúne y preside el Consejo de Administración, establece el orden del día y ejecuta las deliberaciones del propio Consejo. También se reúne y preside las sesiones de la Academia. El Presidente puede usar la colaboración extraordinaria de Miembros individuales.

§ 2 – El Canciller

a) El Canciller, nombrado por el Soberano Pontífice durante el período indicado en el boleto de nominación, puede ser reconfirmado en su oficina.

b) El Canciller puede representar a la Academia Pontificia para la Vida en nombre del Presidente, colabora con él en la dirección y el gobierno de las actividades de la Academia.

§ 3 – El Consejo Directivo

a) El Consejo Directivo de la Academia pontificia para la vida se compone del Presidente, un posible vicepresidente, canciller y seis consejeros designados por el Sumo Pontífice, cuatro de los cuales se selecciona de entre los miembros ordinarios del Academia; el quinto es propuesto por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y el sexto es el Rector del Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. Cada consejero permanece a cargo durante cinco años y puede reconfirmarse en su oficina. En la Directiva del Consejo también participa el Consejero Eclesiástico, si este ha sido nombrado (cf §4 de este Artículo).

b) El Consejo de Administración se reúne en sesión ordinaria al menos dos veces al año para deliberar sobre las orientaciones generales de las actividades ordinarias y para hacer frente a preguntas particulares relacionadas con la vida de la Academia.

c) El Consejo de Administración puede reunirse en una reunión especial para considerar asuntos de grave urgencia, cuya consideración no puede posponerse.

En dichas reuniones, todos los componentes del Consejo de Administración presentes tienen derecho a voto.

d) El Consejo de Administración elige y nombra, incluyendo mediante la evaluación de propuestas externas, a los Miembros correspondientes de la Academia Pontificia para la Vida, según el art. 5, § 3 de este Estatuto; aprueba los programas de estudio de las Asambleas Generales y las actividades de capacitación, lo que contribuye a la orientación general de los programas anuales.

e) El Presidente elige y nombra al Coordinador de la Secretaría de acuerdo con el art. 4, § 2 de este Estatuto.

§ 4 – El consejero eclesiástico

a) El Consejero Eclesiástico es nombrado por el Soberano Pontífice por un período de cinco años y puede ser reconfirmado. Esta oficina permanece vacante en caso de que la oficina del Presidente o Canciller esté ocupada por un Eclesiástico.

b) El Consejero eclesiástico tiene el deber de garantizar la conformidad de las resoluciones de la Academia Pontificia para la Vida con la doctrina católica, de acuerdo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia. Además, está a cargo de mantener las relaciones con los Superiores Eclesiásticos.

ART. 4 – LA OFICINA CENTRAL

a) La Oficina Central de la Academia Pontificia para la Vida tiene su sede en el Vaticano. Es el órgano ejecutivo de la Presidencia, para el diseño, implementación y coordinación de actividades académicas. Esta Oficina lleva a cabo sus funciones de acuerdo con las directivas del Presidente y el Canciller.

b) Para organizar mejor sus actividades, la Oficina Central se estructura en dos secciones: la sección científica y la sección técnico-administrativa o la Secretaría.

§ 1 – La sección científica

La sección científica trata de las actividades académicas de estudio e investigación sobre la base de los propósitos del Estatuto y los deberes específicos de la Academia Pontificia para la Vida (ver Artículo 1).

Para ello, se divide en tres sectores: estudio, capacitación e información.

§ 2 – La sección técnico-administrativa o Secretaría

La sección técnica y administrativa se ocupa de las actividades secretariales y administrativas de la Academia.

ART. 5 – MIEMBROS O ACADEMICOS

La Academia Pontificia para la Vida incluye miembros ordinarios , miembros correspondientes , miembros honorarios y miembros jóvenes investigadores . El nombramiento como miembro de la Academia requiere la disponibilidad establecida para colaborar con la Academia en un espíritu de servicio, solo para el cumplimiento de sus funciones específicas.

§ 1 – Miembros ordinarios

Los miembros ordinarios pueden alcanzar un máximo de setenta. Son nombrados por el Santo Padre por un período de cinco años, con el asesoramiento de la Junta Directiva, en función de sus calificaciones académicas, su seriedad y competencia profesional, y su fiel servicio en la defensa y promoción de la ley. a la vida de cada persona humana.

Los miembros ordinarios , al final de este período de cinco años, pueden reconfirmarse por períodos sucesivos hasta que alcancen la edad de 80 años.

§ 2 – Miembros Honorarios

El Santo Padre nombra como Miembros Honorarios a ciertos Académicos que están en una relación especial con la vida y la actividad de la Academia.

§ 3 – Miembros correspondientes

Los miembros correspondientes son elegidos y nombrados por la Junta Directiva por un período de cinco años, sobre la base de su seriedad y competencia profesional, así como su compromiso reconocido con la promoción y la tutela de la vida humana.

Los Miembros correspondientes al final de este período de cinco años pueden reconfirmarse por un máximo de dos términos adicionales.

§ 4 – Miembros jóvenes investigadores

Los Miembros Jóvenes Investigadores provienen de disciplinas que son relevantes para las áreas de investigación propias de la Academia; tienen como máximo 35 años y son elegidos y nombrados por el Consejo de Administración por un período de cinco años, renovable por otro período.

§ 5 – Indicaciones y estándares para los miembros

a) Los académicos se seleccionan sin ningún tipo de discriminación religiosa entre el clero, religiosos y laicos figuras de diferentes nacionalidades, expertos en las disciplinas adyacentes a la vida humana (medicina, ciencias biológicas, la teología, la filosofía, la antropología, derecho, sociología, etc.).

b) Los nuevos Académicos se comprometen a promover y defender los principios relativos al valor de la vida y la dignidad de la persona humana, interpretados de manera consecuente con el Magisterio de la Iglesia .

c) Se requiere que los académicos participen en las Asambleas Generales, donde presentan documentos, notas y documentos científicos; discuten, votan y tienen el derecho de proponer a la Junta Directiva nombramientos y temas de estudio e investigación.

d) En el caso de que les sea imposible participar en el trabajo de la Asamblea General, los Académicos deberán justificar adecuadamente su ausencia.

La ausencia injustificada más de dos veces durante el período de cinco años provocará ipso facto el decomiso como miembro de la Academia.

e) El título de académico puede ser revocado, según el procedimiento previsto por las propias normas de la Academia, en el caso de una acción pública y deliberada o una declaración explícita contraria a los principios mencionados anteriormente, o gravemente ofensivo para la dignidad y la credibilidad de la Iglesia Católica y esa misma Academia.

f) Cualquier carga política institucional, en su propio país o en el extranjero, es incompatible con el nombramiento y el ejercicio de la membresía de la Academia Pontificia para la Vida. Por lo tanto, si un miembro de la Academia asume un cargo de este tipo, que está suspendido de sus funciones académicas y no se puede discutir públicamente el título de Miembro de la Academia misma hasta el final de la oficina política institucional.

 

TÍTULO III
ACTIVIDAD CIENTÍFICA E INSTRUMENTOS OPERATIVOS

ART. 6 – DESCRIPCIÓN DE LAS ACTIVIDADES COMUNES

La actividad científica e interdisciplinar de la Academia Pontificia para la Vida mantendrá una estrecha relación entre las organizaciones e instituciones a través del cual la Iglesia está presente en el mundo de las ciencias biomédicas, las organizaciones de salud y de salud, oferta sus propios médicos e investigadores de cooperación, incluso no católicos y no cristianos, que reconocen, como fundamento esencial moral de la ciencia y el arte de la medicina, la dignidad humana y la inviolabilidad de la vida humana desde la concepción a su muerte natural, según lo propuesto por el Magisterio de la Iglesia.

Para alcanzar sus objetivos estatuarios (ver Artículo 1), la Academia Pontificia para la Vida:

a)   organiza cada año una Asamblea General en la que participan todos los Miembros;

(b) convocar y coordinar las actividades de grupos de trabajo nacionales e internacionales;

(c) estudiar la legislación vigente en los distintos países y las directrices de la política internacional de salud, así como las principales corrientes de pensamiento que afectan la cultura de la vida contemporánea;

(d) publicar los resultados de sus estudios e investigaciones, y difundir sus propuestas culturales y operativas a través de publicaciones y otros medios de comunicación masiva;

e) organizar congresos nacionales e internacionales sobre temas bioéticos de gran interés;

(f) organizar y participar en iniciativas de capacitación en bioética y proporcionar su propia contribución;

g) participa con los representantes de las principales iniciativas científicas, biomédicos, jurídicos, políticos, filosóficos, antropológicos, y la asistencia de beneficencia, morales, pastorales, etc., unidos a los objetivos de la misma Academia.

 

TÍTULO IV
MEDIOS FINANCIEROS

ART. 7 – RECURSOS FINANCIEROS

Como institución apoyada por la Santa Sede, la Academia Pontificia para la Vida presenta anualmente los resultados de sus propias actividades ordinarias y extraordinarias a la Secretaría de Economía, de acuerdo con las normas vigentes.

§ 1 – La Fundación Vitae Mysterium

Los recursos que pueden provenir de la Fundación Vitae Mysterium están destinados principalmente a apoyar las actividades ordinarias o extraordinarias de la Academia. Cuando se disponga de fondos suficientes, parte de los recursos también se puede utilizar para financiar becas y otras iniciativas de capacitación en bioética, en particular las que viven en países en desarrollo, o áreas en las que la cultura de la vida ha necesitado principalmente apoyo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *