Estamos aqua­ para servir

Dios nos ha dado.

También hemos establecido la “excelencia” como uno de nuestros valores fundamentales. Creemos que la excelencia profesional incluye mantener el equilibrio en nuestras vidas y hacer tiempo para la oración. De ese modo podremos llegar a desempeñar de manera excelente los requisitos de nuestro trabajo, fijando metas y buscando siempre nuevas formas de hacer mejor las cosas.

La “comunicación” es el cuarto valor pastoral. Para nosotros, significa abordar los asuntos en caridad, evitar los chismes y enfocarnos en las necesidades de las demás personas. Sin embargo, la comunicación se refiere también a la importancia de la oración, a nuestra comunicación con Dios, que debe ser el centro de todo lo que hacemos.

En mi charla a nuestros sacerdotes, destaqué también el progreso que hemos estado haciendo en las cinco prioridades que establecí en mi primera carta pastoral, “Testigos para el nuevo mundo de la fe”: la promoción de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa; la educación de nuestros fieles para que vivan su fe como discípulos misioneros; la promoción de una cultura del matrimonio y de la familia; el trabajar por una cultura de la vida, de la justicia y de la paz, y la construcción de la familia de Dios mediante el fortalecimiento de nuestra diversidad e identidad católicas.

Están sucediendo tantas cosas maravillosas en la arquidiócesis…

Jesús nos dijo que el Evangelio crece como una semilla que se siembra en la “tierra” de nuestras vidas y de nuestra cultura. No podemos verlo, pero es algo que está creciendo y preparándose para dar sus frutos. Esto es lo que está sucediendo en todas partes de Los Ángeles.

En los últimos 10 años, hemos estado bautizando a un promedio de cerca de 70,000 bebés cada año.

Si ustedes están pensando que eso es mucho, ¡tienen razón! Pero ahora piensen esto: todos los años estamos bautizando más recién nacidos en Los Ángeles que el total combinado de todos los bautismos de niños en las arquidiócesis de Nueva York, Chicago, Filadelfia y Washington, D.C. Y recuerden: Nueva York y Chicago son la segunda y tercera comunidades católicas de mayor tamaño en el país.

Esto apunta a una verdad: que somos una Iglesia joven, una Iglesia que está viva y llena de energía apostólica.

Pero también apunta a nuestra responsabilidad. Somos responsables de estas jóvenes vidas, de estas almas jóvenes. Estamos llamados a construir una cultura que alimente su fe y que les ayude a crecer en la santidad y en el amor.

Esto no es sólo responsabilidad de los sacerdotes y los obispos. Todo bautizado comparte la responsabilidad de la misión de la Iglesia.

Esto es lo que estamos tratando de hacer en todos nuestros programas y prioridades. Estamos tratando de suscitar una nueva generación de santos y discípulos misioneros para anunciar la hermosa verdad del Evangelio.

Oren por mí esta semana y sepan que yo voy a estar orando por ustedes.

Y que nuestra Santísima Madre María nos ayude a todos a conocer el amor de Cristo y la misericordia de Dios y a crecer en santidad, en la alegría de la vida y en la belleza de nuestra fe católica

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *