El Papa, un lenguaje contradictorio pero calculado

Infovaticana 

 

 

 

La conferencia de prensa al regreso de Panamá ha confirmado la tendencia del Papa a usar un lenguaje con afirmaciones que se contradicen, de modo que, al final, quien oye coge lo que más cómodo le venga. Pero en un examen más detenido, la dirección en la que pretende ir parece clara.

 

(Nuova Bussola Quotidiana) La conferencia de prensa del Papa Francisco en el avión al regreso de Panamá ha ofrecido, como siempre, ideas interesantes. Teniendo siempre en cuenta que no se trata de magisterio, sino de opiniones personales y que, como tales, son opinables, sin embargo, solo por el hecho de que es el Papa quien da estos juicios, estos están destinados a dirigir la opinión pública católica y a crear la percepción de qué es la Iglesia entre los que no son católicos. Además, también vale la pena mencionar por qué, por un lado, proporcionan una indicación del método con respecto a la manera de razonar del Papa y, por otro lado, ofrecen indicaciones sobre las decisiones pastorales que está tomando o que tiene la intención de tomar.

 

El factor principal que salta a la vista es la forma contradictoria de expresarse, el afirmar un juicio, pero también su opuesto, de modo que cada uno saque, de sus discursos, la conclusión que le parezca. Un ejemplo evidente es la respuesta dada ayer con respecto al celibato sacerdotal. En la primera parte defendió a capa y espada el “don” del celibato, su validez perenne, que él ni siquiera remotamente quiere cuestionar. Pero, después, está la excepción: “Solo quedarían algunas posibilidades en lugares lejanos, pienso en las Islas del Pacífico, pero es algo en lo habrá que pensar sólo cuando haya necesidad pastoral”. Es decir: si faltan sacerdotes y la Eucaristía rara vez puede ser distribuida, entonces … Entonces uno comprende por qué algunos periódicos titulan, sobre el celibato, que este no se toca y otros sobre la apertura a los sacerdotes casados. A partir de su discurso, cada uno puede tomar la parte que más le convenga.

 

En realidad, yendo más al fondo de su respuesta, está claro que siempre estamos en el método de “iniciar los procesos” que él tanto quiere. Se comienza con las excepciones: los lugares lejanos, los sacerdotes que visitan las comunidades una vez al año (pero este no es un problema nuevo y, sin embargo, los Papas nunca han tenido en cuenta la posibilidad de sacerdotes casados); y luego las excepciones se convierten rápidamente en la regla. Del resto, los obispos alemanes ya se han puesto en marcha y el tema de los “viri probati” tendrá sitio en el próximo Sínodo de la Amazonia, que tendrá lugar en octubre, en Roma.

 

El Papa también mencionó las tesis de un cierto padre Fritz Lobinger sobre una forma de sacerdocio “reducido” para hombres casados, dando la impresión de que es una idea extemporánea, no realmente pensada, solo para decir que hay muchas hipótesis que hay que estudiar. Mentira. En realidad es un camino en el que ya se ha pensado durante mucho tiempo: el cardenal Reinhard Marx, presidente de los obispos alemanes y uno de los colaboradores más cercanos del Papa, en noviembre de 2017 dijo, refiriéndose al tema de los sacerdotes casados, que el Papa Francisco, ya en 2015, en el curso de la visita ad limina de los obispos alemanes, habría recomendado leer las obras del padre Lobinger. Por lo tanto, parece claro a dónde se quiere ir a parar.

 

Otro ejemplo de esta forma variable de hablar es la relativa a los inmigrantes. El tema de la acogida, de las fronteras abiertas, de admitir a todos, es un verdadero martilleo en este pontificado, hasta el punto de que, entre los seguidores más apasionados del Papa Francisco, se comienza a exigir la excomunión incluso para aquellos que quieren poner un freno a la inmigración irregular. Pero ayer, y en honor de la verdad no es la primera vez que sucede, el Papa ha pronunciado un discurso mucho más moderado y articulado, llegando incluso a apoyar el concepto de “ayudémosles en su casa”. Palabras que habrían sido plausibles incluso en boca de Matteo Salvini. Y, una vez más, que cada cual saque del discurso del Papa lo que más le convenga.

 

Sin embargo, incluso en este caso, el proceso real que ha iniciado el Papa debe entenderse en el conjunto de las intervenciones y de los mecanismos que pone en marcha: frente a una regla, que ocasionalmente se pone al principio de la acogida, existe una dosis masiva de intervenciones y gestos cuyo fin es apoyar a quienes apoyan la abolición de las fronteras nacionales. E incluso hay obispos – como también vimos ayer – que se han convertido en auténticos hinchas.

 

En cualquier caso, esta forma de proponer su pensamiento crea, inevitablemente, confusión, frustración y división, y lo podemos ver en la forma en que los observadores y tantos fieles luchan entre sí a golpe de citas del Papa que se contradicen entre sí.

 

Publicado por Riccardo Cascioli en la Nuova Bussola Quotidiana; traducción de Pablo Rostán para InfoVaticana.

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