El Papa acepta la renuncia del obispo auxiliar de Madariaga acusado de abusos

El Papa Francisco ha aceptado hoy la renuncia de Juan José Pineda Fasquelle, obispo auxiliar de Tegucigalpa, Honduras, de tan sólo 57 años.

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informaba esta mañana de la aceptación de la renuncia por parte del Santo Padre sin aportar motivo alguno.

Pineda ha estado, en la práctica, al frente de la diócesis de la capital hondureña mientras su superior, Maradiaga, recibía quimioterapia en Houston por un cáncer de próstata o se encontraba en algún viaje a Roma, ya que es miembro del consejo de cardenales del Papa.

El pasado 21 de diciembre, el periódico italiano L’Espresso, publicó parcialmente los resultados de la visita apostólica a la archidiócesis de Tegucigalpa llevada a cabo por orden del Papa por el obispo argentino retirado Alcides Jorge Pedro Casaretto. Los resultados hacían referencia a cuestionables y desastrosos manejos financieros y a acusaciones de conductas sexuales impropias centradas en Pineda.

El artículo de L’Espresso se centraba en las oscuras transacciones financieras de Maradiaga de las que ya informamos en su día y en algunas de las cuales parecía estar implicado Pineda.

El National Catholic Register informaba en marzo de que dos ex seminaristas fueron, supuestamente, acosados sexualmente por Pineda cuando este impartía clases en el seminario diocesano.

Según declaró el primero de ellos al obispo Casaretto, Pineda “trató de mantener relaciones sexuales… sin mi autorización”, y pasó a detallar las circunstancias de un acoso reiterado y evidente. El ex seminarista se resistió, Pineda insistió y, al final, el primero tuvo, dice, “problemas”.

El segundo fue testigo, además de víctima, de las conductas homosexuales del entonces formador con un tercer seminarista. Este segundo testigo, que también se negó a los avances de Pineda, acabó siendo expulsado del seminario.

El obispo repartía, según informaciones de la prensa hondureña y la italiana, costosos regalos e incluso llegó a comprarle un apartamento a su primer asistente, el mexicano Erick Cravioto Fajardo. Durante años, Cravioto vivió con Pineda en la espaciosa residencia del Cardenal, Villa Iris.

 

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