El invierno demográfico convierte a Europa en un trozo de África

InfoVaticana / Lorenzo Formicola / La Nuova Bussola Quotidiana / Traducido por Verbum Caro

23 octubre, 2022
Daniel Pipes, periodista y politólogo de EEUU, no es optimista sobre el futuro de Europa. La inmigración procedente de África y la islamización están transformando el Viejo Continente. Y no para mejor. Causa: el invierno demográfico. Cómplices: las «6P», es decir, las seis clases intelectuales y políticas que componen nuestra clase dirigente.

Periodista, escritor, politólogo y profesor universitario, especializado en política internacional (especialmente en Oriente Medio) y lucha contra el terrorismo, Daniel Pipes ocupó altos cargos durante la presidencia de Bush hijo. Director del Consejo de Relaciones Exteriores y fundador del Foro de Oriente Medio. El Boston Globe escribió: «Si las advertencias de Pipes hubieran sido escuchadas, nunca habría habido un 11 de septiembre». El Wall Street Journal lo calificó como «un influyente comentarista sobre Oriente Medio». La MSNBC lo describió como una de las «luminarias políticas de Oriente Medio» más conocidas.

En 2016, Pipes señalaba cómo el establishment estaba seguro de que todo podía salir bien: los kurdos se convertirían en trabajadores productivos, los somalíes en buenos ciudadanos y los problemas islamistas se disolverían mágicamente. Seis años después, el mundo ha cambiado, pero la mayor cuestión que se plantea en Europa sigue siendo quién -el establishment o la población- determinará el futuro del continente.

Profesor, dado que la población autóctona de Europa sigue disminuyendo -y las tasas de natalidad no auguran ningún tipo de recuperación- y mientras tanto se prevé que la de África se triplique de aquí a 2100, ¿es África el futuro de Europa?

Podría serlo a menos que algo cambie, y rápido. En 1885, Europa (excluyendo Rusia y la Tracia turca) tenía una población estimada de 240 millones de habitantes, mientras que África tenía unos 100 millones. Hoy, la proporción es de 600 millones de europeos frente a 1.250 millones de africanos. Los demógrafos prevén que en 2050 la población será de 600 millones y 2.500 millones respectivamente. Así, en el transcurso de 165 años, África habrá crecido diez veces más rápido que Europa. En 2100, se espera que las cifras sean de unos 500 millones y 4.000 millones.

¿Es más un problema más para Europa o para África?

Según el analista Stephen Smith, esta inmigración es más un problema para África que para Europa, ya que sus talentos y jóvenes se marchan. Yo, en cambio, veo el problema de invadir Europa con gente de una cultura extremadamente ajena a la de Occidente. Si no se levanta pronto una barrera eficaz contra la inmigración ilimitada, Europa podría convertirse en una extensión de África.

Antes del ataque ruso, los ucranianos, que tienen la renta per cápita más baja de Europa, no habrían sido bienvenidos. Luego, de repente, sí que lo son. ¿Este precedente apunta a futuras crisis que legitimen flujos migratorios que de otro modo se considerarían ilegales?

La crisis ucraniana es una gran excepción porque los ucranianos son europeos. La gran mayoría de los aspirantes a emigrantes en Europa proceden de fuera de Europa y, por tanto, no son acogidos de la misma manera.

Italia es el país europeo más afectado por la inmigración ilegal. Aunque la Liga, cuando estaba en el Viminale, consiguió reducir las entradas en un 97%, las repatriaciones siguen siendo un problema. ¿Por qué?

Como ha demostrado Matteo Salvini, es relativamente fácil impedir la entrada de inmigrantes ilegales desplegando la policía de fronteras, rechazando los «barcos-taxi» llenos de inmigrantes ilegales y enviando fuertes señales a los potenciales inmigrantes ilegales. Por el contrario, la repatriación implica a las familias, el trabajo y el sistema judicial, convirtiéndolo en un proceso más caro, complejo y, a menudo, un fracaso.

El Isis y otras organizaciones terroristas islámicas tratan de aprovechar la inmigración ilegal para infiltrarse en Europa. ¿Hasta qué punto es esto un problema?

Los yihadistas, disfrazados de inmigrantes normales, han participado con éxito en enfrentamientos violentos tanto en Europa como en Norteamérica. Mientras los inmigrantes sin control tengan acceso a los países occidentales, debemos esperar que este patrón continúe tranquilamente.

¿Qué opina de la reciente decisión de la Comisión Europea de promover el hiyab como símbolo de diversidad y libertad?
Está en consonancia con la actitud, ya tradicional, de lo que yo llamo las 6P: policía, políticos, prensa, sacerdotes (priests), profesores y fiscales (public servants). Consideran que la cultura europea es moralmente inferior a la de otras regiones porque es culpable de racismo, imperialismo y fascismo (¡como si estos horrores se limitaran a Europa!). Están ansiosos por importar costumbres que degraden la civilización europea.

Los líderes europeos ¿son cómplices o ignorantes de la islamización de Occidente?

Cómplices: las 6P acogen la islamización. Denigran el cristianismo y el judaísmo, pero acogen y celebran el islam como la religión de las víctimas virtuosas.

Bat Ye’or considera que las instituciones europeas son culpables de promover la islamización al fomentar la inmigración de los países musulmanes y luego llamar al diálogo cultural. ¿Está usted de acuerdo?

Sí. Solo que ella ve este proceso más organizado y relevante que yo, pero es una pequeña diferencia.

¿Hay gobiernos occidentales aliados con el islam radical?

De manera limitada, en ciertos momentos y en ciertos lugares, sí. Por ejemplo, en Libia y Turquía.

En Francia, el tema del velo en las escuelas ha vuelto con más fuerza que nunca. ¿Por qué es importante que las niñas lleven el hiyab?

El hiyab designa a las niñas como musulmanas, las aísla de las demás estudiantes y afirma su superioridad a través de la supuesta modestia del velo.

¿Y por qué tantos políticos e intelectuales insisten en que el hiyab es solo un símbolo cultural inocente, análogo al velo de una monja católica?

Porque es capaz de erosionar las costumbres europeas.

Ante el aumento del antisemitismo musulmán, ¿tienen los judíos un futuro en Europa?

Creo que no. En un blog que empecé en 2004 y que nunca he dejado de actualizar –La vida judía en una Europa cada vez más musulmana– documento una pequeña parte de las tribulaciones que sufren los judíos europeos, desde el fanatismo hasta el asesinato. Y es interesante observar cómo, en los últimos años, los europeos no judíos han empezado a envidiar a los judíos porque tienen un lugar de refugio. Michel Houellebecq, en la novela Sumisión, hace que la novia judía de un cristiano, que huye de un gobierno islamista en Francia, diga que se trasladará a Israel. Él le responde con tristeza: «No hay Israel para mí».

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