El fenómeno Giorgia Meloni

Javier Olivera Ravasi / Marcelo Zarlenga / La Prensa

21.09.22
A propósito del fenómeno Giorgia Meloni y las próximas elecciones italianas, reproducimos extractos de un artículo aparecido recientemente en el diario La Prensa

El fenómeno Giorgia Meloni

Parafraseando el inicio del Manifiesto Comunista podríamos decir hoy: “Un espectro recorre Europa, el espectro del conservadurismo’‘. Si bien esa designación, como toda etiqueta, termina siendo un lecho de Procusto en el que se sacrifican muchos matices con los cuales debemos contar a la hora de examinar un fenómeno tan complejo como Fratelli d’Italia, el partido político que lidera la alianza que con altísima probabilidad vencerá en las próximas elecciones.

Y lo propio cabe afirmar de su líder, Giorgia Meloni, cuya sencillez y frontalidad ha llevado a muchos comentaristas a ceñir su exposición a tópicos remanidos y a dialécticas tan confusas como anacrónicas. Intentaremos entonces introducirnos en la vida y pensamiento de Giorgia, como la llaman su allegados y partidarios, para lo cual contamos con una ayuda invalorable: su autobiografía (Io sono Giorgia. Le mie radici, le mie idee, Rizzoli, Milano 2021, Settima edizione).­

El atentado

Diversos pueden ser los motivos que inducen a una persona a ingresar al mundo de la política. En el caso que nos ocupa, el motivo desencadenante de su decisión fue el atentado cometido por Cosa Nostra contra el magistrado antimafia Paolo Borsellino, el 19 de julio de 1992. “Aún recuerdo la rabia que se mezcla con las emociones’’, nos dice. “No aceptaba más sentirme impotente, no me quedaría mirando. Debía hacer algo…’’. Hacer. Protagonista, no espectadora. Tenía entonces quince años.

Recuerda que el Frente della Gioventú del Movimiento Social Italiano al cual se afilió, tenía una sólida organización jerárquica, pero que esta jerarquía se basaba en el mérito. “Los jefes, en todos los niveles del movimiento, eran sencillamente los mejores’’, recuerda. “Aquellos que habían logrado sobresalir en términos de abnegación, preparación, dialéctica, elaboración y coraje. Sobre todo coraje’’. Estos comienzos marcaron toda su trayectoria política.

Junto al mérito, el sino que caracterizaba la agrupación era el de plasmar en la realidad ideas que favorecieran a todos sus compatriotas. No se hacía política por el cargo o para acomodarse, como resulta con agobiante frecuencia en nuestro medio. Al contrario “la idea que alguno tuviese la ambición de hacer carrera política representaba una verdadera mancha de infamia’’. El cargo, si era menester ocuparlo, no era más que una misión que se aceptaba por ineludible, pero siempre con el norte del bien común.

Ello pone necesariamente límites al consenso, el cual, si bueno y necesario en política, debe no obstante estar subordinado a los principios: “Yo no hago política para perseguir el consenso, sino más bien para defender las ideas en las que creo’’.­

Impensado

­Luego de comienzos muy duros desde el punto de vista electoral, ya que a cinco años de la fundación, Fratelli d’Italia se debatía aún entre el 3 y el 4 por ciento, en las elecciones europeas de mayo de 2019 se obtuvo un “impensado 6.44 por ciento’’.

“A partir de allí todo cambió, iniciándose una historia completamente nueva’’. A la fecha de la edición de su autobiografía, los sondeos ubicaban al partido en el tercer lugar. Con su habitual transparencia confiesa que se trató de “un resultado increíble respecto del cual nadie, tampoco yo.habríamos apostado en el 2018′’. En este momento, según queda dicho, Fratelli está primero en las encuestas.

Para encontrar una explicación a este extraordinario suceso, resulta menester examinar algunas claves de su pensamiento y sobre todo de su conducta, para lo que propongo al lector un Pequeño Giorgia Ilustrado.

Votar por convicción

­»Durante años muy diversas personas me decían que se identificaban con nuestras luchas, pero que no nos votaban porque éramos un partido pequeño. En cada caso intentaba explicarles que éramos un partido pequeño porque ellos no tenían el coraje de votarnos’‘.

Es necesario “elegir sobre las bases de las convicciones que realmente se tienen’’.

Seleccion de candidatos

­»Soy muy exigente en la elección de los candidatos. Pretendo personas de valores, con una adecuada experiencia. Gente de calidad. Y en esto no transijo, pretendo sólo personas honestas’’.

La identidad

­»¿Qué cosa es la identidad? La primera identidad es mi nombre. La segunda identidad es mi sexo. La tercera identidad es mi fe. La cuarta identidad, aquella italiana, en el sentido de mi patriotismo’’.

Creacion de riqueza

­»Si hay una cosa que sé, es que la riqueza no la crea el Estado. La crean las empresas y los trabajadores; el Estado puede, como máximo, redistribuir una parte de aquella riqueza, pero debe situar a quien pueda crearla en la condición de hacerlo del mejor modo. Así, para nosotros, es fundamental el diálogo con emprendedores, profesionales, trabajadores, voluntarios y representantes de la sociedad civil’’.

Globalismo

­»Hoy en día la familia, como núcleo fundante de toda sociedad y de la identidad de cada uno de nosotros, está siendo atacada. Al igual que todo aquello que nos define, porque para la ideología globalista la identidad en sí es el principal enemigo que debe ser abatido. Si se presta atención, todos los puestos avanzados de la identidad, todo lo que nos distingue es obstaculizado por todos los medios. La familia como la nación, la identidad de género como la religión. Todos estos principios son considerados resabios del pasado, una rémora a superar, y el rol de quienes, como yo, nos definimos conservadores es, por el contrario, defenderlos’’.

Europa

­»¿Qué cosa es realmente Europa? ¿Es posible hablar de Europa prescindiendo de su identidad clásica y cristiana? Me parece que le asistía la razón al entonces cardenal Ratzinger, quien en diversas ocasiones sostuvo que el nuestro `no es un continente netamente aprehensible en términos geográficos, sino más bien un concepto cultural e histórico”’.

Dialogo

­»Para dialogar con el otro debemos de nuestra parte saber qué somos, reconocernos por aquello que somos, y por ende hombres y mujeres dotados de las dos fuentes del saber y del amor, la razón y la fe. Y es por ello que, personalmente, nunca creí en la cultura de la tolerancia a la vez que profeso aquella del respeto. Porque a fin de cuentas toleras lo que, en el fondo, no deseas tener en frente, mientras que la palabra `respeto’ deriva del latín respicere, mirar profundamente’’.

Soberanismo

­»El soberanismo es la idea que la soberanía debe ser devuelta al pueblo y a los Estados nacionales, en una época en la cual se querría delegar todo poder de decisión a diversas entidades que exceden a los Estados, desconectadas del control y de la voluntad de los ciudadanos. En cuanto tal, el soberanismo es una precisa visión del mundo y de las cosas’’.

Las ventajas

“Por lo demás, muchas de las batallas que libro me están garantizando enemigos poderosos y peligrosos. Pero yo, desde lo alto de mi diminuta estatura, tengo algunas ventajas. Primero, no tengo miedo de nada ni de nadie, y la única cosa que me aterroriza es defraudarme a mí misma y a quien cree en mí. Segundo, no soy chantajeable, porque no hago cosas de las que deba avergonzarme y no acepto ayuda de quien podría pedirme algo a cambio. Tercero, no estoy sola, y quien ha elegido acompañarme en esta batalla es muy parecido a mí. Cuarto y último, he estado siempre subvalorada, lo cual, al final, es una suerte’’.

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