El cargo de camarlengo está vacante ¿en qué consiste ese puesto?

Con la muerte del Cardenal Jean-Louis Tauran el 5 de julio, el cargo de camarlengo está vacante. Una posición importante, especialmente en el período comprendido entre la muerte de un Papa y la elección de su sucesor.

El nombre ‘camarlengo’ viene de camerarius domini papae. El cargo viene de una evolución de lo que era el archidiácono de la iglesia de Roma. A partir del siglo XV este cargo lo empezó a ocupar un cardenal, que a lo largo de los años ha ido asumiendo funciones administrativas y judiciales cada vez más amplias, lo que hizo que este cargo se cuidara de no dejarlo vacante durante mucho tiempo.

Las competencias actuales del camarlengo vienen reguladas en disposiciones aprobadas por Juan Pablo II, las Constituciones Pastor Bonus y Universi Dominici Gregis. El camarlengo es nombrado por el Papa para un período de 5 años y, como es habitual en otros puestos, debe presentar la renuncia a los 75 años de edad.

Si muere el Santo Padre -o renuncia-, y el cargo de camarlengo estuviera vacante, el Colegio cardenalicio habría de elegir de inmediato un cardenal para que ocupara dicho puesto.

Es al morir el Papa cuando el camarlengo despliega sus facultades y deberes. En primer lugar, es el encargado de comprobar oficialmente la muerte del Santo Padre, en presencia del sustituto de la Secretaría de Estado, del maestro de ceremonias, del vicecamarlengo, algunos prelados, el canciller de la Cámara Apostólica, familiares si los hay y el director de sanidad del Vaticano.

El camarlengo, si las condiciones de la muerte así lo sugieren, puede solicitar al resto de cardenales el sometimiento del cuerpo del Pontífice a una autopsia para esclarecer las circunstancias de la muerte. Si obtiene dicho consentimiento puede nombrar -a propuesta del director de sanidad- a los médicos y especialistas que se encargarán de realizarla.

El camarlengo es el encargado de comunicar la muerte del Papa al cardenal vicario de Roma, para que éste a su vez lo comunique al pueblo, al cardenal decano y al cardenal arcipreste de la Basílica de San Pedro.

Tiene la misión de sellar los apartamentos pontificios y de tomar posesión del Palacio Lateranense y el de Castelgandolfo, para su custodia y gobierno.

En nombre del Colegio cardenalicio se ocupa de la defensa de los derechos de la Santa Sede y de su administración durante todo el período de sede vacante. Tiene el derecho de solicitar informes a cualquier organismo de la Santa Sede sobre el estado patrimonial, económicos o de cualquier índole que les afecten y debe pedir a la Prefectura de los Asuntos Económicos, el balance final del año precedente así como el presupuesto del año en curso. Todos estos informes deberá presentarlos al Colegio cardenalicio.

Preside la celebración litúrgica anterior a la exposición del cuerpo del Papa y lidera la comitiva que lo trasladará desde los apartamentos a la Basílica de San Pedro. A no ser que el Papa antes de morir hubiera expresado su voluntad, es el camarlengo el que determina, habiendo escuchado a los cardenales, todo lo relativo a la sepultura del Santo Padre.

El camarlengo juega un papel en la preparación del cónclave. Debe, junto a los cardenales primeros de cada orden, determinar el inicio de las congregaciones generales y preparar la residencia de Santa Marta -que es donde residen los cardenales electores durante el cónclave- así como los alojamientos del resto del personal (maestro de ceremonias, el secretario del colegio, ceremonieros…).

Durante el cónclave es responsable, junto al sustituto de la Secretaría de Estado, de la seguridad y de la protección del cónclave, cuidando especialmente de que nadie se acerque a los cardenales en su recorrido desde Santa Marta al Palacio Apostólico. También es responsable de comprobar que tanto la Capilla Sixtina como los edificios adyacentes estén libres de cualquier medio que pueda servir para comunicarse con el exterior.

Al terminar el cónclave, el camarlengo redacta un informe sobre el resultado de cada escrutinio. Este informe -en un sobre sellado que se guardará en el archivo- es entregado al nuevo Pontífice por parte del camarlengo.

El pasado 5 de julio falleció en Estados Unidos el último camarlengo de la Iglesia Católica, el cardenal francés Jean Louis Tauran, no habiendo ejercido sus funciones, ya que no le tocó ningún período de Sede Vacante. El último cardenal en ejercer el cargo en Sede Vacante fue el italiano Tarcisio Bertone en el año 2013, aunque, como recordarán, lo ejerció en una situación extraordinaria ya que no había muerto ningún Papa.

La Iglesia Católica está sin camarlengo ¿Nombrará el papa Francisco un nuevo camarlengo o tendrán que elegirlo los propios cardenales tras su muerte o renuncia?

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