El Cardenal Marx anuncia que la iglesia alemana ‘revisará’ la moral sexual

Infovaticana

 

Contracepción, cohabitación extramatrimonial, relaciones homosexuales, masturbación, teoría de género, celibato sacerdotal: estos y otros temas serán revisados -apostamos que a la baja- por los obispos alemanes en el nuevo espíritu de ‘Iglesia sinodal’, ha anunciado hoy el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Reinhard Marx.

Era cuestión de muy poco tiempo antes de que la revoltosa iglesia alemana -que, estando entre las más ricas y más ‘céntricas’, acapara una atención desproporcionada de este pontificado que se quiere pobre y volcado con las periferias- aprovechara el énfasis papal en la sinodalidad para hacer de su capa un sayo (clerical) en las cuestiones que más preocupan al tibio católico del Primer Mundo: lo que el Papa llama, temas ‘de cintura para abajo’.

Lo ha anunciado Marx en rueda de prensa tras concluir la asamblea de primavera de la CEA: están decididos a seguir un “camino sinodal vinculante” sobre todos esos temas, en principio inmutables y que atañen a la Iglesia Universal.

A tal fin, se llevarán a cabo tres sesiones de debate, una liderada por el obispo Felix Glenn (el que anunció en su día que no volvería a ordenar a un seminarista de mentalidad tradicional), sobre el celibato; otra sobre moral sexual, dirigida por el obispo Josef Bode, y una última moderada por el obispo Wiesemann sobre cuestiones relativas al poder y la participación.

Todo, en coordinación con el Comité Central de Católicos alemanes (ZdK), cuyo presidente, el profesor Thomas Sternberg, es famoso por sus posturas progresistas en cuanto a los sacerdotes casados, la comunión para los divorciados vueltos a ‘casar’ y otros muchos asuntos.

El cardenal se centró en tres aspectos: la cuestión del poder, del celibato y de la moral sexual de la Iglesia. “Es una cuestión lícita: ¿es necesario el celibato?”, se ha preguntado, recordando que “la Iglesia tiene ya curas casados”. Luego mencionó a uno de los ponentes de la asamblea, el profesor Eberhard Schockenhoff, que propone una suavización de la doctrina moral de la Iglesia, de modo que se acepte la contracepción, la cohabitación, la teoría de género y las parejas homosexuales.

Marx tuvo buenas palabras para Schockenhoff, sin llegar a aprobar explícitamente sus propuestas, pero añadió que “hay una necesidad de debatir sobre el Catecismo”.

No es cosa de Marx: la “mayoría de los obispos” cree que hay una “necesidad de cambio” respecto a la moral sexual de la Iglesia, y por unanimidad decidieron iniciar el “proceso sinodal” tras el cual enviarían “una carta a Roma sobre los puntos que no consigamos clarificar” a fin de introducir sus conclusiones en la Iglesia Universal.

Marx recordó que en el pasado aún no se podía debatir abiertamente porque “uno podía tener problemas con Roma”, pero, añadió, “ese tiempo ya ha pasado”. De hecho, el cardenal está convencido de que hemos llegado a un punto de “no retorno”. “Las cosas no pueden seguir como hasta ahora”, dijo. Y desde aquí pensamos que si, en efecto, siguen adelante con su ‘revisión’ de la moral perenne e inmutable de la Iglesia, realmente habremos alcanzado un punto de “no retorno”.

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