El abuso no es solo de menores: sobre los adultos en situación de vulnerabilidad

La página web del obispado de Alcalá de Henares tiene una extensa base documental sobre la cuestión de los abusos y la respuesta de la Iglesia. En uno de los epígrafes podemos encontrar una aportación sobre el concepto de adulto vulnerable en algunos documentos de diócesis norteamericanas.

Algunos de los defensores de la actuación de Francisco ante el escándalo McCarrick han señalado, en una peligrosísima afirmación, que las denuncias contra el purpurado no tenían relevancia porque no estaban implicados menores, sino seminaristas mayores de edad. La realidad es que hay casos en los que se puede tratar de manera análoga el abuso sexual a adolescentes con la relación aparentemente consentida entre adultos.

Ponemos algunos ejemplos, tomados de la web del obispado de Alcalá:

  1. a) Adultos en relación a aquellos que actúan en el nombre de la Iglesia

«Aquellos que actúan en el nombre de la Iglesia tienen una influencia especial en las vidas de las personas con quienes hacen su ministerio. Debido al respeto y reverencia con el que muchas personas buscan ayuda de los ministros de la Iglesia, hay un desequilibrio de poder y de una vulnerabilidad inherente en la relación ministerial. En estas circunstancias es probable una ausencia de consentimiento significante sobre cualquier actividad sexual, aun cuando la persona sea un adulto.

Este desequilibrio de poder hace que cualquier actividad sexual sea siempre inapropiada»[1]. Por tanto, «cualquier adulto que entra en una relación sexual con un ministro de la Iglesia es considerado vulnerable por la diferencia de poder que da la relación ministerial»[2].

«Un adulto vulnerable puede ser cualquier persona que comparta una relación de cuidado o ministerial con otra persona en la que exista un poder unilateral. Por ejemplo, las relaciones como las que se dan entre un profesor y un estudiante adulto, un consejero espiritual y la persona que acude a él, un psicoterapeuta y un cliente o un médico y su paciente, todas constituyen relaciones de ayuda en las que una persona tiene poder sobre la otra.

A pesar de la edad, el consentimiento y la disposición de un adulto en este tipo de relación, el adulto que tiene el poder siempre es responsable de establecer límites profesionales. Cuando un profesional o una persona en rol de ayudante o voluntario abusa de su posición de poder con otro adulto, es una grave violación de confianza, ética y moralidad. Las personas que se acercan a otros para pedir ayuda siempre son vulnerables en este sentido»[3].

  1. b) Adultos saludables con experiencias de sufrimiento

«Adultos saludables que son vulnerables debido a recientes experiencias de vida como recuperación de relaciones abusivas, sufriendo por la muerte de un ser querido, en tratamiento por abuso de sustancias, sufriendo pérdida de trabajo o dificultades profesionales, experimentando separación, divorcio, discordia familiar o marital, dificultades financieras o frente a una enfermedad repentina de los cuales ellos son responsables»[4].

  1. c) Adultos debilitados

«“Adulto Vulnerable” se refiere a cualquier adulto que se encuentre física, mental o emocionalmente debilitado ya sea temporalmente o a largo plazo, o que se encuentra discapacitado, o que es incapaz de realizar ciertas funciones y como resultado se encuentra incapacitado para responder como se espera que funcione un adulto típico»[5].

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