Dura y clara crítica de los obispos cubanos al texto constitucional

Infocatólica

 

 

Será votado a finales de febrero: visión reduccionista de la realidad al comunismo, desprotección de la familia, laicismo y no reconocimiento explícito de la objeción de conciencia.

 

El próximo 24 de febrero el castrismo ha convocado a los cubanos para una consulta sobre el texto de una nueva Constitución para la república.

 

Los obispos de la isla, una vez más, han criticado diversos aspectos en una nota muy clara. La Constitución comienza diciendo en su preámbulo que Cuba «no volverá jamás al capitalismo como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre, y que sólo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena».

 

Ante ello los obispos han manifestado que: En el Preámbulo del texto propuesto a referendo ha sido añadida, como novedad, la afirmación: «solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena», excluyendo así otras visiones sobre el hombre, la sociedad y el universo que no asumen la ideología marxista-leninista que, históricamente, también en nuestra Patria, ha inspirado y sostenido el ideario comunista.

 

Lo absoluto de tal afirmación que aparece en el texto constitucional excluye el ejercicio efectivo del derecho a la pluralidad de pensamiento acerca del hombre y del ordenamiento de la sociedad. La pluralidad debe ser salvaguardada por la Constitución, tal como ella misma expresa en el Artículo 1 al citar a José Martí: «Con todos y para el bien de todos». Esta convicción, los obispos cubanos la expresamos en la Circular del 21 de noviembre de 1991: «El cristiano no puede ser obligado a someterse a una concepción de la realidad que no corresponda a su conciencia humana iluminada por la fe»

 

De acuerdo con lo anteriormente dicho acerca de una ideología única en orden a la realización personal y social que sirve de fundamento e inspiración al texto constitucional y a toda la legislación posterior, cabe recordar la afirmación de José Martí que ya expusimos en nuestro mensaje del pasado 24 de octubre: «Una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos»

 

Los obispos recuerdan que «el cristiano no puede ser obligado a someterse a una concepción de la realidad que no corresponda a su conciencia humana iluminada por la fe».

 

Al mismo tiempo exhorta a los ciudadanos que «con su voto responsable y desde su conciencia» contribuyan a la «edificación de una sociedad en la que todos los cubanos nos sintamos respetados en nuestros derechos (…) sin exclusión».

 

Concepto de matrimonio

 

Tras el «debate» popular del año pasado se retiró del texto el artículo que definía el matrimonio como la «unión entre dos personas» y que despejaba la vía para el autodenominado matrimonio homosexual.

 

La nueva redacción dice que el matrimonio es «una institución social y jurídica y una forma de organización de las familias». Reconoce la «unión estable y singular con aptitud legal» y los proyectos de vida en común.

 

Sin embargo, deja para las leyes y un próximo referendo las definiciones de quienes son los cónyuges. Ante ello la iglesia considera que debió haberse mantenido la definición de «unión entre hombre y mujer» como fundamento de la familia.

 

Los obispos advierten del riesgo, tal y como ha quedado escrito el texto, «se abre el camino para que, en el futuro se reconozca como matrimonio la unión de personas del mismo sexo con todas sus prerrogativas».

 

Estado laicista

 

Del mismo modo, los obispos piden precisiones sobre el estado laico definido en el texto. En su caso, dicen la libertad de practicar la fe implica «el reconocimiento jurídico de la iglesia»:

 

En nuestro caso concreto, esta libertad implica, además, el reconocimiento jurídico de la Iglesia y de su identidad y misión propias, lo que incluye la posibilidad de dar a conocer su enseñanza moral de acuerdo al Evangelio, de acceder de modo sistemático a los medios de comunicación, la libertad de enseñanza y de evangelización, de construir edificios y de adquirir y poseer bienes adecuados para su actividad; la libertad de asociarse para fines no solo estrictamente religiosos, sino también educativos, culturales, de salud y caritativos.

 

Además de defender la objeción de conciencia, que en última instancia será el postrer refugio al que tengan que acudir: También constatamos respecto a la objeción de conciencia que no se expresa que la preservación del derecho de unos no implique el violentar el derecho y la conciencia de otros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *